Heina= Heidi y Tina
El cielo de Bangkok no había cambiado desde la última vez. Tina lo observó a través de la ventanilla del avión mientras el piloto anunciaba el descenso con voz monótona. Sonrió para sí misma, cansada pero emocionada. Una noche al mes. Solo una. Y aun así, lo valía todo.
Había pasado las últimas catorce horas atendiendo pasajeros malhumorados, sonriendo con el maquillaje intacto y repitiendo en inglés, árabe y tailandés que no, la turbulencia no era culpa suya. Pero ahora estaba de regreso. Aunque fuese solo por 36 horas.
Cuando por fin entró al apartamento que la recibía cada vez que venía, dejó caer su maleta con un suspiro dramático. Se miró al espejo del baño, con el uniforme de Emirates ligeramente desordenado y el moño medio caído.
—Perfecta para la alfombra roja... —murmuró, quitándose los zapatos con una mueca y sacudiendo los dedos entumecidos—. Aunque más bien parezco el chettos versión deconstruida.
El sonido de su teléfono la hizo volver al presente. Un mensaje.
Heidi 💋:
“¿Ya aterrizaste, o todavía estás secuestrada por algún jeque millonario que te quiere de cuarta esposa?”
Tina soltó una carcajada. Tecleó rápido:
Tina:
“Aterrizada. Entera. Y con antojo de verte en mi cama (o pared, o cocina… no me pongo exigente).”
Varios segundos de silencio. Luego, una respuesta:
Heidi 💋:
“Primero un almuerzo con las chicas. Luego vemos si me porto mal o muy mal.”
Tina se mordió el labio. Esa mujer sabía exactamente cómo jugar.
Colgó el uniforme con cuidado, como si hacerlo con esmero le diera más tiempo, aunque lo cierto era que la ansiedad ya la tenía bailando entre pensamientos. Dos años de juego secreto y aún la sacudía como la primera vez. Quizás porque sabía que, aunque fuese en la sombra, Heidi la había elegido.
El sonido de una nueva notificación interrumpió su momento reflexivo. Esta vez era el grupo de chat compartido con Marima y Charlotte.
El título decía:
“Operación Chettos (Versión 18.0)”
Marima:
“Ya lo tengo viendo TikToks de horóscopos y creyéndose Acuario ascendente en panadería. Ya saben, como Kun vende pan...”
Tina no pudo evitar soltar una leve carcajada.
Charlotte:
“Te lo retenemos una hora. Pero luego tienes que fingir que le gusta a alguien más para que se distraiga.”
Tina:
“Perfecto. Les debo sushi y vino eterno.”
Suspiró. Se permitió cerrar los ojos unos segundos antes de prepararse para la noche. Se puso su ropa favorita: camisa suelta, jeans rasgados, perfume suave. El que Heidi siempre le decía que le “olía a infidelidad dulce”.
Sonrió. No se quedaría mucho tiempo, apenas día y medio.
Y ya estaba empezando.
♡♡
El restaurante estaba decorado con luces cálidas y música suave. Una mezcla de jazz con ritmos tailandeses modernos, el tipo de lugar que parecía elegante pero no tanto como para que Kun se sintiera fuera de lugar.
Marima lo había sugerido por eso: lo justo para que él viniera… y también lo justo para que se distrajera.
—Tinaaaaa —canturreó Marima al verla entrar—. Qué divina estás, ¿esa blusa la planchó tu ego o tu instinto de seducción?
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One Shot MGI
FanfictionHistorias de un solo capítulo sobre diferentes ships de las chicas del MGI.
