Yamaguchi era un niño como cualquier otro, pero los niños no sabían entre el bien y el mal a fondo y no pensaron en las consecuencias de sus acciones.
Tuvo un trauma por su apariencia y dudaba de su cuerpo, creyendo que se burlarían de él. Hasta que encontró a una persona que sería importante para él: Tsukishima Kei, su mejor amigo. Gracias a él el bullying paro por unos años pero eso no dudaría tanto. Toda felicidad siempre tiene su fin.
Al entrar al Karasuno recibió críticas por un salón mayor al de él y volvió a sentirse inseguro a tal punto de cortarse las venas de las muñecas y pensarías ¿tan grave era el bullying recibido? La respuesta es si.
Poco a poco su trauma se volvió más fuerte y no le gustaba salir de su casa si no era día de estudio.
Tsukishima notó que el brillo de sus ojos y su sonrisa poco a poco se esfumaba cambiando a unos ojos apagados con ojeras y una seria boca.
Siempre con ropa tapada y alejado de personas, decidió preguntarle directamente que le pasaba.
Camino hacia su escritorio, lo miro a los ojos directamente.
- ¿Para algo Tsukki ?- pregunto Yamaguchi tratando de sonreírle.
Tsukishima lo miro por unos segundos, analizando su sonrisa. Forzada, cualquiera lo nota.
- ¿Qué te está pasando Yamaguchi? - le pregunto con una voz muy seria -. Ya no eres el mismo.
Yamaguchi lo observo con asombro ya que pensaba que nadie se daría cuenta, pero rápidamente puso una cara de confusión para que no sospechara más de lo que pensaba. Tsukishima notó eso y frunció su ceño ante eso.
- Que cosas dices Tsukki, estoy perfectamente bien -respondió con una sonrisa.
Cualquiera pensaría que era verdad pero para alguien que lo conoce desde hace años no lo era. Tsukishima llegó a la conclusión de que Yamaguchi nunca le diría, seguir con esa práctica no le daría la respuesta. Mejor el lo descubriría.
- Si tu lo dices - finalizó la conversación y se dirigió hacia su asiento, pero se detuvo a medio camino, a la par de Yamaguchi para murmurarle -. Solo me preocupas. - le susurró y se alejó.
En ese momento sus corazones empezaron a latir a gran velocidad. Yamaguchi estaba feliz al saber que era importante para su amigo y Tsukishima se preguntaba qué pensaba cuando lo dijo.
~Unas horas después~
Era la hora del almuerzo por lo que Tsukishima y Yamaguchi se dirigían a la terraza para comer con los miembros del equipo de volleyball.
En su caminó Tsukishima notó que Yamaguchi tenía la mirada para abajo. Tsukishima miro a su alrededor pero no encontró una razón, hasta que vio a un grupo de chicos al final del pasillo que miraban a Yamaguchi con cara de burla. Llegaron a las escaleras y subieron hasta la terraza.
- Conoces a los chicos que estaban al final del pasillo? - le pregunto Tsukishima su amigo pecoso.
- No - contestó en seco.
Llegaron al punto donde se reúnen los miembros y comieron con ellos. Todos hablaban y reían pero a Yamaguchi se le notaba en la miraba la tristeza. Hinata se dio cuenta lo miro atentamente para analizarlo: ojeras, ojos sin brillo, sonrisa triste, ropa que tapaba todo su cuerpo.
- Yamaguchi- lo llamó Hinata y le agarró una mano - ¿te encuentras bien? Te ves decaído y cansado - susurró para ellos.
Los demás estaban hablando y no hacían caso a su conversación, a excepción de Tsukishima que estaba a la par del pecoso.
- Estoy bien Hinata, solo no he dormido bien- le respondió.
- ¿Quieres ir a otro lugar más solo? - le sugirió.
Bien... te sigo - le contesto.
Ambos se levantaron y se fueron alejando del grupo de chicos. Tsukishima se quedó hay sin poder seguirlos pero no sería lo más inteligente, parece que le tocará preguntarle a la mandarina, que genial...
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Amor imperfecto
Hayran KurguYamaguchi sufrió bullying desde su infancia solo por su aspecto y no cambia cuando entra al Karasuno, se deprime y ya no sonrie de la misma manera. Su mejor amigó Tsukishima Kei lo nota al instante y decide descubrir que pasa. Ese tiempo ambos exper...
