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Capítulo 1.

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“Adios, sirenita”
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Está historia comienza después del capítulo 20 de Metanoia.
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Narrador Pov

Kali respiro hondo y contuvo sus lágrimas. Se veían mal, pero era aún peor para el darse cuenta de que se había acostumbrado a verla así.

— No estoy huyendo.— Se justifica con la voz temblorosa y débil.

— Nunca dije que lo estuvieras haciendo, si crees que esto es lo que necesitas— Nico llena sus pulmones de aire y alza ligeramente la cabeza tratando de que las lágrimas que se juntaban en sus ojos no cayeran por la gravedad —Entonces te apoyaré.

El aeropuerto está lleno, las personas van y vienen, apresurados, sonando igual que una colmena zumbando.

Y aun así.

Nico sentía que eran los únicos allí.

— ¿No tratarás de convencerme de quedarme como los demás?

Nico aparta la mirada. No soportaba verla tan rota, no cuando sabía que no podía hacer nada para ayudarla.

Parecía tan cansada...

Lo único que podía hacer por ella ahora mismo era dejarla ir.

Y lo haría.

Aunque le doliera.

— No.— Susurró.

— ¿Entonces por qué te ves tan triste?— Le cuestionó con voz entrecortada.

— Por qué te fallé.— Admite Nico con pesar y cierra sus ónix ojos, haciendo que lágrimas rebeldes cayeran por sus mejillas sonrojadas. —Si tan solo… Te hubiera protegido adecuadamente, no sentirás que es necesario alejarte— Le confiesa con voz ronca y dolorosa.

El pelinegro mete sus manos en los bolsillos de su chaqueta, tratando de no lucir completamente destrozado.

La pelirroja cobriza de piel dorada se acercó lentamente y apoyo su mejilla en su pecho, abrazándolo con cariño y gratitud por todas las cosas que había hecho por ella a lo largo de los años.

— No me fallaste, me protegiste cuando realmente te necesite.— Afirma con la voz llorosa.

Nico ahogó un quejido, pues la hija de Neptuno nunca se mostraba de débil o tristeza frente a los demás, por eso era mucho más doloroso para el que Kali estuviera tan afectada como para que se permitiera así misma mostrarse de una forma tan vulnerable y triste.

— No creas que estoy llorando por ti, algo de polvo se me metió en mi ojo.— Murmuro parpadeando varias veces mientras la cubría con sus brazos en un abrazo lleno de sentimientos.

— Eres mi mejor amigó.— Susurra y sorbe su nariz —Te voy a extrañar.

— No hables como si no estuviéramos despidiéndonos para siempre. Por los dioses.— Nico descansa su mejilla en la cabeza pelirroja cobriza de Kali.—Iré a visitarte a la granja de tu familia.— Le asegura con la voz entrecortada.

— Viviré en la ciudad con una de mis tías, tonto.— Se burla, y aun así se las arregla para sonar destrozada — No seas cruel con Percy, ¿Okey?—Le pide—Nada de bromas, es mi hermano y solo yo puedo molestarlo.— Brama.

Ambos semidioses se van se separaron lentamente.

El pelinegro se inclinó suavemente y apoyo su frente sobre la de kali, quien correspondió el gesto cariñoso tan solo disfrutando de su contacto.

— Podría llamarlos para que vengan a despedirse de ti en persona.— El hijo de Hades abre sus ojos y mira a Kali.

Ella también tenía sus ojos cerrados, sus largas pestañas pelirrojas besando sus mejillas sonrojadas, sus labios en forma de corazón un bonito tono rosa y su piel trigueña sin marca alguna. Al abrir los ojos, se quedó sin aliento al ver sus orbes azules verdosos.

Nico observa como kali limpia sus lágrimas de sus hermosos ojos.

— No, no, no…— Coloca su mano sobre el pecho del pelinegro —Eso solo lo hará más difícil para todos — habla con dolor— Y mi avión ya está saliendo, tengo que irme.— Dice.

Kali sabía que si veía a Annabeth y Percy llorar no podría irse.

—Kali.— La llama, susurrante.

Por un momento la miro y pensó en confesar lo que sentía. En decirle que era la persona más importante en su vida y que siempre estaría para ella.

No esperaba una respuesta

En realidad, no esperaba nada. Solo quería sacarse ese peso de encima.

Estuvo a punto de decírselo antes de darse cuenta de lo egoísta que sería poner aún más peso sobre ella.

— Cuídate, ¿Bien?— Le pide Nico aun sosteniéndola en sus brazos.

Su momento llegaría.

Solo que no hoy.

— Adiós.— Se despide Kali y lentamente, Nico la suelta.

— Nos vemos.

Siren •[Nico Di Angelo]•Stories to obsess over. Discover now