Muevo mi pierna compulsivamente en un gesto nervioso, estoy en mi habitación esperando que mi padre venga a buscarme para ir al funeral.
Visto completamente de negro, al frente mío hay un espejo donde me devuelve una imagen que me deprime aún más, tengo manchas negras bajo los ojos, intente taparlas con maquillaje, pero no funciono, mi piel esta más pálida de lo que podría decirse normal.
Suenan dos golpes en mi puerta, me levanto y camino hacia esta, la abro lentamente y me deja ver a mi padre con los ojos hinchados de llorar, su labio inferior tiembla y se lanza a abrazarme, no me quiebro, tengo que ser fuerte por él.
Lo rodeo con mis brazos y siento sus lágrimas bajar por mi cuello, nunca se me ha dado bien consolar a alguien, no me gusta que la gente llore.
El me coje la cara con ambas manos en mis mejillas y me da un beso en la frente, me toma de la mano para irnos de casa al cementerio, salimos por el patio trasero, no quiero que las cámaras nos tomen fotos hoy, seguramente lo harán en el cementerio, pero si me puedo ahorrar las fotos en primera plana mañana en los diarios con un título como: ¨La hija de la fallecida empresaria Kamila Lancaster con un físico preocupante¨ lo hare.
Nos subimos en los asientos traseros del auto, las ventanas del auto son del tipo que puedes ver para afuera pero los demás no para adentro, lo perfecto en este momento, el chofer conduce hacia la calle principal, calculo que afuera de mi casa hay al menos cincuenta reporteros tratando de sacarnos algunas fotos, se amontonan en el auto, Ashton -nuestro chofer-toca la bocina para que se aparten del camino, mi padre sujeta mi mano con fuerza, le doy una sonrisa que intenta ser tranquilizadora.
Miro por la ventanilla a mi lado hasta llegar al cementerio.
Pienso en las cosas que nunca le dije y que si tuviera la oportunidad lo haría sin dudarlo, pero eso no pasara, mi madre murió y nada de lo que haga podrá traerla de vuelta.
Todavía no sé muy bien porque falleció, le preguntaría a mi padre, pero tampoco soy tan insensible para preguntarle eso en un momento tan delicado para él, para ambos.
Mi madre era el tipo de persona que si se estaba muriendo por dentro no le diría a nadie de la familia para no preocuparnos, quizá no fue la mejor persona, pero siempre fue una buena madre, me arrepiento de no poder decírselo ahora, duele y mucho, pero comparar ese dolor con el que debe estar pasando mi padre es ridículo.
Yo perdí a mi madre, pero el perdió al amor de su vida.
O eso quiero creer.
Nos bajamos del auto con mi padre y con mi guardaespaldas al lado mío, agradezco que este aquí, se podría decir que es mi mejor amigo y unos de los pocos que tengo la verdad.
Ashton ha estado conmigo desde los trece años, al principio creía que iba a ser fastidioso estar con un guardaespaldas, pero el me demostró lo contrario, solo estoy con el cuando salgo de casa y resulto ser muy simpático, al inicio era un poco incomodo porque no sabíamos cómo comportarnos uno con el otro hasta que un día me hablo de que a su hija le gustaba mucho la cantante que estaba escuchando en ese momento, me sorprendí al saber que tenía una hija, no se ve como alguien muy mayor, se llama Lucy, la conocí al tiempo después, es una niña de cinco años tan simpática como su padre.
-Por aquí, señorita. -Murmuró indicándome el camino de piedras.
El camino de piedras tiene a ambos lados filas de árboles, mi padre se adelanta y va rápido con mis hermanos, dejándome a solas con Ashton.
- ¿Cómo está?
Me tomo un segundo antes de contestar.
-Estaré bien.
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Prisionera de la fama
RomanceKasia Lancaster lo perdió todo el día que su madre murió. Ser una modelo famosa ya no es un sueño, es una jaula. Por eso huye. Grecia parece el único lugar donde nadie la reconocerá. Un lugar para sanar. Para desaparecer. Allí conoce al hijo de la d...
