Havanna Corday Von Caligari no es precisamente una persona amigable y carismática (a menos, que intente conseguir algo) Tiene un selecto grupo de siete personas que son merecedoras de su afecto: su madre, sus hermanos y su manojo de amigos. Perfecto...
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
3/11/2020
Mis ojos estaban clavados en la línea del horizonte, que separa al mar y al cielo, podía visualizar relámpagos mudos, aquellos que anuncian una gran tormenta acercándose. La música dentro de la casa es atenuada por el grueso cristal de las puertas del balcón. El mar negro baila calmadamente y el viento helado me ayuda a aferrarme a mi delgado hilo de sobriedad.
Escuché la puerta corrediza deslizarse y gracias a una ráfaga de viento oportuna, que arrastró su perfume exquisito hacia mí nariz, descubrí quién había salido.
─ Havanna
Mi cuerpo se estremeció al escuchar su voz; tranquila y grave a mis espaldas. Miré sobre mis hombros y sentí la sangré caliente colarse contra mi voluntad en mis mejillas cuando sus iris verdes se conectaron con los míos. Al verlo entornar los ojos y las comisuras de sus labios elevarse en su habitual sonrisa engreída, entendí que había notado mi sonrojo, a pesar de la poca luz.
Me observa de pies a cabeza, con una lentitud tortuosa que hace que mi piel arda. Me digo a mí misma que es solo el alcohol, una simple reacción exagerada gracias a ese diabólico líquido del infierno.
Trago grueso, y mi saliva sabe amarga.
─ Dominic Reed ─ me clavó la mirada justo en los labios al escuchar su nombre, manteniéndola allí durante unos largos instantes antes de subir lentamente hasta mis ojos. Bendito Dios, dame control sobre mi─ ¿No deberías estar adentro con Phoenix y Anthony?
-Demasiado ruido me agobia -respondió, levantando una ceja con una mezcla de indignación y reproche, como si esa información debería ser obvia para mí- Lo mismo pasa contigo; por eso estás aquí.
No. No es el alcohol
Su delicioso perfume amaderado se siente más fuerte a medida que se acerca, lo que debilita mi autocontrol. Adoro que huela bien. Pero en este momento es una tortura. Me obligo a sujetar con fuerza el barandal, aferrando las yemas de mis dedos al metal frío para no hacer cualquier cosa que ocasione problemas más tarde.
─ Además ─ continúa con una sonrisa divertida, se recostó en la barandilla a mi lado, con los brazos apoyados en forma de X sobre la barra ─ Phoenix está muy entretenido en una competición con Tony, para ver quién bebe más rápido whisky en esas tazas para cerveza qué Cairo trajo de México. Me siento celoso, Hav, tu hermano me ha dejado de lado ─ niego con la cabeza cuando lo miro por el rabillo del ojo fingiendo estar afectado─
-Yo que tú, no me preocuparía por eso. Eres el favorito de Phoenix, y mires por donde lo mires, esa competición es una idea estúpida -comenté, sonriendo al imaginar cuánto lamentarán haber hecho eso mañana- ¿Cómo es posible que cuando están juntos esos dos se vuelvan más idiotas?
Él suelta una carcajada al escucharme, y me quedo absorta mirándolo, mientras una cálida sensación de orgullo por haberlo hecho reír llena mi pecho.