⚠️ Advertencia ⚠️
Esta historia contiene temas maduros, incluyendo sexo, abuso y violencia, que pueden no ser adecuados para todos los lectores.
Se recomienda discreción.
#MatureContent #18Plus #TriggerWarning #TWAb
Nunca imaginé que despedirse pudiera doler tanto.
Estaba empacando mis cosas, doblando cuidadosamente la ropa que, de alguna manera, me hacía sentir más cerca de casa. Mi mamá y mi papá me miraban desde la puerta, sin decir nada al principio. Solo me observaban, como si quisieran grabarse mi imagen para no olvidarla.
—Monique, ven un momento —me dijo mi mamá con esa voz dulce que siempre me calmaba.
Me senté con ellos en la sala. Mi corazón latía fuerte. Sabía que era una conversación importante.
—Hija —empezó mi papá, siempre tan directo—. Italia está lejos. Allá todo es diferente. Pero tú eres fuerte. Tú puedes.
Mi mamá me tomó las manos, las suyas temblaban un poco.
—No importa dónde estés, Monique, no dejes de ser tú. No cambies para complacer a nadie. Recuerda quién eres, lo que vales, y lo que te enseñamos aquí.
—No los voy a decepcionar —les prometí, sintiendo un nudo enorme en la garganta. Era una mezcla rara de emoción y miedo.
—No queremos que te preocupes por eso —dijo mi papá con una media sonrisa—. Solo queremos que seas feliz. Si un día te sientes sola, recuerda que siempre puedes volver a casa.
Mi mamá me abrazó tan fuerte que me costaba respirar, pero no quería que me soltara.
—Es tu momento, Monique. Pero no nos olvides.
—Nunca —les susurré. Nunca.
5 pm
El aeropuerto
El día del vuelo llegó como una bofetada. Yo quería ser fuerte, pero tenía el corazón hecho pedazos.
En el aeropuerto, todo se sentía irreal. La gente iba y venía como si sus mundos no se estuvieran derrumbando como el mío.
El anuncio sonó: Vuelo a Roma, última llamada.
—Bueno... ya me voy —les dije, intentando que mi voz no me traicionara.
Mi mamá me abrazó otra vez, ahora más tranquila pero con los ojos llenos de lágrimas.
—Dios te cuide, mi niña. Cuídate mucho. Llámanos cuando llegues.
Mi papá me besó la frente.
—Te amamos, Monique. Siempre.
—Yo también los amo.
Me di la vuelta, caminé hacia la puerta de embarque sin mirar atrás, porque sabía que si lo hacía, me iba a derrumbar.
Pero una lágrima me ganó y se me escapó.
Me senté junto a la ventana. Cuando el avión despegó, sentí que mi corazón se partía en dos.
Abajo, mi país se hacía pequeño, como si se estuviera alejando de mí para siempre.
Cuando bajé del avión en Roma, me sentí tan sola, pero tan valiente al mismo tiempo. Todo era nuevo: la gente, el clima, los sonidos. El idioma era un ruido rápido que aún no entendía del todo.
YOU ARE READING
Limerencia
RomanceAmar, desear, poseer... ¿dónde termina el amor y comienza la obsesión? El sexo arde, el deseo consume, la mente crea lo que no debería existir. En la Invenencia, lo que imaginas puede volverse tu perdición
