Narra Tirek:
Siempre pensé que la eternidad sería como un vasto silencio, una quietud implacable en la prisión de Tartarus. Una soledad absoluta en la que mis únicas compañeras serían mis ansias de poder y mi odio hacia las princesas de Equestria. Pero no. La eternidad tiene sonido. Un zumbido constante, como el batir de alas de un alicornio nervioso.
—Entonces, si mi cálculo es correcto, según las Leyes de las Interdimensiones de Starswirl, podríamos canalizar el flujo del Manastream hacia una convergencia. Pero necesitaríamos un punto de anclaje. Quizás si tú...
—¿Por qué estás aquí? —la interrumpí, mi tono plano, pero calculado. No podía permitir que supiera que la palabra Manastream había captado mi interés. No le daría esa satisfacción.
Ahí estaba ella, Twilight Sparkle, la irritante Princesa de la Amistad, plantada al otro lado de los barrotes mágicos de mi celda. Justo como la recordaba: un revoltijo de genialidad incómoda y entusiasmo desmedido por cosas irrelevantes. Tal vez un poco más alta que antes, con una presencia que sugería que gobernar había hecho algo por ella. Aunque, en esencia, seguía siendo una molesta pegaso-unicornio con una corona.
—¡Ya te lo dije, Tirek! —respondió, inflando ligeramente su pecho—. Estoy aquí para investigar si la magia de Tartarus puede integrarse en un sistema de estabilización mágica para Equestria. ¡Imagínate lo que podríamos lograr!
—Podríamos lograr mi libertad, para empezar —dije, cruzando los brazos y apoyándome en la pared de mi celda. Las comodidades eran inexistentes, pero había aprendido a hacer del sarcasmo un arma contundente—. Un objetivo bastante noble, si me preguntas.
Twilight rodó los ojos, ese gesto condescendiente que solo lograba encender más mi ira. ¿Qué derecho tenía esta princesa, que probablemente jamás había enfrentado un verdadero peligro, para actuar como si pudiera manejarme?
—No estoy aquí para liberarte —dijo, con ese tono de profesora que me daba náuseas—. Estoy aquí para aprender de ti.
La carcajada surgió de mi pecho antes de que pudiera evitarlo. Profunda, resonante, un eco oscuro que parecía apropiado para este lugar. Pero ella no retrocedió. Solo me observó, con esa mezcla exasperante de paciencia y obstinación. Como si yo fuera un estudiante difícil que ella había decidido enderezar.
—Oh, princesa —dije al fin, secándome una lágrima imaginaria—. ¿Qué podrías aprender tú de mí? ¿Cómo absorber la magia de tus enemigos? ¿Cómo traicionar a tus aliados? Porque esas son mis especialidades, y dudo que sean habilidades útiles para tu cursi título de Princesa de la Amistad.
Esperaba que mi veneno verbal tuviera algún efecto, pero Twilight permaneció impasible. De hecho, parecía haber anticipado cada palabra.
—No vine aquí para debatir moralidad contigo, Tirek. Vine porque eres el único ser en Equestria que entiende el tipo de magia que estoy investigando. Sé que Tartarus tiene su propio flujo mágico, una corriente subyacente que mantiene todo en equilibrio. Y tú has estado aquí el tiempo suficiente para percibirla. Tal vez incluso para usarla.
Había algo diferente en su tono. No era la típica arenga moralista que esperaba. Esto era... genuina curiosidad. Algo que no veía desde hacía siglos, si es que alguna vez lo había visto.
—¿Y qué te hace pensar que voy a ayudarte? —pregunté, dejando que mi voz se tiñera de burla.
Twilight sonrió, una sonrisa pequeña, medida. Un destello de triunfo que me hizo querer borrar esa expresión de su rostro.
—Porque si me ayudas, quizás puedas salir de aquí. Temporalmente, claro, y bajo estricta supervisión. Pero podrías sentir el mundo otra vez: el aire fresco, la hierba bajo tus pies. ¿No te interesa?
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Conjurando a la Princesa || Twirek || Tirek x Twilight
FantasyEn las profundidades de Tartarus, Tirek, el temible ladrón de magia, se encuentra cara a cara con la princesa Twilight Sparkle, quien busca respuestas en un lugar donde la luz apenas sobrevive. Lo que comienza como un choque de mentes y voluntades p...
