Candace
— No no no...— no podía estar pasando, busque con la mirada inspeccionando todo el cuarto — Valeria!— pero nadie respondió.
No me podía estar haciendo esto, mi hermana se estaba por casar en una hora y no la encontraba, solo esperaba que no ubiera huido.
— ¡Mamá! — grite desesperada encontrando una notita arriba del vestido, era su letra.
" Candace, se que lo que voy a hacer pondrá en peligro mi vida y la de ustedes pero no puedo casarme con el, estoy enamorada de alguien más, y me niego a vivir una vida vacía. Espero sepan perdóname, los amo espero verlos pronto..."
— Candace ¿Que pasa? — al terminar de leer la carta me quedo inmóvil — Candace amor que pasa— le entrego el papel a mi mamá.
Sabía que esto podría pasar, no podía culparla era su vida y ella tenía muchos planes a futuro, pero había sido obligada por mis padres a contraer matrimonio con Mikahil Volkova el jefe de la bratva, un hombre frio y despiadado, yo también estaría asustada, pero esto era una traición y en este mundo solo significaba que pagabas con una cosa, la muerte.
— No estoy no es posible— mamá se tapo la boca tratando de contener los sollosos mientras leía la carta— ¿Cómo nos pudo hacer esto? ¿Ahora que haremos?.
Yo estaba congelada procesando esto, la huida de mi hermana significaba que todos íbamos a morir.
— Iré a buscar a tu padre— salió corriendo de la habitación.
Me quedé mirando el vestido que días atras habíamos elegido con mi hermana y mi mamá, era un diseño único, un vestido de novia estilo princesa en tono marfil, con corpiño ajustado de escote corazón y tul ilusión que forma un escote barco. Tiene mangas largas transparentes con bordados plateados, una falda amplia de tul con detalles dorados y una cola larga con encaje floral. Elegante y romántico. Justo como mi hermana, me acerque y lo toque pensado en que hacer cuando de pronto se abrió la puerta bruscamente.
— ¿Dónde está? — pregunto mi papá con la cara roja de la ira, mamá a su lado llorando y balbuceando.
— Yo entre y no había nadie y encontré esa nota arriba del vestido — empeze a hablar a punto de llorar.
— No... No sé pudo haber ido y dejado así nada más— dijo desesperado — el nos matará si Valeria no se presenta en el altar — empezó q decir con miedo en los ojos.
En un momento se quedó callado y me miró seriamente como pensado en algo, y yo ya lo sabía.
— Candace carño vas a tener que entrar en el altar tu — dijo mientras se hacercaba a mi.
— No papá eso no...— trate de buscar una solución pero no la había era eso o que nos maten.
— Lo odio tanto como tú pero eres la única solución— me miró con culpa.
— No, no puedo el ya conoce a Valeria sabrá que se escapó — dije tratando de salir de esta.
— Si pero el está acá para casarse con una de las Brown— empezó diciendo eso con un tono desesperado— se enojara pero no nos matara, hazlo por nosotros Candace.
Estaba entre la pared y la espada, no quería esto había planeado mi vida a la perfección, iba a terminar la universidad, abriría un florería y me casaría con alguien a quien amara no por obligación, pero si no cumplía iba a ejecutar a mis padres y a mi misma. No había nada que pensar quería vivir pero no de esta forma, aunque no podía decidir.
— Está bien, yo... me voy a vestir — hable con un hilo de voz.
— No sabes cuánto odio hacer esto carño — dijo mi papá con lágrimas en los ojos, me abrazó y mamá se unió al abrazo.
— Estarás bien, eres fuerte mi niña — murmuró mi mamá con todo su maquillaje corrido.
— Ahora nececito cambiarme en un rato empieza la ceremonia — trate de decir sin quebrarme.
— Te verás hermosa cariño — dijo mi papá me dió un beso en la frente y salió de cuarto.
•
Pase mis manos por el vestido puesto, me quedaba al cuerpo, la ventaja de mi hermana y yo era que teníamos las mismas medidas apesar de ella ser dos años mayor que yo, quemaba cuando lo tocaba, este vestido no era mío apesar de saber que yo lo iba a usar sabía que no me pertenecía. Este vestido fue diseñado para otra mujer, era hermoso pero pensar que fue diseñado para otra persona y no para mí me hacía doler el pecho.
— ¿Estás segura de esto? — pregunto mi mamá con culpa en los ojos.
No respondí. ¿Que se suponía que tenía que decir? ¿Que no estaba segura de nada? ¿Que el corazón me martillaba en el pecho por miedo más que por nervios? ¿Que no podía dejar de pensar en que mi hermana había sido muy egoísta al haber escapado? ¿Que no podía odiar a mi hermana por lo que hizo, porque yo ubiera hecho lo mismo?. Solo asentí con una sonrisa que apenas llegaba a mis ojos.
— Está bien mamá es lo correcto — dije tratando de no derrumbarme.
Ella solo asintió con la cabeza y me puso el velo.
— A pesar de todo te ves hermosa — sonrió — eres una mujer muy fuerte — con un beso en la frente se retiro.
Fuera, los pasos retumbaban en el mármol como truenos. Hombres armados, de traje oscuro y rostros duros, custodiaban los pasillos de la mansión como si de una prisión se tratara. Y en el altar, esperándome él: Mikhail Volkov.
Una vez lo había visto, fue una pequeña reunión en la oficina de mi papá, el era alto más alto que yo, tenía unos ojos de un color azul profundo que reflejaban un océano, su cabello negro revoltoso caía por su cara, todo el imponía, no sé esperaba menos de un jefe y menos de la bratva.
Ese día yo estaba consolando a mi hermana y calmandola porque no quería bajar, logré convencerla y bajamos a conocerlo, sentado en el sofá de cuero, con su cara de serio a la primera que vio fue a mi pero inmediatamente sus ojos se dirijieron a mi hermana.
Fue una reunión fria, rápida. En ese momento supe que era el inicio de grande pero no pensé que yo estuviera involucrada en eso.
Llegué al pasillo donde tenía que estar esperando mi papá y efectivamente estaba el parado mirando a la puerta cerrada, corrió la cabeza y me miró, sus ojos reflejaron amor pero también culpa, sin ninguna palabra por decir me coloque a su lado y entrelazamos las manos.
Las puertas se abrieron de par en par. Los murmullos se silenciaron como si la muerte hubiera entrado en la sala. Di un paso adelante, y luego otro, intentando no desmayarme. Cada mirada clavada en mi, cada sonrisa tensa, cada pétalo blanco bajo mis pies me acerca al hombre parado mirándome desde el altar mirándome con sus ojos fríos en inexpresivos.
Unos ojos que me congelaron en mi lugar, unos ojos que no sabía que iban a ser mi perdicion.
YOU ARE READING
El eco de la traición
RomanceCandace nunca estuvo destinada a casarse con alguien a quien no ama. Ese era el futuro de su hermana mayor, Valeria: una unión pactada para sellar la paz entre dos familias marcadas por el odio y la sangre. Pero cuando Valeria desaparece horas antes...
