El ángel caído

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El ángel caído

Victoria Wright, siempre destacó allá a donde fue, algunos vinculaban dicha popularidad a su cuerpo de ensueño y su rostro inocente; adornado por pequeñas pecas que cubrían su nariz respingona, poseía unas largas pestañas que protegían sus dos esmeraldas, pero sin duda lo que mas resaltaba entre sus facciones era su sonrisa. Encandilaba a profesores y alumnos con aquella mueca que formaban sus dulces y finos labios. Victoria, a pesar de poseer semejante belleza, no era engreída ni vanidosa, era igual de dulce por dentro como lo era por fuera. En su tiempo libre ayudaba en el orfanato del pueblo, no tenía ningún enemigo, hasta las mas superficiales del instituto la tenían respeto; acudía a la iglesia todos los domingos y tenía planificado un viaje a África para trabajar de voluntaria todo el verano, un viaje que ya jamás podría hacer. Todo el pueblo quería a aquella joven, por eso sorprendió tanto la espeluznante muerte a la que fue sometida.

Su delicado cuerpo apareció golpeado y desgarrado en una piscina comunitaria, su vestido blanco de verano había sido rasgado y todas las heridas indicaban que había sido torturada de forma sádica. La persona responsable de aquel atroz asesinato, era sin duda alguien sin escrúpulos, sin alma, y todo indicaba que había sido alguien de su entorno, o al menos alguien que la conocía bastante bien. Ya que pocas personas sabían que acudía a aquel mirador, junto a la piscina comunitaria del pueblo, siempre que necesitaba estar sola o pensar.

El cuerpo fue descubierto por el limpiador de la piscina. La muchacha fue encontrada en una posición peculiar, tenía los brazos extendidos en forma de cruz, como Cristo en su crucifixión. El vuelo de su vestido blanco estaba extendido llegando a sus manos, haciendo alusión a unas alas, y su pelo rubio formaba una aureola en torno a su cabeza. Parecía un ángel caído del cielo.

Aquella mañana de Domingo un extraño titular adornaba la portada del periódico de Starsvillage. No era la victoria de los Dodgers ni las nuevas declaraciones de Obama sobre la guerra en Siria, el titular decía: "Nuestro ángel ha muerto".

El inspector Graham Moore, uno de los mejores en su campo, leía el artículo sentado cómodamente en su viejo sillón de cuero roído. Con un vaso de Bourbon en una mano y el periódico en la otra, creaba sus propias hipótesis e intentaba informarse bien sobre la víctima antes de visitar el escenario del crimen.

El inspector, era criticado por su alcoholismo, un vicio que él no consideraba nefasto, ni mucho menos, se excusaba diciendo que le ayudaba a soportar su insomnio, provocado por los recuerdos del pasado. Además, Hitler era abstemio y eso no le salvó de ser un monstruo. El inspector era un hombre apuesto, bien entrado en los 30, de cabello cobrizo y unos ojos color miel que habían logrado engatusar a mas de una pobre mujer. El inspector era conocido por su lengua suelta y su extroversión. Era un hombre descuidado cuyo aspecto no concordaba con el del resto de su profesión. Con una barba de uno o dos días, el pelo alborotado y su camisa a rayas arrugada y a medio abotonar, el inspector había sido confundido en mas de una ocasión por un vagabundo. Era algo petulante en ocasiones, pero tenía un gran sentido del humor.
Moore llegó al escenario del crimen, abarrotado por periodistas y curiosos, quienes se encontraban tras unas cintas de seguridad. Cerca del cadáver, en el bordillo, se encontraba lo que parecía haber sido el arma del crimen, un hierro oxidado, que en algún momento formó parte de una escalera de piscina, pero que había sido sustituido debido a su oxidación y a su extremo afilado. El forense, un hombre excéntrico de pelo cano, apodado como spook por su afición al cine de terror, se acercó al inspector y le contó lo evidente. El arma homicida había sido la barra de hierro, como bien había supuesto el inspector, aunque el cuerpo presentaba varios hematomas en la garganta, lo que indicaba que también había sido estrangulada.
Cerca de estos dos hombres, una pareja lloraba desconsolada la muerte de su hija. El detective, una vez hubo obtenido todos los datos del forense, se acercó para presentarse y dar sus respetos a los padres de la fallecida.

"El ángel caído"Where stories live. Discover now