"Papeles manchados"
No me gustaba estar ahí. Eso lo supe desde el primer día que crucé las puertas metálicas del cuartel de la Armada Roja. El aire olía a pólvora, humo y... pasado. Un pasado que prefería enterrar con un litro de whisky, pero que me perseguía como una sombra.
Y en medio de todo eso... estaba él.
Tord.
Comandante. Traidor. El mismo bastardo que voló mi casa en pedazos.
Y ahora, irónicamente, mi jefe.
La vida es una mierda con sentido del humor.
-Tu firma está mal -gruñó Tord, tirando un fajo de documentos sobre la mesa. El golpe resonó en la oficina como un disparo.
Me crucé de brazos. -Quizás si no me hicieras llenar cien informes de logística al día, no confundiría un maldito número con otro.
Sus ojos, uno de ellos marcado por esa quemadura que nunca dejaba de mirarme, me atravesaron con un brillo de rabia contenida. Siempre tenía esa aura: frío, calculador, pero con un volcán rugiendo bajo la piel.
-La disciplina es lo que mantiene viva esta organización, Tom. No el sarcasmo ni tu... dependencia con el alcohol.
Le apreté la mandíbula. La mención al whisky me tocó un nervio.
-¿Y tu qué? ¿Crees que puedes darme lecciones de disciplina después de haber traicionado a todos los que te llamaron amigo?
Silencio.
El aire se volvió pesado.
Tord me sostuvo la mirada, pero no respondió enseguida. En vez de eso, tomó uno de los documentos y lo acomodó con precisión obsesiva, como si ordenar papeles pudiera arreglar su conciencia.
-Lo que hice... lo hice por un propósito mayor -dijo finalmente, con esa voz grave que siempre suena más a sentencia que a explicación.
Me reí sin ganas. -Un propósito mayor... claro. Volar nuestras vidas a la mierda para construir tu ejército de juguetes rojos. Qué noble.
Vi cómo sus manos se tensaron, los nudillos casi blancos contra el escritorio. Por un segundo pensé que me golpearía. Pero no lo hizo.
En cambio, se inclinó hacia mí.
Su rostro, con esa mitad endurecida por la guerra y las cicatrices, estaba a escasos centímetros del mío.
-Sigues aquí, Tom. Podrías haberte ido. Podrías haberme matado aquella noche. Pero decidiste quedarte. ¿Por qué?
No supe qué responder.
Y lo odié más por eso.
Me levanté bruscamente, arrebatándole los papeles de la mesa. -No te confundas, Tord. Estoy aquí porque el mundo se fue al carajo y no queda mucho a dónde correr. No por ti.
Salí de la oficina antes de que pudiera replicar, con los documentos bajo el brazo y un nudo en la garganta que no me atrevería a llamar emociones.
Pero mientras caminaba por los pasillos fríos del cuartel, no pude evitar pensar en su pregunta.
¿Por qué seguía ahí?
Ni yo mismo lo sabía.
¿Que paso esa noche?
Tendremos que ir al pasado, ese día ...
KAMU SEDANG MEMBACA
Noches de Pasión - TordTom Future-
Romansa_________________________________________ Tom al ser capturado en la armada roja y aún con el rencor presente del pasado con su nuevo jefe. Pero poco a poco describiría como es estar en los zapatos de ese enemigo y tendría que decidir entre los sent...
