⸻
"When we met I just knew that I already loved you"
Gregory House, un estudiante de medicina realmente prometedor, se encontraba sentado en la esquina de un bar. Miraba su bebida como si fuera lo último que le quedara en el mundo. Llevaba ya varios días en una desesperación total debido a los exámenes y a la gente que él consideraba incompetente. No era fan del trabajo en equipo, por eso —y muchas razones más— siempre se había considerado una persona solitaria. No necesitaba a nadie. Nunca lo haría.
Su soledad realmente nunca lo atormentó. Es hijo único, y desde muy joven fue independiente. Ahora, a sus veinticinco años y a un paso de graduarse, su comunicación con sus padres era aún más nula. Ellos solo querían alguien o algo de lo cual sentirse orgullosos, pero esa presión les costó a su único hijo. Nunca se lo dijeron, pero él debía ser perfecto.
Han pasado años desde la última vez que alguien fue cercano a House. No tenía amigos. No tenía una sola relación estable en su vida, pero a nadie le importaba lo suficiente. Y cuando no tienes a alguien que se preocupe por ti, terminas siendo una persona odiosa. Estás tan alejado de la realidad que cualquier muestra de cariño se siente absurda, y encuentras la solución en el fondo de una botella, en pastillas, en el sexo... en todo aquello que te hace ser un adicto. Actualmente él entendía su situación, y cómo se estaba matando lentamente con tal de complacer y llenar el vacío y miedo que tenía dentro. Sus pensamientos estaban constantemente nublados por la idea de no necesitar a nadie más que un buen whiskey.
En el momento en que escuchó una silla ser arrastrada hasta colocarse a su lado, su corazón dio un pequeño salto. No de felicidad. Estaba tan concentrado en hundirse en su propia miseria que no se dio cuenta del chico que ahora se sentaba a su lado. Parecía incómodo o asustado, tenía el cabello desordenado y el cuello de su camisa doblado. Sus mejillas estaban rojas como si hubiera corrido, y sus manos temblaban un poco.
—¿Por qué se sentó aquí? Hay muchos lugares libres —pensó House.
Pero realmente no se había fijado que todos los lugares en la barra estaban ocupados, a excepción de los que estaban junto a él. Nadie se acercaba a Gregory House.
—Te voy a pedir un whiskey, por favor —habló el chico.
House dejó de mirarlo unos segundos para enfocarse en su propia bebida, dando un sorbo a esta y observando el vaso, ahora vacío.
—Yo igual —comentó House, captando la atención tanto del bartender como de su nuevo compañero de barra.
El chico le sonrió y, en seguida, ambos obtuvieron su bebida.
Pasaron largos minutos de silencio, hasta que House, de un solo trago, consumió hasta la última gota del alcohol. Volteó a ver al chico a su lado y verificó su bebida. Esta no estaba ni a la mitad; parecía estar ahí solo de decoración.
—No te gusta el whiskey, ¿cierto? —comentó House mientras miraba la bebida casi intacta del otro estudiante—. Tienes cara de que no sabes ni la diferencia entre bebidas.
—No, no me gusta —admitió el desconocido, mientras jugaba con el vaso. Nunca fue un gran amante de ese tipo de bebidas, por su nula resistencia al alcohol—. Pero no ando de buen humor ahorita. Los exámenes me están matando, y mi novia anda enojada.
House lo miró a los ojos nuevamente. Ahora sabía algunas cosas nuevas de él, pero perfectamente se notaba que no le importaban. Solo asentía y lo miraba directamente a los ojos.
—Me llamo James Wilson, estudiante de medicina —agregó, extendiendo su mano hacia House, quien la tomó y apretó un poco—. Siento que te he visto antes.
—Soy Gregory House. Por alguna razón, todos me conocen —respondió en un tono sumamente arrogante. No le gustaba perder el tiempo—. Te he visto pasar por mi salón varias veces. Siempre te ves perdido.
La falta de tacto de House impactaba a Wilson. Tenían tan solo minutos de haberse conocido, y ya podía entender qué clase de persona era. Eso iba en ambos sentidos.
La conversación siguió durante varias horas. Wilson explicaba su vida, y House escuchaba, dando opiniones crueles pero altamente realistas. La madrugada cayó sobre ellos en un dos por tres. Era momento de irse.
—Fue un gusto, House.
—Igualmente, Wilson.
Se dieron una última mirada, saliendo por distintas direcciones y en distintos tiempos, sin saber si se volverían a ver una vez más.
Ellos no lo saben, pero el universo ya tenía planeado cómo se volverían a encontrar, cómo se iban a enamorar y cómo se iba a terminar. Solo es cuestión de tiempo.
⸻
VOUS LISEZ
Addict (Hilson)
FanfictionGregory House, un estudiante de medicina conocido por todos por ser despreciable pero inteligente conoce a quien seria el amor de su vida por medio de una coincidencia, pero los finales felices no existen para la gente como House. 29/05/2024
