1964

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El aire era espeso y húmedo, con un aroma terroso que se pegaba a la piel. El grupo avanzaba entre los árboles riendo, mientras las linternas abrían destellos en la oscuridad. Las ramas crujían bajo sus pasos y el viento silbaba entre los pinos como un lamento que todos fingían ignorar.

Al frente iba una chica de mirada temerosa. Sostenía su linterna contra el pecho, iluminando apenas el suelo. A su lado, un chico, alto de tez morena y con la voz ronca, reía mientras contaba historias macabras sobre el lugar que todos habían oído nombrar, pero que pocos se atrevían a visitar: el Campamento Jeomjae.

-No deberíamos estar aquí -dijo ella con voz temblorosa-. Mejor... mejor regresemos a las cabañas. Mañana debemos irnos temprano. -Se abrazó los brazos con fuerza.

El chico que iba al lado de ella se paró a su lado para alumbrarle la cara con su linterna.

-¡No seas miedosa! -se burló-. Ya casi llegamos, solo un poco más.

Ella apretó sus labios y se aparto la luz cegadora de la linterna de un manotazo. El chico entre risas siguió su camino hasta el famoso pozo del campamento.

-¡Bien! Más te vale llegar pronto, porque llevamos mucho tiempo aquí afuera y aun no veo ese pozo del que tanto hablaste.

-¿Has oído sobre que el final del arcoíris está la olla con oro? -agregó un segundo chico que iba a su lado.

Ella rodo los ojos.

-Por favor... -bufó-. Hablamos de un pozo mugriento, lleno de musgo y apestoso. No es precisamente "oro" lo que tendrá al fondo -dijo con ironía.

El resto del grupo negó con la cabeza entre risas ante la pequeña discusión entre los dos chicos y ella sobre lo que habría al final del misterioso pozo del campamento, del que todos hablaban y que, según la tradición, debían visitar antes de regresar a casa para darle un buen cierre a las vacaciones de verano.

Caminaron un rato más hasta que uno de ellos, un chico con gafas, se detuvo.

-Oigan... ¿es cierto lo que dicen del pozo? Que no tiene fondo...

El chico que iba junto a la chica levantó la linterna y su rostro quedó parcialmente iluminado, una sonrisa torcida dibujándose en su boca.

-Dicen que cuando el campamento recién abría, una consejera desapareció -contó el chico, bajando la voz hasta que apenas se oía sobre el crepitar del fuego-. Nunca encontraron su cuerpo, pero sí mucha sangre junto al pozo. Por eso se dice que la asesinaron... aunque algunos aseguran que la arrojaron allí, y que nadie pudo sacarla jamás, porque el pozo no tiene fondo.

Su tono se volvió más grave, casi teatral, y una sombra de tensión recorrió el grupo.

Hubo un silencio. Luego, una carcajada rompió el momento.

-¡Entonces veamos si es verdad! -exclamó un chico más joven, de un estilo más rockero que el resto, entre risas-. Si nos llevamos un susto, al menos valdrá la pena.

Las luces se movieron entre los árboles como luciérnagas. La tierra se volvió más húmeda, y un olor metálico, casi dulzón, comenzó a envolverlos. Alguien de cabello con un corte estilo mullet se sobo las pantorrillas.

-¿Cuánto queda? Ya me cansé -se quejó.

El compañero a su lado que llevaba otra linterna lo miró.

-Ya deja de quejarte, si te ibas a cansar, mejor te hubieras quedado en la cabaña...

Antes de que pudiera decir algo más, una voz gritó desde adelante.

-¡Lo encontré!

Todos corrieron. La luz de las linternas rebotaba entre los árboles hasta concentrarse en un claro donde un círculo de piedras delimitaba algo oscuro: el pozo. Estaba cubierto de musgo, el borde agrietado y húmedo, como si la tierra misma quisiera tragárselo.

1984 [BTS TERROR]Stories to obsess over. Discover now