—Secuencia quince: No te ilusiones tanto por un beso—
"Quizá la magia no está en ver la luna, sino en quién piensas cuando la ves brillar"
-Fredy Jiménez.
☾ ⋆ 🎞️ ⋆ ☽
Dylan.
Bajo mi mano a su cintura en cuanto sus labios comienzan a moverse sobre los míos, desesperados. El aliento a chicle de menta me impacta de lleno y me contengo a reír porque sus pestañas cosquillean en mis párpados. Unos murmuros rompen el silencio a lo lejos, pero no es lo que debería pararnos.
El resto de mi piel se acostumbra a la textura cremosa del labial, puedo imaginarlo de un color borgoña tan intenso como la camiseta de ella y tan suaves como sus caricias en mi peor momento.
La luz blanca a metros nuestros me regresa a la realidad demasiado pronto.
—¡Corten!
Genial.
Los zapatitos de las maquilladoras repiquetean por la estancia hasta encontrarnos. Son instantes en los que me consume la decepción al ver que aquellos ojos marrones ahora son de un celeste tan claro como escarchas de hielo.
—Te la estuviste imaginando a ella, ¿verdad? —Se limpia los labios—. Y no me trates de engañar, porque se sintió muy diferente.
—¿Ella? —Se mete una de las maquilladoras, la de rizos negros y polerón amarillo.
—No le hagan caso —digo, sosteniéndole la mirada burlona a Millie—. Ella se estuvo imaginando al guitarrista con el que se fue ayer.
—¡Oye!
Me carcajeo, algo que les complica el trabajo de quitarme el maquillaje de la boca. Al minuto se van, dejándonos ir solos por los pasillos. Personas corriendo, ajustando micrófonos, cámaras, revisando papeles; lo de siempre.
—¿Qué tal tu noche? Porque la mía fue un asco, es el hombre con menos gracia que haya pisado la tierra —se queja, deshaciéndose de la chaqueta de mientras—. Además, no paraba de hablarme de su guitarra y la cantidad de veces que cambiaba sus cuerdas. Amor, ni que tuvieras fierro en lugar de dedos.
Después de imaginarme a un tipo con fierro en lugar de dedos, respondo:
—Qué horror. La mía estuvo... bien.
—¿Bien de "bien"? —entrecierra los ojos— ¿O bien de "maso"? ¿Hubo beso?
—Bien de "casi, pero no". Interrumpió la policía, habían unos jóvenes vendiendo droga y nos tuvimos que ir antes.
—Pobre cosita. —Me palmea el hombro—. Solo dime que no debería limpiar mi coche o te mataré con el cuchillo te utilería.
—Que no ha pasado nada, pesada. Lo juro.
—Sí, bueno. Solo por si acaso iré a revisar.
—¡Millie!
Entre risotadas, se aleja hasta el exterior. A penas llego a terminar de cambiarme la camiseta cuando ella regresa, caminando en reversa.
YOU ARE READING
Desconocido Invierno #1
RomanceEl cine sabe fingirlo todo. Las miradas, los besos, el amor. Madeline vive atrapada entre lo que el mundo espera de ella y lo que teme llegar a ser. Dylan carga un pasado que aún no ha terminado de doler. Un proyecto los une en pleno invierno. Una r...
