Era temprano en la mañana, abrí mis ojos y mire el techo, me senté en mi cama para después mirar mi extrañamente deteriorado rostro en el espejo de mi puerta. Tenía bolsas negras debajo de mis ojos a pesar de dormir perfectamente, mi cabello castaño totalmente desordenado y algo maltratado, mis labios partidos y mordidos mostrando una pequeña capa de piel más clara de la demás. No comprendía por qué me veía así, dormía adecuadamente, aunque, tal vez eso no haya sido el problema en primer lugar.
Mi madre me habló para desayunar.
-!Richard, baja a desayunar, llegarás tarde a la escuela!-.
Con un suspiro abrí la puerta de mi habitación y camine hacía las escaleras. Al bajar mire a mi madre y le dedique una ligera sonrisa.
-Buenos días...-.
ella volteo y me observó de pies a cabeza.
-Aun no estás listo?-.
Ella suspiro.
-Sube a cambiarte, y rapido o llegarás tarde a clases...-.
Le hice caso sin mucho que decir pero al subir las escaleras escuché como ella murmuró.
-Cada día empeora más...-.
Solo escucharla me hizo saber que el dia iba a ser lo mismo que siempre.
Camine a mi habitación y me vestí correctamente. Vestí mi pantalón negro y mi camisa blanca con una chaqueta verde. Trate de arreglar un poco mi cabello pero, como siempre, fue inútil. Baje de nuevo solo para ver qué mi mamá no estaba y me había dejado el desayuno en la mesa.
-otra vez se fue al trabajo sin despedirse?...-.
No le di muchas vueltas y me concentre en terminar mi desayuno.
Al salir de mi casa observé un rato el vecindario, un compacto lugar de casitas aburridas y apagadas, me deprimía tan solo de verlas. Camine un poco dirigiendo me a la escuela. Mientras caminaba veía a mis alrededores con una extraña fascinación por las plantas que observaba mientras iba a la escuela. Las plantas me transmitían un sentimiento de tranquilidad, de paz en tanta tristeza y miseria. Sus colores me hacían pensar en alguien, inmediatamente me sonroje al pensar en esa persona.
-Si tan solo me dieras una oportunidad...-.
murmuré y con un pequeño dolor en el pecho continúe mi caminata hasta llegar a mi escuela. La odiaba, sus alambres puestos alrededor, las aulas bien conformadas y más que a nada, a los profesores que impartían clases. No había una sola noche en la que no pensara en como hacer sufrir a esos desgraciados profesores. De repente, escuché una voz femenina extrañamente familiar.
-Tambien vas tarde, Richard?-.
Ella. La mire, su hermoso pelo rojizo, sus ojos tan profundos como el cielo y sus labios acolchonados con una capa de lápiz labial. Jennifer, la mujer que he amado y con la que he soñado estaba en frente mio. No supe que hacer, trate de hablar pero las palabras no salían de mi boca, solo logré asentir con mi cabeza lenta y temblorosa mente.
-Quisiera seguir hablando pero la campana va a sonar, nos vemos luego, Richard-.
Vi como se iba, era perfecta. Deje de mirarla para reaccionar y entrar a la escuela. Corriendo me dirigí al salón de clases, cuando llegue el profesor solo me miró y dijo en voz alta.
-Tarde denuevo?-.
Negó con la cabeza y puso una mano en la cadera.
-Entre pero no tiene permitido hablar durante la clase, de lo contrario lo mandaré a la dirección a qué formulen un reporte-.
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PAIN
Mystery / Thriller(ADVERTENCIA ESTA HISTORIA PUEDE CONTENER DESCRIPCIÓNES GROTESCAS Y ACCIONES NO APTAS PARA TODO PUBLICO) un joven de 17 años despierta un amor hacia un peculiar pasatiempo después de haber cometido un crimen indirectamente, haciendo que poco a poco...
