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Era una noche lluviosa, el sonido de las gotas golpeando contra el pavimento y los truenos resonando en los cielos, los noticieros recomendaban quedarse en casa por precaución, pues el clima estaba siendo catalogado como tormenta, una pareja iba en su coche, el ambiente era de felicidad pues regresaban de una agradable cena con sus amigos más cercanos, ambos se notaban enamorados, sus sonrisas y miradas demostraban lo mucho que sentían

Las platicas dentro del vehículo eran todas en torno a su pequeña hija que estaba próxima a cumplir los 6 años y habían hablado con sus amigos acerca de hacerle una fiesta en una de las casas de descanso que tenían, la pequeña realmente no los conocía aún, pero ese era el plan en la sorpresa que le realizarían, todo estaba planeado y comenzarían a prepararlo todo, así que no podían estar más felices

Una luz intensa y el sonido chillante de la bocina de un coche fue lo último que ellos experimentaron antes del impacto, una camioneta que conducía a una velocidad imprudente para el tiempo que hacía, fue la sentencia de muerte para la pareja, vidrios rotos esparcidos por todos lados, sangre escurriendo por los fragmentos que cayeron hacia dentro, una escena fuerte a la vista, un choque tres victimas, ninguna salió con vida

La pequeña rubia de ojos azules se encontraba bajo el cuidado de una niñera mientras esperaba que sus padres volvieran de una cena que habían tenido, usualmente era tranquila y solía obedecer a su cuidadora cuando le indicaba que era hora de dormir, después de todo no erala primera vez que sus padres salían en la noche y debía acostarse antes de que regresaran, pero esa noche estaba muy inquieta, se sentía extraña, no quería dormir hasta verlos

Por más intentos que hacía la niñera, no lograba convencerla, ella repetía constantemente que no se dormiría hasta que papá y mamá la arroparan y le dieran su beso de buenas noches, pero el tiempo pasaba y ellos no llegaban, cosa que solo aumentaba el estado de nerviosismo de la pequeña, repetía constantemente que tenía miedo y comenzó a llorar, la cuidadora no sabía que hacer, en los 5 años que llevaba cuidándola nunca se había puesto así

- Kara, todo está bien, ellos volverán muy pronto, deberías descansar, sabes que a ellos no les gusta que te duermas tarde

- Tengo miedo, quiero a mis papis

Lloraba desconsolada, tanto que su llanto podía competir con los rayos en cuanto a decibeles, se encontraba ya algo desesperada porque no sabía como calmarla, así que decidió abrazarla, le repetía constantemente que todo estaría bien, que ellos llegarían en cualquier momento, luego de un rato por fin había logrado que se quedara dormida, más que todo por el cansancio, pues el reloj marcaba ya las 3 de la mañana, definitivamente ahora si era razón suficiente para preocuparse por ellos

La lluvia había cesado también, todo parecía calmarse de a poco y así con la nueva calma que estaba llegando en esa madrugada se quedó completamente dormida... los primeros rayos de sol se asomaban por la ventana y la tranquilidad se vio interrumpida por el timbre de la puerta principal, uno, dos, tres sonidos y la niñera despertó al igual que la pequeña, quien salió corriendo con una sonrisa pensando que sus padres habían llegado a casa

- Kara, espérame, sabes que no debes abrir la puerta tú sola y menos sin asegurarte de quien es

- Entonces apúrate a abrir, por favor

La niñera se acercó a la puerta y la abrió, la niña se quedó inmóvil pues no eran sus padres quienes habían tocado, estaba un señor calvo vestido de traje negro y una señora rubia con un vestido negro igual, ambos tenían gestos marcados de tristeza, confusión y algo de pena, la mujer se agachó hasta quedar a la altura del rostro de la pequeña y puso la mejor sonrisa que le salía en ese momento, dar una noticia como esa no es fácil y mucho menos si a quien tienes que dársela es a alguien que está a punto de cumplir los 5

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