Capítulo 1. Un Nuevo Comienzo

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El sol apenas se asoma sobre los terrenos de Nevermore cuando las puertas de la escuela, se abren para recibir a su nueva estudiante. Miércoles Addams camina por los pasillos con la cabeza alta, vestida completamente de negro, sus trenzas impecables y una expresión fría que parece congelar el ambiente. No se en devolver las miradas curiosas que la siguen.

Dentro del comedor, el bullicio se apaga por un momento cuando ella entra. Los estudiantes voltean a verla, susurran entre ellos, pero Miércoles ignora todo. Camina hasta una mesa vacía en la esquina y deja caer su mochila de cuero.
Enid Sinclair, siempre alerta a las novedades, la observa desde su mesa con una sonrisa.

Enid, la reina de los chismes ,se aproxima con pasos ligeros, su sonrisa radiante, pero esta vez algo en su actitud ha cambiado. Siente una curiosa mezcla de intriga y cautela al acercarse a la mesa de Miércoles. La energía de la nueva chica es palpable, casi como una sombra que oscurece todo a su alrededor, y Enid, con su habitual confianza, no puede evitar sentir una especie de tensión en el aire.

Cuando se detiene junto a la mesa, Miércoles la observa sin expresión alguna, pero Enid percibe un pequeño cambio en su mirada. Algo en ella parece haber captado la atención de la chica de trenzas, algo que va más allá de la indiferencia habitual.

-¿No te molesta que te pregunte, verdad?- dice Enid, buscando abrir una brecha en el muro de hielo que rodea a Miércoles. Su voz suena más suave, menos juguetona que antes, mientras se sienta en la esquina de la mesa, sin invadir demasiado su espacio. -Solo quería saber, ¿Qué te trae a Nevermore?-

Miércoles no responde de inmediato. En lugar de hacerlo, se queda observando a Enid, casi como si estuviera estudiando cada palabra, cada gesto. Por un instante, Enid siente que la frágil fachada de simpatía que ha construido se desmorona, y algo profundo dentro de ella, algo que no puede identificar, se siente expuesto.

Entonces, con una calma inquietante, Miércoles habla. -Me trae lo que siempre me ha traído el interés por lo extraño. Y parece que en este lugar, todos tienen algo que esconder.-

Esas palabras flotan en el aire entre ellas, dejando un sabor amargo y curioso al mismo tiempo. Enid, aunque lo disimule con una sonrisa, no puede evitar que sus pensamientos se agiten. Hay algo en Miércoles, algo oscuro, que parece ver a través de las capas superficiales de Enid, algo que la hace sentirse vulnerable.

-No soy de las que se esconden-, responde Enid, con un tono más serio, pero su mente ya está llena de preguntas, inquieta por esa extraña sensación de que Miércoles sabe más de lo que deja ver.

Y en ese momento, Miércoles no solo la está observando. Está sintiendo algo dentro de Enid, algo sutil, pero que no pasa desapercibido para alguien tan perceptiva como ella. Una energía en Enid que, a pesar de su fachada alegre y luminosa, resuena con una intensidad diferente, casi como un desafío no dicho. Algo que Miércoles no puede dejar de notar, ni de evaluar.
Miércoles la mira fijamente, y por un momento, la expresión en su rostro cambia. No es desprecio, pero hay algo en su mirada.
-No entiendo cómo puedes ser tan... abierta, como si no te importara lo que los demás piensen -dice Miércoles, casi como si fuera un misterio que no sabe cómo resolver. -La mayoría de la gente tiene algo que esconder, pero tú actúas como si no te importara nada de eso, y eso me desconcierta

Enid, sin dejar de sonreír, la observa un instante antes de responder, sintiendo una extraña mezcla de curiosidad y desafío.
-¿No crees que es más agotador esconder lo que eres realmente? -pregunta con un tono suave pero firme. -Yo prefiero ser quien soy, aunque a veces eso signifique que la gente no entienda lo que tengo dentro. No necesito esconderme detrás de una máscara.

Miércoles la observa en silencio, como si sus palabras la hubieran dejado pensando.
-No sé si eso es valentía o simplemente no entender las consecuencias de ser tan... transparente -responde, con un suspiro bajo. -Pero, te respeto por mantenerte firme.
Miércoles se levanta lentamente de su sitio, con una calma casi inquietante. Su movimiento es tan fluido y preciso que parece como si el tiempo se detuviera por un momento. Se acerca a Enid con paso firme, hasta quedar a la misma altura, sus ojos nunca dejando de observar a Enid. La intensidad de su mirada aumenta, y aunque la distancia física entre ellas es mínima, la tensión en el aire es notable. Enid se da cuenta de que Miércoles no aparta la mirada de sus labios, una mirada que la hace sentirse incómoda, pero a la vez intrigada. Es como si la estuviera analizando, descomponiendo cada pequeña parte de ella.

Enid, que normalmente sabe cómo manejar cualquier tipo de tensión, se siente un tanto desconcertada por la mirada fija de Miércoles. Sin embargo, mantiene su postura, se endereza un poco más, y le devuelve la mirada con una mezcla de curiosidad y una pizca de desafío.

-¿Qué pasa? -pregunta Enid, su voz suave pero con un dejo de incertidumbre. A pesar de su tono relajado, su corazón late con más rapidez de lo normal.

Miércoles no responde de inmediato, sus ojos siguen estudiando a Enid con una minuciosidad casi científica. Su mente va rápidamente a lo que está observando, y luego, sus ojos bajan ligeramente. Enid nota que Miércoles ha comenzado a fijarse en algo más, algo que parece captar su atención con más intensidad. Un bulto pequeño, casi imperceptible, comienza a destacar en los pantalones de Enid.

Miércoles frunce el ceño, y por un momento, sus pensamientos parecen nublarse. ¿Qué es eso? Su mente trabaja rápidamente, buscando una explicación. Sin embargo, la intriga no la deja en paz, y decide preguntar, casi sin poder evitarlo.

-Hmm... -Miércoles deja escapar un suspiro suave, con una ligera sonrisa maliciosa que comienza a formarse en sus labios. -¿Qué es eso?

Enid se siente sorprendida y un poco avergonzada por la pregunta, pero decide no dar su brazo a torcer. Un leve rubor se extiende por su rostro, pero lo disimula rápidamente, cruzando los brazos con una sonrisa confiada.

-¿Qué es lo que ves, Miércoles? -responde, su tono juguetón pero firme. Hay una mezcla de valentía y desafío en su voz, como si estuviera dispuesta a jugar a este juego, sin importar lo incómoda que se sienta.

Miércoles no puede evitar una sonrisa más amplia, disfrutando de la pequeña incomodidad que parece causar en Enid. La observación aguda de Miércoles la lleva a analizar cada detalle, cada pequeño movimiento de Enid. El silencio entre ellas se alarga, pero es un silencio cargado de una tensión palpable, como si ambos estuvieran midiendo las palabras, evaluando cómo continuar.

Miércoles, con una sonrisa de lado, se acerca un poco más a Enid, y su mirada vuelve a centrarse en el bulto, más curiosa que nunca. Su rostro refleja una mezcla de duda y algo que podría ser interés genuino.

-No sé si me sorprende más lo que estoy viendo o lo que estás dispuesta a mostrar -dice Miércoles, casi con una sonrisa maliciosa, pero con un tono más suave, como si estuviera probando los límites de Enid.

Enid, manteniendo la compostura, respira hondo y se enfrenta a la situación con una calma desconcertante. Sus ojos, normalmente brillantes y llenos de energía, ahora reflejan algo más serio, casi filosófico. Se toma un momento para responder, y cuando lo hace, su voz se suaviza, pero su firmeza sigue intacta.

-A veces las cosas no son tan complicadas como parecen -responde, mirando directamente a Miércoles-. La gente tiende a ver lo que quiere ver, pero no todo tiene un misterio detrás. Lo que pasa es que tú siempre estás buscando algo, siempre analizando, pero a veces... lo que ves es exactamente lo que es.

Las palabras de Enid resuenan en el aire, y por un momento, Miércoles se queda en silencio, procesando lo que acaba de escuchar. Su mirada, que antes era dura y calculadora, ahora parece un poco más suave, como si algo estuviera desmoronándose en su mente. Miércoles es alguien que siempre mantiene el control, que siempre se asegura de no dejar que nada se le escape, pero las palabras de Enid la hacen pensar, incluso si solo es por un instante.

PD: Lo que acaba de ocurrir entre Miércoles y Enid es solo una pequeña muestra de la complejidad que se esconde bajo la superficie de su relación. Cada palabra, cada mirada, es un juego mental que se desarrolla con una tensión que no es fácil de descifrar. Aunque parecen ser opuestas, sus interacciones revelan una fascinación mutua, como si ambas estuvieran en una constante búsqueda del misterio del otro. La pregunta es: ¿qué tan lejos están dispuestas a llegar para descubrir lo que realmente hay detrás de sus máscaras?

El Deseo de Miércoles y EnidCerita yang bikin terobses. Temukan sekarang