"Creo que podrías cambiar esta parte, sí..." Me dijo, tan pronto como terminó de analizar el papel que le había mostrado. Yo escribo letras, pero nunca son tan buenas como las de Lysandro. Eso no importa. Él refina lo que yo produzco, y al final, el resultado es mucho mejor de lo que imaginaba al inicio. Por eso es que somos tan buen equipo. Porque somos amigos. Mejores amigos.
Ya teníamos la pista, una que yo compuse. Para componer, yo me considero mejor. Me gusta experimentar con sonidos diferentes, ya sea en sintetizadores o explorando las melodías que diferentes instrumentos alrededor del mundo pueden crear. La música realmente me apasiona. Sinceramente, es algo a lo que me gustaría dedicarme. Es algo muy hermoso. Claro... Nunca me expresaría así en voz alta.
Lysandro me dió de vuelta el papel, ahora con flechas de color azul señalando las cosas que le gustaría cambiar o añadir. "Qué opinas, Castiel?"
"... Genial"
Lysandro siempre escribe sobre la misma persona. Ojos verdes, cabello castaño, cuerpo delgado... Tengo algunas ideas sobre quién es. No había leído letras tan asquerosamente dulces desde que terminé con Debrah; mis propias letras. Ella era mi musa, mi motivación, casi. Pero ahora me motivo a mí mismo. Pensar en acariciar las cuerdas de mi guitarra, cantar junto con mi compañero mientras los fanáticos nos animan...
"Castiel!" Una voz algo chillona, mas no lo suficiente para ser molesta, resonó por el pasillo; Sucrette. La chica nueva. Recuerdo que me pidió ayuda en sus primeros días aquí, Amber le había hecho pasar un mal rato. En ese entonces, era mucho más cerrada, algo incómoda. Ha ganado mucha confianza. Tiene varios amigos; entre ellos, yo. Entre ellos... Lysandro.
"¿Por qué tan entusiasta? ¿Tanto te emociona verme?" Le sonreí, y ella mantuvo su expresión de contento. Era... Alegre. Viene a menudo a contarme lo que le pasa, a preguntarme qué opino sobre las cosas que pasan. Bueno, no le doy mucha importancia. Es normal entre amigos. Yo le cuento cosas a Lysandro, porque es mi amigo... Él me aconseja, él me escucha. Me entiende. Y supongo que Sucrette busca lo mismo en mí. Yo no soy exactamente la mejor influencia ni pretendo serlo, pero no me molesta ayudar a mis amigos...
Un concierto, vaya. Qué buena idea. Eso fue sarcasmo, de hecho; la idea de tocar para el insti me da pereza. No podremos tocar mis favoritas, porque tienen letras bastante explícitas... Por eso me gustan. Lysandro tiene un talento para hacer letras de ese tipo. Es un gran contraste a su personalidad y su gusto por la poesía más refinada. Pero eso está bien... Me gusta ese contraste. Espero que él no acepte tocar. Realmente no me dan ganas de tocar para la escuela.
Y justo ahí están hablando, él y Sucrette. He esperado unos momentos a qué terminaran de hablar antes de acercarme. "De qué han hablado?" Le pregunté, fingiendo demencia.
"Ah, sí... Nuestros amigos quieren organizar un concierto para recuperar los fondos de la carrera de orientación"
Mierda.
"Y... Tú qué opinas?"
"Creo que es una buena idea. Aunque me han dicho que tú no estabas convencido"
Él me sonrió, como si lo hubiera esperado de mí. Supongo que eso era algo predecible.
"No lo sé. No me entusiasma mucho tocar en un ambiente así, ¿sabes?"
"Ya veo..." Asintió con la cabeza un momento, "Pero, ¿por qué no lo intentamos? Sería bueno para acostumbrarnos a tocar en un escenario"
"Yo ya he tocado en un escenario..."
"Bueno, sí... Pero sería divertido" Y contra eso no tenía más argumentos.
"Bien... Lo pensaré. De igual forma, no tengo ampli. A ver cómo se las arreglan" Dije, a forma de chiste. Lo que yo no esperaba y nunca hubiera esperado es que en realidad cooperaran para comprarme uno. Así que tuve que pagar también, y de paso, no tuve más oportunidad de rechazar el tocar en el concierto. Supongo que podría ser divertido...
