Capítulo 1

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Emily








El agua ya se encuentra fría, sin embargo cuando entre a la bañera estaba caliente, pase más de una hora sumergida en mis pensamientos, mi cuerpo aun duele un poco.

Me levanto lentamente para tomar la bata de baño de seca de color blanco, rodeo mi cuerpo con ella y me coloco frente al espejo aun tengo marcas de moteros de lo que significa amor.

La sirvienta me dejó sobre la cómoda mi vestimenta para la reunión de esta noche, una reunión en la que es sumamente importante para mi esposo.

Cepillo mi cabello largo y ondulado, cubro con maquillaje las ojeras por la mala noche que pase el día anterior, mi corazón se acelera cuando escucho la puerta de la habitación abrirse.

Levanto un poco la vista, lo observó a través del espejo de mi tocador, si mirada fría y penetrante esta puesta sobre mi, observa que cada detalle sobre mi persona no tenga errores ñ, debo ser perfecta.

- Ponte ésto.

Lo dice en un tono fuerte, dejando sobre la cama una pequeña caja, se retira dejándome sola un suspiro sale de mis tembloroso labios, aquel hombre de cabellos negros y ojos pentrantemente oscuros.

El collar de esmeraldas esta sobre mi cuello, los invitados miraban con admiración a mi esposo, todos envidiaban mi relación con él, propios o extraños no sabían la realidad que yo vivía.

Yo podría morir por mi esposo William, pero para el yo era un simple accesorio, ante los demás somos un matrimonio envidiable y sólido, pero de puertas para dentro yo me sentía muerta.

Aun así apesar de todo yo amo a mi esposo, siempre lo he amado desde que éramos unos niños, William aquel hombre apuesto y alto de cabello negro y ojos tan oscuros, su porte y presencia siempre son impecables, solo yo conozco cada una de sus facetas.

Uno de sus socios se acerca a nosotros, lo recibimos con una enorme sonrisa, se toman de la mano y al mirarme aquel hombre rubio me observa fijamente, admira mis ojos verdes, hace también una afirmación sobre mi persona.

- Disculpe el atrevimiento Director Belmont, pero su esposa es preciosa, simplemente no puedo dejar de ver lo hermoso que son sus ojos.

Mi esposo sonríe para tomar mi mano con suavidad su tacto me estremece, mi corazón late, levanto un poco la vista y deposita un tierno beso sobre mi mano.

- Es verdad.

Afirma de forma tajante sin dejar que continúe aquella conversación, el socio se va, el rostro de mi esposo cambia, baja si mano junto a la mía y la aprieta con fuerza, saca de su bolsillo un pañuelo para entregármelo.

- Limpiate, no quiero rastros de mi en tu piel.

Mi pecho duele pero debo cambiar mi semblante ya que aun hay personas acompañandonos en el evento de mi esposo William, yo debo ser perfecta ante sus ojos.







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Las sonrisas fingidas y el semblante impecable se termina, los invitados uno a uno se retiran, mi mano ya no está sobre su brazo ni su mano sobre la mía, ordena de manera tajante a los empleados quitar las fotografía de nosotros que hay en la casa.

- Detesto ver fotografías de tu cara en mi casa.

Los empleados obedecen y regresan las fotografías y cuadros de nuevo al cobertizo oscuro, hasta que haya otro evento donde de nuevo se deba fingir.

Da la media vuelta, se va dejándome sola, yo corro hacia él, quiero estar un momento más a su lado, pero su mirada fría me congela y me empuja con su mano fuertemente.

- Vete a dormir, mañana te necesito descansada, tienes que ir a recoger mis trajes.

Lo observó fijamente, aprieto mi puño con impotencia, el silencio se hace presente hasta que en el fondo se escucha el fuerte ruido de unos tacones.

Estoy inmovil y mi impotencia aumenta, aquella chica de gran porte y perfecto cuerpo curvilineo se acerca para besar a mi esposo en los labios.

- Vete. - me ordena - Peyton esta aquí no me molestes -

Doy la media vuelta, su amante en turno esta de nuevo en casa, mi pecho duele y el nudo en la garganta me agobia, me dirijo hacia mi habitación con lágrimas en los ojos.

Tomo en mis manos mi violin la única cosa que no pude dejar de mi pasado, y lo único que calma mi corazón destrozado, no necesito partituras solo toco hasta aliviar mi dolor.

Las lágrimas aumentan y el movimiento de mis dedos es cada ves más intenso, grito internamente y a través de mi violin ya no sentir.

Cierro los ojos las lágrimas aún no cesan, siento dolor, me encuentro mareada levanto la vista y estoy sobre el suelo, mi cabeza me duele, veo borroso, pero veo sangre.

Escucho un eco pero a la ves un chillido en mis oídos, un hombre masculino que no logro identificar se acerca a mi con una sonrisa maliciosa.

- Hola señorita Emily, hoy conocerá el infierno.





Continuará.........

RotaWhere stories live. Discover now