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Eran las ocho de la mañana del día viernes y Jisoo ya estaba lista para salir de su departamento para dirigirse a una importante entrevista de trabajo.

Hace meses que se presentaba a entrevistas, pero no lograba conseguir ninguno de los puestos a los que había postulado. Esperaba confiada en que hoy su suerte cambiaría.

Se miraba en el espejo para darse los últimos retoques al maquillaje antes de salir.

Salió de su dormitorio y fue al de su amiga Lisa.

― Lisa, ¿Estás despierta? ― preguntó a su amiga, la cual seguía en su cama, tapada hasta la cabeza.

― Ahora sí Chu ― dijo Lisa, sacando solo los ojos fuera de su escondite.

― Disculpa amiga. Quiero que me prestes tus zapatos negros, esos que tienen un tacón alto. Creo que esta falda se verá mejor si llevo esos zapatos.

― Claro Chu, llévalos. ¿A qué hora es tu entrevista de trabajo?

― A las nueve. Voy a ir caminando, solo me queda a diez cuadras.

― ¿Crees que podrás caminar diez cuadras con esos tacones?

― Creo que sí, pero me llevaré un par de sandalias bajas, por si no aguanto los pies.

Jisoo entró en el armario de su amiga que era casi la mitad del cuarto de ella, sacó los zapatos y se los calzó.

―Te ves divina. Creo que hoy sí conseguirás el trabajo.

― Eso espero Lis. Si me va mal en esta entrevista, creo que volveré al campo con mi familia. Esta ciudad no me quiere.

― No digas eso. Sabes que te puedes quedar aquí todo el tiempo que quieras. Si no es este trabajo, será el otro. No desesperes Chu.

― Claro que me desespero Lisa. El dinero me alcanza solo hasta el próximo mes, no quiero vivir de tu misericordia.

― Sabes que para mí no es problema. Si te demoras un mes más o uno menos en encontrar trabajo, yo no te voy a echar de esta casa.

― Gracias Jisoo. Espero que esta vez todo salga bien.

― Yo creo que hoy será tu día. Ya verás cómo te los echas al bolsillo.

― Bien, ahora me voy. No me gustaría llegar tarde a la entrevista.

―Ve con cuidado. ¿Llevas el gas pimienta?

― Sí mamá, lo llevo en el bolso ― contestó Jisoo irónicamente.

― Llévalo en la mano, guardado en el bolso no sirve de nada.

― No te preocupes Lisa, nada me pasará, solo son un par de cuadras.

― Nunca se sabe Chu, vas sola y me preocupa que...

― Ay Lisa, tú sabes que sé defenderme. Así es que quédate tranquila y ahora me voy. Deseame suerte.

Lisa se incorporó en su cama y saltó para abrazar a su amiga, deseándole lo mejor para su entrevista.

Jisoo salió a la calle y comenzó a andar las diez cuadras que la separaban de su entrevista. Ella iba rogando que, esta vez, todo saliera bien y poder conseguir este trabajo.

Si bien su amiga le había dicho que, si no conseguía el trabajo, podía seguir viviendo con ella en el departamento, Jisoo había decidido que si no lograba este empleo volvería al campo con su familia. Llevaba caminando tres cuadras, cuando sintió un fuerte tirón en su cartera lo que hizo que cayera al suelo.

Ahí estaba forcejeando con un tipo peligroso, pero ella no pensaba dejar que él se llevara el bolso que contenía todas sus cosas de valor.

― ¡Suéltalo mujer! No quiero lastimarte, solo suelta el maldito bolso ― dijo el delincuente al ver que ella no pensaba soltar su bolso.

La Ogra ||Adaptación Chaesoo||Stories to obsess over. Discover now