Desde pequeña, Carla había vivido en un hogar lleno de tensión y desacuerdos. Sus padres discutían constantemente, hasta que un día, la separación fue inevitable. La ruptura de la familia la dejó vulnerable y buscando consuelo en lugares oscuros.
Con el tiempo, Carla cayó en el mundo de las drogas, un lugar donde las promesas de olvido eran fáciles de conseguir pero difíciles de dejar Carla empezo en un mundo donde conoceria, un traficante con conexiones peligrosas.
Un día, mientras Carla salia de su escuela miro a Héctor que viajaba aser una entrega .
Pero Carla se ofrecio a aserle el favor el dia siguiente. Mientras caminaba a sia su pueblo, se encontró en un barrio desconocido. Allí, una niña de su edad se le acercó con una sonrisa amigable.
—Hola, soy Laura. ¿Quieres venir a jugar? —dijo la niña, con una voz llena de curiosidad y amabilidad.
Carla, sintiéndose sola y sin rumbo le dijo si pero solo un momento y aceptó la invitación. Laura la llevó a una gran casa donde conoció a varios niños y adolescentes. La casa estaba llena de vida, con risas y conversaciones por doquier. Sin embargo, había algo misterioso en el ambiente, una sensación de que todos guardaban secretos.
A medida que pasaban los minutos, Carla se fue integrando al grupo y comenzó a conocer más sobre la familia de Laura. Eran una familia grande, con muchos primos, cada uno con su propio rol en el funcionamiento de la casa y las actividades que llevaban a cabo. Aunque eran amigables, Carla notó que había una jerarquía implícita y un respeto casi reverencial hacia ciertos miembros mayores.
Entre los adultos, destacaba un hombre llamado Rik. Sus ojos oscuros y penetrantes y su voz firme imponían autoridad. Aunque Carla no sabía mucho sobre él, algo en su presencia le resultaba familiar y aterrador al mismo tiempo.
Justo cuando la tarde empezaba a declinar, un coche lujoso se detuvo frente a la entrada de la casa. Un hombre menor que Rik, pero igualmente imponente, salió del vehículo. Fer, de 41 años, mantenía una apariencia impecable. Vestía un traje perfectamente entallado y sus gestos denotaban una elegancia natural. A pesar de su seriedad, había una calidez amistosa en su sonrisa que hacía que los demás se sintieran cómodos a su alrededor
Fer entró a la casa con pasos seguros y se dirigió directamente hacia Rik, dándole un abrazo fraternal.
—Rik, hermano. Es bueno verte —dijo Fer con una voz profunda y calmada.
Rik asintió levemente y respondió en voz baja, casi en un susurro. —Fer.
Fer se giró hacia los niños y adolescentes que llenaban la casa y les dedicó una sonrisa amistosa.
—Es un placer ver a tantos rostros jóvenes por aquí. En el coche están sus primos Eitha y Daniel. Vayan a saludarlos.
Los niños, llenos de curiosidad, corrieron hacia el coche para saludar a sus primos. Carla observaba todo con una mezcla de fascinación y cautela. Algo en la manera en que Fer observaba todo a su alrededor la hacía sospechar que esta familia tenía secretos profundos y oscuros, secretos
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La Sobrina
AcciónEntre un mundo de asesinos y mafiosos Yo me llamo carla mi madre y mi padre se separaron por muchas diferencias que tenían caí en el mundo de las drogas y ese mundo me llevó a conocer a alguien de mi familia que mi familia ni siquiera sabía que exi...
