"Pones un pie en Corea y te quedas sin tarjeta de crédito, caprichos, todo", le dijeron sus padres. Claramente Jake no les hizo caso. Y por eso está metido en un lío mayor.
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Heeseung (Evan) x Jake (Enhypen)
✧: Gráficos hechos por: -binnielly
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—¡Jakey! ¡Ya llegó la respuesta de la universidad! ¡Ven!
Del susto, casi dejó caer el vaso al suelo, pero lo atrapó a tiempo.
No podía darse el lujo de romper otro; sería el tercero de la semana y Felix lo mataría y chillaría: "¡Ya no está completa mi docena de vasos! ¡Me compraras otra, Jake Shim!".
Sacudió la cabeza, alejando la voz dramática de su mejor amigo de su mente. Nope. Hoy no iba a ser ese día.
Se levantó con cuidado y dejó el vaso lo más lejos posible del borde de la mesa. Ya bastantes tragedias había provocado su torpeza como para tentar al destino de nuevo.
Salió de su habitación a tropezones. En el salón, Felix lo esperaba sentado en el mueble con dos sobres en la mano y una sonrisa más grande que su futuro —el de Jake, claro está—.
Tragó saliva. Se mordió el labio inferior con fuerza.
—Ven, hay que abrirlas al mismo tiempo —dijo Felix con una sonrisita ansiosa.
El menor asintió, aunque todo su cuerpo gritaba no quiero. Se dejó caer a su lado y tomó el sobre que le correspondía. Sentía las palmas sudadas y el corazón golpeándole la garganta.
Vale, no quería ver el resultado. No.
No porque dudara de su admisión; estaba un noventa por ciento seguro de que había ingresado.
"Nótese el egocentrismo".
Pero esa no era la razón por la que no quería abrir el sobre.
No era miedo. Era... dolor.
No quería irse.
"¿Quién demonios te mandó a postular a una universidad en Corea?", se recriminó.
En su momento, había sonado como una jugada genial. Nueva cultura, nuevas experiencias, nivel académico top... Todos lo decían: Corea era un gran país para estudiar. Ignorando, claro, lo denso que era aprender el idioma.
Y, bueno... tampoco era como si Christopher estudiando allá o Felix soñando con esa universidad hubieran influido en su decisión. Para nada. Él también quería, ¿no?
Sí, lo quería.
Pero ellos le habían robado el ánimo...
Se habían encargado de apagarlo de a pocos. Tal vez dejarlos, era la mejor decisión, ¿verdad?
—A la una... —murmuró Felix, bajando la cuenta como si estuviera a punto de lanzar un hechizo.
Jake clavó la vista en el sobre como si fuera una bomba a punto de explotar.
—...a las dos...
Y rompieron el papel al mismo tiempo.
Pasó por alto todo el saludo formal, toda la parafernalia burocrática, y bajó la mirada directo al meollo.