Capitulo 5

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-El paraíso bajo mis pies.

Fue lo primero que mi mente soltó por mi boca al ver el paisaje que tenía enfrente.
Nada mas bajar del coche se podía observar toda la playa y un mar de un azul claro que parecía que desde la distancia podías ver las piedras del suelo. Al girar la vista vi el chalet de mi hermano. Precios. De una sola planta, con paredes blancas y ventanales inmensos. Nada mas entrar me quede fascinada, desde el vestíbulo se divisaba la gran piscina y de fondo el mar. Era una casa de ensueño. De repente una voz capto mi atención.

- Por fin llegasteis, pensaba que os había pasado algo.

Y ahí estaba la famosa mujer que había robado el corazón a mi hermano. Era una chica rubia con la piel bronceada por el sol con unos rasgos muy marcados, la verdad es que era muy atractiva.

-Bueno hermanita, te presento a Almudena.- Dijo mi hermano mientras me daba un empujoncito hacia ella.

- Encanta- Dije mientras le tendía la mano. Pero para mi sorpresa Almudena se adelantó hacia mi y me planto dos besos bien sonoros.

Sabia que allí eran muy cariñosos y que daban besos para despedirse incluso a los que acababan de conocer pero no estaba acostumbrada a tanto afecto por parte de alguien a quien acababan de presentarme.

- Vamos Carlota, te enseñare la casa mientras tu hermano va a por la maleta. - Me dijo Almudena mientras me sonreía y me guiaba hacia la parte izquierda de la casa.

Entramos en una gran sala donde estaba una gran mesa de comedor de estilo rústico con sillas blancas muy modernas y en al lado de una gran cristalera que daba a la piscina un sofá blanco esquinero, detrás una gran puerta que daba a una cocina inmensa, esta seguía la mismo estilo que el del gran salón, toques rústicos con blancos maderas y algún detalle en azul.

- Seguro que estas cansada. Te apetece tomar algo o comer alguna cosa? - Me dijo Almudena mientras se disponía a cortar algún tipo de fruta.

- Gracias pero me esperare a la hora de comer

- Anda toma- Me dijo mientras me pasaba una cortada de una fruta del color rojo- Esto es sandia, una fruta qué en su gran mayoría es agua y sobre todo está buenísima.

Tendí la mano no muy convencida y acepte el trozo de fruta.

-Anda pruébalo, que no engorda - Me dijo mientras se reía.

Su risa me contagio, parecía una chica muy cercana y no una arpía como yo creía, aun qué solo la conocía de cinco minutos y aun estaba a prueba.

-Mmm... Esto está riquísimo, como dices que se llama?

-Sandia- Menciono mi hermano por detrás mío quien se unió a demorar un pedazo de fruta.

- Ven Carlota, mientras tu hermano se pone las botas deja que te acompañe a tu habitación.

Mientras volvíamos al hall con su chimenea y sillones pasamos a la ala derecha de la cosa donde habían tres habitaciones, una pequeña a modo de estudio que daba hacia la parte montañosa, un baño completo a su lado y a continuación una habitación que daba a la piscina, con un gran vestidor y baño incorporado, la habitación de mi hermano y Almudena y luego pasamos a la que seria mi habitación que daba hacia la mar, era preciosa, toda de blanco con un cabecera de una puerta de madera vieja, a los pies de la cama una gran alfombra de colores verdes y azules que combinaban con las vistas hacia el mar. Estaba impresionada. Sabia que a mi hermano le iban las cosas muy bien pero, tanto? No me lo acababa de creer, pero me alegraba mucho por él.
Tras acomodarme en la habitación que sería mía por tan sólo cinco días, decidí probar la cama, y me quede frita por el jet lag.
Cuando desperté estaba oscuro, solo estaba iluminada la estancia por la luz de la luna que reflejaba en el mar y traspasaba por aquel gran ventanal. Decidí darme una ducha cambiarme de ropa y salir en busca de mi hermano y de su novia.no encontré a mi hermano por la casa ni a su novia en ella, hasta que decidí acercarme a la piscina, y allí estaba Almudena en una tumbona tapada con una manta fina, porque no se que hora seria pero corría una brisa fe esquina.

Guiarse por el corazón Where stories live. Discover now