Capítulo 1

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El día del reclutamiento siempre me ha dado miedo, es terrorífico pensar la cantidad de candidatos que no son capaces de superar la primera prueba y nunca llegan a ser jinetes.

Y hoy es ese día, si soy sincera siempre imagine que me sentiría peor de lo que me estoy sintiendo ahora. Me encuentro preparando mi mochila junto a mi novio Jack, la ejecución de mis padres fue muy dolorosa para mi y sigo sensible ante el tema, más aun cuando mencionan que ya no seré la futura reina de reino Tyrrish.

Sin embargo, Jack me ha ayudado mucho y ha sido un gran apoyo para mi, gracias a él no estoy acomplejada de llevar la reliquia de la rebelión en mi brazo derecho y hoy tengo la confianza suficiente de que podré cruzar el parapeto sin ningún tipo de complicación.

Lo único que me da miedo es la Trilla no estoy segura de que algún dragón quiera vincularse conmigo por lo que soy, aun que eso es problema de la Alicia del futuro.

Junto con Jack y sus padres, me dirijo a la entrada al Cuadrante de Jinetes, una vez en la fila, nos despedimos de los padres de Jack y nos damos cuenta de la persona que tenemos delante es Violet Sorrengail, no la soporto, por culpa de su madre mis padres están muertos.

-Como iba diciendo... -Mira le pone una mano en su zona lumbar-. Esta es mi hermana, Violet.

-Ya conoces el camino. -El capitán asiente y señala hacia la puerta abierta del torreón.

No es que tenga intención de matarla, a diferencia de otros marcados, pero que no espere ningún tipo de favor mío.

-No te mueras, Violet. No me apetece ser hija única. -Sonríe y se va, pavoneándose junto a la cola de candidatos que la miran boquiabiertos mientras se corre la voz de quién es ella y lo que ha hecho.

-Te han dejado el listón muy alto -dice la mujer que va delante de ella, y se adentran en la torre.

-Siguiente -dice una voz desde detrás de la mesa de madera que tiene las listas del Cuadrante de Jinetes. -. ¿Alicia Mairi? ¿La hija del Rey Mairi?

Afirmo con la cabeza, tomo la pluma y pongo mi nombre junto a la siguiente línea vacía en la lista. Y Jack hace lo mismo después de mi.

Juntos nos adentramos en la torre, el interior es ominosamente oscuro y tengo que controlar el impulso de salir corriendo como una loca, no me gusta este sitio, y menos sabiendo lo que me espera al final de las escaleras. Siento que Jack me toma de la mano, y eso hace que mis pulsaciones bajen un poco.

-Me pregunto cuántos candidatos se habrán caído por el borde de los escalones y han muerto antes de llegar al parapeto -le comento a ni novio, echando un vistazo hacia el centro de la escalera mientras seguimos subiendo.

-No deberías preocuparte por eso, me tienes a mi, no dejaré que te caigas- me responde.

¿Se puede ser más mono? Desde que me asignaron en su casa, Jack siempre a cuidado de mi y me ha tratado de maravilla, por eso estoy enamorada de él. No podría imaginarme como sería si alguno de los dos no logra superar el parapeto.

-¿Cuántos escalones hay? -pregunta una chica morena que va justo delante de Violet.

-Doscientos cincuenta -le contesta la pesada de Violet.

¿Tiene que saberlo siempre todo?

-No está tan mal -dice con una enorme sonrisa cuando nos acercamos al final de la escalera y la fila se detiene-. Soy Rhiannon Matthias, por cierto.

-Dylan -se presenta el chico rubio agitando la mano con entusiasmo.

-Violet. -Les ofrece una sonrisa tensa.

-Siento como si llevara toda la vida esperando este momento. -Dylan se acomoda la mochila sobre la espalda-. ¿Os podéis creer que al fin lo vamos a hacer? Es un sueño hecho realidad.

¡No!, no me lo puedo creer, no quiero estar aquí, ¿como lo dice con tanto entusiasmo?, es algo que jamás entenderé.

Incluso cuando Jack me dice que es un honor ser jinete y defender a tu pueblo, no me entra en la cabeza como hay gente que prefiere morir intentándolo que servir al pueblo de otra manera. Aunque supongo que tiene que haber gente para todo, ¿no?. Además no es como si yo tuviera opción. Al ser hija de un traidor estoy obligada a inscribirme en Cuadrante de Jinetes.

Derrepente observo como Violet y Rhiannon se intercambian una de las botas. ¿Qué narices están haciendo? Acabo de descubrir dos personas más a las que no voy a soportar una vez crucemos el parapeto, si es que llegan al otro lado, claro.

-Avanza. Algunos tenemos cosas que hacer al otro lado. -Les espeta Jack, por sus reacciones parece que les impuso respeto o incluso le temen.

No les culpo, Jack tiene un cuerpo ancho, musculado y definido y la forma en la que se dirigió a ellas no fue muy amable que digamos, si no lo conociera y esa fuera nuestra primera interacción, a mi también me daría miedo.

Por fin llegamos a la parte alta del torreón. De pronto el barranco y el río de ahí abajo parecen muy muy lejanos. ¿Cuántos carros deben de tener esperando ahí abajo? Más de los que me gustaría pensar.

Estoy nerviosa, los tres pesados que teníamos delante y no se callaron en toda la subida. Se quedan estáticos al ver a los tres jinetes esperan en la entrada.

Uno, que se ha arrancado las mangas, registra los nombres de los candidatos que van saliendo hacia la peligrosa prueba. Otro, que lleva rapado todo el pelo salvo por una franja sobre la cabeza, en el centro, le da instrucciones a Dylan mientras ocupa su lugar, dándose unas palmaditas en el pecho como si el anillo que lleva ahí escondido le fuera a dar suerte. Espero que así sea.

El tercero se vuelve hacia Violet. Ja, su cara no pudo haber sido más graciosa. Es Xaden Riorson y ella parece darse cuenta, está temblando, esta niña le tiene miedo a todo ¿o como va la cosa? será un blanco fácil si no espabila.

-Eres la hija menor de la general Sorrengail. -La voz de Xaden es profunda y acusadora.

-Eres el hijo de Fen Riorson -responde a la defensiva.

-Tu madre capturó a mi padre y supervisó su ejecución.

-Tu padre mató a mi hermano mayor. Me parece que estamos en tablas.

-No creas. -Su mirada llena de furia le recorre.

-Muy bien ya os conocéis, ahora ¿podríais dejaros de gilipolleces y avanzar?- Intervengo.

Violet parece reconocerme y su cuerpo se tensa, ¿es tonta? llevo todo el camino detrás de ella y ni se ha enterado, como vaya con esa actitud en el Cuadrante de Jinetes se la van a comer en dos días.

-¿Alicia Mairi, que haces aquí? Pensé que ibas a inscribirte en el Cuadrante de Curanderos- me dice con un tono de ¿pena, preocupación? no tengo ni idea, así que lo ignoro y me levanto la manga del brazo derecho enseñando mi reliquia.

-A ver Einstein ¿no sabes lo que significa esto?- y con esa respuesta baja la mirada.

Las manos se le cierran en un puño y el cuerpo se le tensa.

-¿Vais a matarme? -Levanta la barbilla un par de centímetros más.

Un grito parte el aire y nos volvemos de inmediato hacia el parapeto justo a tiempo para ver como Dylan resbala.

Ahogo un grito y siento que se me hace un nudo en la garganta. No porque me importe el, sino porque no estoy acostumbrada a ver a la gente morir, aunque eso está a punto de cambiar.

Él logra detenerse, aferrándose con los brazos al puente de piedra mientras sus pies patalean en el aire, buscando algo en que apoyarlos, aunque no lo hay.

-¡Agárrate con los brazos, Dylan! -le grita Rhiannon.

-¡Ay, dioses! -Se lleva una mano a la boca, pero Dylan no logra seguir sosteniéndose de las piedras resbaladizas por el agua y se cae, desapareciendo de nuestra vista. El viento y la lluvia roban cualquier sonido que pueda hacer su cuerpo en el valle de abajo. Y también roban el sonido de mi grito ahogado.

-¿Por qué desperdiciaríamos nuestra energía matándote cuando el parapeto lo hará por nosotros? -Dice Xaden. Una sonrisa perversa le curva los labios-. Es tu turno.

Alas de sangre - Sawyer HenrickHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora