Ser Hokage no es tarea fácil, y menos cuando una fórmula experimental te reduce al tamaño de un roedor con complejo de comandante. Tobirama Senju se ve forzado a pausar sus labores mientras su hermano Hashirama asume el liderazgo del pueblo y su cuñ...
El día que el Segundo Hokage desapareció, la Aldea de la Hoja no se detuvo. Hubo reuniones urgentes, reportes contradictorios, y una tensión que flotaba como niebla sobre los techos de tejas oscuras. El despacho quedó silencioso, el té sobre el escritorio se enfrió, y una capa blanca quedó doblada con precisión milimétrica sobre la silla del poder.
Hubo sospechas, claro. Rumores. Habladurías que se deslizaban entre los arbustos del entrenamiento matutino y las cocinas de los clanes. Pero solo unos pocos conocían la verdad.
Un artefacto sellado, olvidado entre los registros más viejos del Clan Uzumaki, había llegado a manos equivocadas. Un presente malinterpretado, una defensa automática activada, y una explosión de chakra que alteró las leyes de lo tangible.
Ahora, lejos del bullicio del despacho y la rigidez de las misiones, el Hokage debía mirar el mundo desde otra perspectiva. Una en la que las hojas parecían árboles, los escalones montañas, y la ayuda... inevitable.
El infierno medía veinte centímetros y hablaba con voz autoritaria.
Pero lo peor de todo no era el tamaño.
Lo peor era que tenía que convivir con Izuna Uchiha.
Cabe destacar que, mientras paseaba por Pinterest, me topé con un par de imágenes como esta y no pude evitar inspirarme para escribir un fic. De verdad espero que lo disfruten y se diviertan leyéndolo tanto como yo al escribirlo.
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