La carta temblaba en sus manos. Las palabras bailaban frente a sus ojos, borrosas por las lágrimas que no se permitía derramar. El fuego en la chimenea crepitaba suavemente, pero no lograba calentar el vacío que se expandía en su pecho.
"Querido Klaus…"
Caroline Forbes detuvo la pluma. Su mente gritaba que no escribiera más, que lo dejara ir como todo lo demás en su vida. Pero no podía. Él era la única persona que había prometido esperarla, incluso si tomaba siglos.
Apoyó el codo en el escritorio, con la cabeza inclinada hacia la ventana, observando el cielo teñirse de tonos naranjas y dorados. Su madre se había ido. Mystic Falls seguía adelante sin ella. Y Caroline… simplemente se estaba quedando atrás.
Por mucho tiempo, había sido la chica que siempre estaba en segundo lugar. El último recurso. La amiga fiel, pero nunca la elección principal. Damon amaba a Elena. Stefan amaba a Elena. Incluso Tyler, en algún punto, había amado más su venganza que a ella.
Pero Klaus… Klaus la miraba como si fuera lo único en el mundo.
El problema era que ahora, él no estaba allí.
Cerró los ojos y dejó que las palabras fluyeran.
"Querido Klaus,
No sé por dónde empezar. Tal vez porque no hay palabras suficientes para explicar lo que siento, o porque sé que cuando termines de leer esto, ya no estaré aquí.
He perdido mucho en mi vida, pero perder a mi madre fue más de lo que podía soportar. ¿Sabes qué se siente quedarse en una casa vacía? Donde el silencio es tan fuerte que parece gritar tu nombre. Donde cada habitación tiene un fantasma de lo que solíamos ser… pero nunca más seremos.
Al principio, pensé que podía con esto. Que podía seguir adelante, fingiendo que todo estaba bien. Pero cada día que pasa me doy cuenta de que no soy tan fuerte como creía.
Mystic Falls sigue adelante. Todos siguen adelante. Pero yo… yo estoy atrapada. Viéndolos desde lejos, como una sombra que ya no pertenece a este mundo.
No te escribo para que vengas, ni para que me salves. Sé que no puedes.
Te escribo porque, por alguna razón, eres la única persona que ha visto en mí algo que ni siquiera yo puedo ver. Porque cuando me mirabas, Klaus, me sentía real. Como si por primera vez, alguien me eligiera sin dudarlo.
Y creo que esa fue la parte más dolorosa.
Siempre he sido la opción de último momento, la segunda mejor. Pero tú… tú me miraste como si yo fuera la única opción. Como si el mundo se detuviera cada vez que entraba a una habitación. Nunca entendí por qué.
Nunca me atreví a preguntarlo.
Lo que sí sé, es que me aferré a esa sensación más de lo que debería. Porque ahora que no estás aquí, siento que estoy desapareciendo lentamente.
Sé que alguna vez dijiste que esperarías por mí. Que el tiempo no era un obstáculo para ti. Pero lo cierto es que no espero que lo hagas.
No quiero que me recuerdes como alguien fuerte, ni como alguien valiente. Porque no lo fui.
Quiero que me recuerdes como esa chica que sonreía contigo en el bosque de Mystic Falls, que bailó en ese pequeño bar contigo, aunque me advirtieron que no debía hacerlo. Quiero que me recuerdes como alguien que, aunque lo negaba con todas sus fuerzas, te amó en silencio.
Porque sí, Klaus. Te amé. Y lamento no haber sido lo suficientemente valiente para decírtelo en persona.
Quizás, en otra vida, cuando el tiempo no sea nuestro enemigo y el dolor no sea más fuerte que el amor, podamos tener nuestro “siempre y para siempre”.
Con todo lo que soy, y lo que nunca llegué a ser…
Caroline."
Caroline dejó la pluma sobre el papel y respiró hondo. Selló la carta con manos temblorosas y la sostuvo contra su pecho, como si el simple acto de escribirla pudiera calmar el caos que se desataba dentro de ella.
Suspiró, antes de dejar el sobre en su escritorio de nuevo, anotando en el, con una bonita caligrafía: Klaus Mikaelson.
Tomó el sobre, emprendiendo camino hacia la casa de Bonnie, quien la abrazó al verla, ofreciéndole un té e invitándola a entrar.
— En realidad yo... Necesito pedirte algo Bonnie. — murmuró la rubia, apenada.
— Lo que necesites, Care, estoy aquí para ti. — le sonrió la morena.
— Necesito que le hagas llegar algo a Klaus. — le mostró el sobre y aunque Bonnie estaba confundida, lo dejó pasar, su madre tenía menos de una semana de haber muerto, lo último que la rubia necesitaba era que alguien la juzgara.
Bonnie asintió, tomando la carta y Caroline entonces la abrazó, demorandose un par de segundos mas, como si fuese la última vez que la vería.
Y tal vez, así era...
¡Gracias por leer!♥
Los amo, besos 🥀✨
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Never Be The Same
RandomLa leyenda de la "Bruja Celestial" comenzó como un rumor, una historia transmitida solo en susurros entre los brujos más antiguos. Decían que, en tiempos de gran desequilibrio, una bruja con un poder inmenso aparecería para restaurar el orden. Aunqu...
