— ¡Doctora, necesitamos su ayuda, es un caso de urgencia! — los paramédicos bajan de la ambulancia con un hombre en una camilla desangrado. El hospital estaba rodeado por los medios que intentaban averiguar el porqué de la persona que estaba encamada y con ese tal punto de gravedad.
— Por favor, está gravemente herido. Razonen por un segundo y déjennos entrar al hospital — la gente fue apartada por unos hombres de negro que acompañaban a la persona, permitiendo que los paramédicos lograran entrar con el paciente al hospital.
— Si, díganme. ¿Qué pasa? — los médicos se acercaron alarmados.
— A este hombre le dieron unas cuantas balas, al parecer todas de gravedad — le informó uno de los paramédicos.
— Doctor — se le acercó uno de los hombres de negro que habían entrado — ¿Cree que pueda salvarse?
— Por favor, por ahora esperen aquí — le dijo el médico — Por favor lleven al paciente a hacerle una tomografía. Antes, comprueben si su presión arterial y su nivel de oxígeno están estables. ¡Vayan de inmediato! — demanda el médico.
— ¡Sí señor! — rápidamente se llevan la camilla. Todo el hospital se ha puesto en alerta con el recién llegado, no por su notoria y grave situación, sino por los hombres de negro y los autos rodeando aquel lugar.
— Es la mafia — dijo uno de los pacientes, suficiente comentario para que todos entraran en pánico.
— Por favor, les pido que salgan. Haremos lo posible por salvar al paciente, pero primero necesito que ustedes se retiren. Los otros pacientes se ponen incómodos. Se los estoy pidiendo pacíficamente ahora, después tendré que tomar medidas drásticas — una doctora los hizo retroceder — ¿A qué esperan para salir? — estos asintieron y se retiraron a esperar fuera del lugar, creando una especie de barrera alrededor del hospital como si lo estuvieran protegiendo y alejando a la gente para que no cruzaran aquello.
— Señorita Kenneth debe tener cuidado. Usted está tratando con la verdadera mafia alemana. ¿Qué pasa si le hacen daño a usted que es tan buena y tan bondadosa de corazón? — le dice uno de los pacientes a la chica de cabellos rizados, morena, labios rebosantes de rojo pasión y una bata blanca escondiendo su mermaid-falda de color beige y una blusa de encaje en blanco y negro acompañado de unos tacones bajos cuadrados de color negro.
— A mí nadie me hará daño y mucho menos la mafia — puso sus manos en sus bolsillos y caminó entre los pasillos hasta la sala donde hacían el examen del recién recibido.
— ¿Díganme, cuáles son sus heridas? — preguntó la chica observando desde arriba a la sala.
— Tiene cuatro graves heridas Kenneth. Y la peor es una de las que más te gusta operar — ella miró a su colega como si le estuviese hablando en el idioma que le gustaba — Si Kenneth, nuestro paciente tiene una bala enterrada en su tronco encefálico y ya sabes lo que puede pasar si no eres tú quien lo opera.
Kenneth:
Había hecho muchas cosas gracias a mis estudios. Me gradué como las mejores de la gran Universidad de Oxford, logrando que un simple sueño se convirtiera en mi realidad. Siempre me gustó Medicina General y fue mi sueño convertirme en una gran neurocirujana y así poder darles a mis padres cada una de las cosas que necesiten. Ahora el destino me tenía aquí, en una sala de operaciones, con un mafioso que puede morir si cometía el mínimo error y lo peor de todo, es que yo moriré si causo su muerte.
Si llego a hacer un solo paso mal la bala podría quedarse dentro de él y tejido cicatricial se formará alrededor de estos fragmentos restantes, lo que va a causar dolor constante u otra molestia cuando recupere la conciencia y si eso llegaba a pasar, lo próximo que verían mis padres sería mi nombre escrito en una de las tantas lápidas del cementerio.
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En la Línea de Fuego.
RomanceKenneth Becker es una doctora joven graduada como las mejores en neurocirugía en la universidad de Oxford. Sus esfuerzos y su pasión la llevaron a trabajar en el mejor hospital de Berlín, donde es constantemente halagada por los médicos y el persona...
