VY 6366

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Muchas veces empecé a escribir libros. Se me dan bien muchas cosas pero la disciplina no es una de ellas. Y creo que que esta historia merece que sea sincera y que termine de ser contada.
No busco asombrar, ni concienciar y ni siquiera sé que debería de transmitir.
Solo sé que Kevin me dijo una vez que La vida por desgracia a veces funciona.

Kevin es como ese comentarista de la película que nunca sabes cuando va a volver a intervenir, ni cuando va a soltar algún factor. Pero se agradece su aparición cuando apunta tan bien a las dianas. Es más, aún me pregunto que querrá decir con por desgracia, cuando la desgracia es que no funcione, que nada funcione y que efectivamente todo carezca de sentido. Pero prefiero no preguntarle y quedarme con la duda ya que, no estoy preparada aún para otra enseñanza.

Imagínate en el sitio más bonito que hayas visto. Y por favor, recréate en los sentimientos cuando lo viste, en como era y como lo viviste. La gran mayoría de personas piensan en naturaleza, playa o campo. Otras en urbe, ciudades y pueblos, catedrales, iglesias, callejones, o qué se yo.
De hecho no sé, no sé porque yo sentí que el sitio mas bonito que he visto, era mi casa.

Volver de ese viaje, y pisar mi casa, mi tierra. La luz entrando por las enormes cristaleras del aeropuerto a las 10 de la mañana, reflejando un arcoíris de los vértices de las ventanas que se asomaban por los bancos. Era una luz cálida y amarilla. Era tan dinámico y tan lleno de vida. Que mi sitio favorito por una vez es mi casa.
No me lo pasé mal en ese viaje mas allá de sentirme frustrada y agobiada, puesto que el clima no acompañaba y empecé a sentirme patriota por querer volver a mi hogar.
Pero ni siquiera pensé en que mi sitio era Sevilla. No soy de aquí y nunca me sentí tan arraigada como ese momento.

Recorrí con alegría y ansia ese aeropuerto con un café en la mano, buscando a la primera persona con la que compartiría los siguientes días. Buscando a mi pequeña tormenta, la cual me esperaba fuera. Estábamos los dos perdidos, los aeropuertos son pequeñas ciudades laberínticas diseñadas para que pierdas vuelos y dinero. Me dispuse a buscar la salida con una sonrisa, maleta, bolsa y chaqueta, mareada y aturdida.
Llegué fuera y llamé por teléfono

-¿Donde estás?
Ansiosa, recorrí ese pasillo que unía la entrada con el parking, con mi mirada fija en manchas en la lejanía que parecía moverse.
Eran nubes de varios colores, y tenían manchas amarillas, un amarillo como el de aquella mañana.

Le vi. Le abracé y le besé con la inocencia de una niña esperando a ver a su madre y la alegría de celebrar un cumpleaños. Y le besé con la esperanza de no soltarme.
Le abracé y los brazos estaban alrededor de su cintura, no llegaba a su cuello. Tenía demasiadas cosas encima, el café quemaba bastante, entonces me separé y le miré, me entrega las flores que tanto quería que me regalase desde hace meses y las olí.
Y ya estaba en casa.

Sé que es una pastelada. No me escondo. Pero sentir que pertenezco a algún sitio es nuevo para mí ya que normalmente solo siento que pertenezco a cosas y sitios y personas volátiles.
Estaba transcribiendo un borrador y nada de los últimos párrafos los tenía previstos y es así como se siente escribir algo bonito. Impredecible, es como que te dejas llevar y ahí sabes ( y sé ) que escribes algo bueno.

Un final no debería de traspasarte a la calidez de tu zona de confort porque un final indica el final de la historia pero también un aprendizaje y mucho menos debe de ser el principio de mi historia.
Es la vida misma supongo. Era feliz terminando un viaje que tenia como propósito ser feliz por el viaje. Estando fuera de casa, estando fuera del foco del mal, estando fuera de mi incertidumbre.
Era feliz volviendo al sol de mi tierra, a mi zona, a mi aire, a mi dinámica a mi gente. A mi pequeña tormenta. No aprendí nada de mi experiencia y eso me aterroriza.
Porque creo que la lección no está fuera, está dentro y no la sé ver y menos aún aprender de ella.
Creo que es por eso que escribo esto, para encontrar pues ese aprendizaje, y ver que va sucediendo.

Se traspasaWhere stories live. Discover now