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El aire corría y sacudía algunas hojas y objetos delgados de la habitación destrozada.

Escombros y ceniza que resaltaban el olor a quemado, aquel incidente fue tan grave que también perjudicó el pasillo cuando la puerta salió disparada con fuerza.
Volví a ver el pizarrón y junté mis manos, podía pensarlo mejor ahora en silencio.

El joven Talis estaba en un grave aprieto, y tragué saliva implorando por un castigo que no sea tan duro con él.

No quise aparentar el pánico que me invadió cuando Heimerdinger me dio la orden de requisa de todas las pertenencias de Jayce. Ni siquiera me había dicho la razón, ¿un robo junto a una explosión? La policía tampoco sabía al respecto. Corrí hasta la escena, sin entender por completo por qué debían condenar a Jayce. Tampoco es que pudiera mostrar la razón de mi descontento, no tenían que saber el tipo de relación que hemos consagrado.

Fue así que obtuve la respuesta cuando lo vi en persona.
Era la segunda vez que lo tenía frente mío, su mirada me causaba un escalofrío ligero que me intrigaba.
Aún no lo conocía tanto, y tampoco es que fuese necesario, le tenía bastante estima.

Estaba decaído y con su vestimenta polvorienta, tuve que preguntarle si había resultado herido pero no habló de ello, se levantó de su silla y caminó hasta tenerme a unos centímetros y me abrazó en forma de saludo, me pidió que me sentara y comenzó a soltar a detalle lo que ocurrió.

Los demás inspectores salieron llevándose en cajas parte de sus artefactos y libros, mientras recorría con la mirada la situación, noté la molestia que guardaba el moreno. A lo que tuve que mencionar que no tenía que ser tan reservado, podía actuar normal, después de todo había sido completamente perjudicado y estaría retenido hasta nuevo aviso. Jayce se cubrió el rostro, suspirando, se tomó un segundo en preguntarme si acaso no me incomodaba verle pasar por esto.

Me le quedé viendo parpadeando varias veces y le dije lo que pensé en ese momento. Claro que no me importaba las apariencias, mi preocupación plena es su bienestar.

–Tú idea sigue resultando encantadora para mí, Jayce, el Hextech... Bueno, no tuve tiempo para venir antes y seguir hablando sobre cómo activarla pero estuve pensando en una idea– Expresé dejando la silla que me despejó por cortesía, para acercarme a su pizarrón, sintiendo la mirada de Jayce al caminar.

–¿Crees que funcione? La gente pensará más ahora que soy un lunático... ¿Tendré un juicio, no? Maldición, en serio lo siento, Viktor, no quería que las cosas sucedieran así..– El temblor en sus pupilas recorriendo varias veces el suelo y luego volviendo a enfocarse en mi persona, creí que solo estaba así por la explosión pero estaba alterado por el otro motivo, me daba a entender que estaba avergonzado, tal vez con la suposición de que iba a alejarme de él o retractarme.

–Jayce, no te preocupes, en serio, todo va a salir bien. Hablaré con Heirmendinger para que haga entrar en razón a los del consejo.–

–N..No no me refiero a eso, igualmente gracias por apoyarme, Viktor. Es solo que, no quería que vieras este tipo de fracaso, no... No tendría que haber sido así nuestro primer encuentro en la academia.–

Fue mi culpa no habernos visto antes aquí, hace unos días le aseguré que vendría a visitarlo pero no lo hice por los nervios. Estar a solas con él, sin pensar en el acuerdo, apenas y podía imaginarlo y eso ya quemaba mi piel. Sabía que actuaría como tonto por lo que estuve aplazando el momento hasta ahora. Sin ser siquiera por propia voluntad, sino miedo.

–Mis padres me van a matar, en serio que lo harán, Viktor. Y los tuyos probablemente ahora me quieran lejos– sacó la delgada cadena que tenía al rededor del cuello que había sido escondida bajo su camisa, la cual agarraba un anillo que Jayce miró por un rato al sostenerlo con los dedos.– No quiero que las cosas terminen así, sé que no debería tener cara para hablar pero, buscaré la forma de solucionarlo, dame tiempo, por favor– volvió a guardarlo con rapidez cuando se volvieron a escuchar voces de afuera.

–No hay razón para que tengas que sentirte así, Jayce. No voy a renunciar de ser tu prometido por este tipo de situaciones. Nunca fue tu intención dañar a nadie, estás yendo en contra de las normas actuales y ese es el problema, no tus métodos. Además, ¿qué tipo de esposo sería si tuviera que dejarte cargar con todo el peso solo?–

Jayce sonrió poniendo un mano en mi hombro, antes de que volvieran a entrar los de uniforme azul y se lo llevaran. Traté de reconfortarlo para no ponerlo más ansioso, no importaba si eso fuera mentir, no quería llenarlo de más dilemas.

Provocando que la preocupación volviese a colarse en mi pecho cuando me quedé sin compañía.

Si Jayce fuera condenado al exilio...

¿Sería capaz de irme con él...?

Espera.

Ya en esa situación no podría ayudarlo, ¿irme con él? Tampoco voy a tirar toda mi vida por alguien que apenas conozco.

Además nuestra unión sería anulada al instante, estaría fuera de mis obligaciones atenderlo. Solo tendría que comprometerme con alguien más, pero, por alguna razón me siento demasiado tranquilo cuando pienso en casarme con él.
No me puedo imaginar con alguien más.
Su idea del Hextech me sigue cautivando y no quisiera que un sueño así termine siendo olvidado.

Estoy bien con Jayce.

Me bastaba reafirmar aquella decisión ajena unas cuantas veces al día para controlar el constante temblor en mis hombros.

Después de todo, él se volvería mi futuro, padre de mis hijos, el hombre al que debería servir hasta la muerte. Y si al conocerlo lo tomé con ligereza creyendo que sería fácil, siento que en cualquier momento podría volverse todo lo contrario.

Es lindo, no lo puedo negar,
tiene su encanto y por sobre todo
no es un señor de mediana edad.

–No quiero perder a alguien así–.

CONFORT  |JayVik|  (Jayce x Viktor) #ADonde viven las historias. Descúbrelo ahora