Capitulo 1

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El sonido del motor del coche resonaba en el aire tranquilo mientras el paisaje cambiaba gradualmente a medida que se alejaban de la ciudad.

Me encontraba mirando por la ventana, observando cómo los edificios y las luces de la ciudad se desvanecían en el horizonte. Todo lo que conocía estaba atrás, y ahora, frente a mí, solo había vastos campos verdes y colinas que se extendían hasta donde la vista alcanzaba.

"Solo es temporal", pensé, intentando convencer a sí misma. Pero no importaba cuánto lo repitiera, sabía que se sentía atrapada. El incidente con su exnovio había provocado muchos conflictos , y ahora mi familia entera se mudaba a este pueblo desconocido, donde mis padres habían crecido.

-Mira, es bonito aquí -comentó mi madre, mirando por el retrovisor con una sonrisa en el rostro, como si no fuera nada importante mudarse a este lugar apartado.

respondí con un bufido y un giro de ojos. No me importaba el paisaje ni lo que mi madre pensara. Estaba demasiado concentrada en lo que dejaba atrás, en las semanas que había pasado intentando olvidar a su ex, y en la humillación que había tenido que soportar.

Torin, mi hermano mayor, miraba distraído por la ventana, mientras Kaelen, mi hermano del medio, jugaba con su teléfono en el asiento trasero, para pasar el rato. Yo, sin embargo, no podía dejar de pensar en lo que me esperaba.

Cuando llegamos a la casa, observó la construcción de madera que mis padres habían elegido. Aunque el lugar era pintoresco y algo acogedor, no podía evitar sentir que mi vida, que ya estaba en caos, solo se complicaría aún más aquí.

-¡Vamos a desempacar! -exclamó mi madre con entusiasmo, como si el cambio no le afectara en lo más mínimo.

Deje escapar un suspiro pesado, pero sin protestar, comencé a sacar mi maleta del maletero. Torin y Kaelen ya estaban adentro, cargando cajas y muebles mientras mi madre organizaba lo que podía. camine hacia la puerta, mirando el pueblo con curiosidad. El aire fresco y el silencio absoluto del lugar me hicieron sentir aún más fuera de lugar. El paisaje no solo era diferente, sino que también parecía guardarle algo que aún no comprendía.

Dentro de la casa, las paredes y los muebles de madera contaban historias que aún no había escuchado. Las viejas fotografías familiares en las paredes me hacían sentir que algo del pasado se había quedado aquí, esperando ser desvelado.

-¿Te gusta la casa, cariño? -preguntó mi madre, asomándose desde la cocina, con una sonrisa cálida.

sin ganas de discutir, simplemente asintí, levantando las cejas.

-Es... diferente.

Aunque las palabras eran cortas, expresaban mucho. Con la tarde avanzando y el sol comenzando a ocultarse detrás de las montañas, me dirigió a mi nueva habitación, cerrando la puerta tras de sí. Miró por la ventana, viendo la quietud del pueblo y los últimos rayos de luz del día. Intentó calmar mis pensamientos, pero en mi mente solo resonaban las preguntas. ¿Qué había dejado atrás? ¿Y qué la esperaba aquí?

Aún no lo sabía, pero este pueblo tenía secretos que cambiarían su vida para siempre.

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