24. No quiero a nadie más

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VALERIA'S POV

Golpes, Golpes incesantes en mi cabeza que no paran de repetirse, provocando un profundo dolor, hago el amago de abrir un ojo, pero en cuanto la luz se abre paso hasta mis ojos castaños vuelvo a cerrarlos molesta por la pesada luz. Me tomo unos segundos para reponerme mientras dejo en blanco mi mente ordenando poco a poco todos los acontecimientos de anoche.

Con algo de pesar me incorporo apoyándome en el respaldo de la cama y es entonces cuando siento mi espalda desnuda, y por ello toda la desnudez que invade mi cuerpo. Joder, estoy en casa de Leo...paso mis manos por mi enredado pelo castaño mientras pienso y casi sin quererlo mi respiración se agita... ¿Me he acostado con alguien?¿                                                                                                                   Qué hago aquí desnuda? ¿Peter sabe algo? ¿Mi madre? El dolor de mi cabeza no hace otra cosa que empeorar y en cuestión de segundos expulso en el baño toda la enorme cantidad de alcohol consumida anoche. Las lágrimas se agolpan en mis ojos, y en cuestión  de segundos siento las saladas lágrimas recorrer mis mejillas y morir en mis labios. 

No puedo decir con exactitud cuanto tiempo paso abrazándome a mí misma sobre el frío suelo de la habitación baldosada...compadeciéndome...juré que jamás volvería a pasar por algo  semejante, el despertarme y no saber ni dónde estoy ni qué  hice anoche. Recojo en silencio la ropa de la habitación y me visto, recojo el Iphone del suelo antes de salir avergonzada por la puerta, algunos rezagados todavía desnudos  duermen en  el suelo y paso de puntillas por el largo pasillo, la música ha cesado y ahora mismo solo se oyen las olas del mar romper al lado de la playa.

Desciendo las escaleras como puedo, ya que los múltiples moratones de mis piernas y mi cuerpo en general dificultan de sobremanera el poder llevar acabo esta misión satisfactoriamente...sin embargo un tacón se resbala de mi mano cayendo sobre la blanca escalera. Posiciono mi mano sobre la boca como si esto sirviera para aplacar el impacto.

Pasos. Mi respiración se agita. Pasos.

― Por fin, pensaba que te habrías muerto o algo parecido― ese tono de voz inconfundible y penetrante me da la poca confianza que necesitaba en ese momento― Un ibuprofeno― yo asiento levemente con la cabeza, creo que he tenido pocas resacas peores que estas―

― Gracias Leo― contesto mientras el sacude la cabeza con una pequeña sonrisa, recogiendo mi tacón perdido le sigo hasta la barra de la cocina donde un gran banquete de desayuno esperaba ansioso― ¿Qué haces despierto tan temprano? ― Su rostro se relaja sustituyéndolo por una mirada mucho más dulce―

― Una noche...movidita― sonríe él pícaramente recordando algo sucedido la noche anterior, sin embargo lo dejo estar. Me trago el ibuprofeno bajo su atenta mirada, estoy deseosa de poder preguntarle qué ocurrió ayer por la noche, con quién estuve y qué fue lo que hice...sin embargo él se adelanta a mis pensamientos, mencionando un simple nombre―

― William― responde él levantándose de su asiento limpiando mi vaso. Sin embargo, casi como una aparición empiezo a recordar sus ojos verdes...pegando al camarero de nombre desconocido, sus ojos verdes mirándome como un gato hambriento y depredador entre mis piernas...Oh Dios Mío. Me llevo las manos a la boca y todo empieza a nublarse...He traicionado a Peter de la forma más cruel y rastrera que jamás haya podido hacer...y no solo eso, he traicionado a Nate... y Will también.

― Te llevo a casa Valeria― sentencia Leo, yo simplemente asiento como un fantasma siguiendo y repitiendo la mayoría de sus movimientos, pero no consigo pensar...ningún pensamiento coherente pasa por mi ofuscada mente en este momento, solamente sigo en estado de shock tratando de interpretar los cientos de imágenes y supuestos recuerdos que vuelan en mi cabeza― Si quieres un consejo, no le des más vueltas, a lo hecho pecho Valeria, lo hecho hecho está y no podemos cambiar el pasado, debemos aprender a tomar decisiones a partir de nuestros errores, siempre hacia delante― el silencio inunda el coche mientras repaso mentalmente cada una de las palabras de Leo― Ninguno tiene una vida sencilla y todos somos humanos, pero nunca existen los errores si aquello te hace crecer como persona― Dirijo mi mirada hacia él quien sonríe de una forma mucho más sincera que el Leo engreído que conocí ayer por la noche―

Cuando amanezcaWhere stories live. Discover now