la luz del sol entraba tímidamente por las rendijas de la ventana rota, iluminando suavemente la habitación en ruinas. Namjoon fue el primero en despertar, su cuerpo algo rígido por el colchón desgastado, pero la responsabilidad de asegurarse de que estaban a salvo lo impulsó a levantarse. Caminó hacia la ventana, con cuidado de no hacer mucho ruido, y miró al exterior. El silencio de las calles parecía más ominoso que reconfortante, pero no había señales inmediatas de peligro. Sin embargo, Namjoon sabía que eso podía cambiar en cualquier momento.
Mientras observaba, sintió un movimiento detrás de él. Jin se despertaba, sus ojos aún somnolientos pero alertas, y al ver la silueta de Namjoon, no pudo evitar sentir una mezcla de alivio y afecto. Se levantó despacio, caminando hacia él en silencio, y sin decir una palabra, envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Namjoon, apoyando la cabeza en su espalda.
Namjoon, sorprendido por el abrazo, sonrió suavemente. Cerró los ojos un momento, disfrutando del calor del cuerpo de Jin contra el suyo, y lentamente giró sobre sus talones, envolviendo la cintura de Jin en un abrazo firme, hundiendo su rostro en el cuello de su compañero.
-¿Cómo estás? -preguntó Jin en voz baja, su aliento rozando suavemente la piel de Namjoon.
-Mejor, ahora que estás aquí -respondió Namjoon, su voz suave pero cargada de emoción. El miedo aún latía en el fondo de su mente.
Pasaron un largo instante así, simplemente disfrutando de la cercanía, sin necesidad de hablar más. Luego, Namjoon se inclinó y besó la frente de Jin, un gesto protector.
-Deberíamos encontrar algo de comida -dijo finalmente, con una sonrisa leve-. Tenemos que mantenernos fuertes.
Jin asintió, pero antes de moverse, alzó la cabeza para robarle un beso suave, como si quisiera asegurarse de que ese momento de calma quedara grabado entre ambos. Cuando se separaron, sus manos seguían entrelazadas, y juntos comenzaron a revisar la habitación en busca de algo útil.
Encontraron algunas latas en una vieja cocina y compartieron una comida sencilla, sentados uno al lado del otro, con la espalda apoyada en la pared. Cada pequeño momento de normalidad era un respiro en ese mundo destrozado, y aunque sabían que tendrían que seguir moviéndose pronto, por ahora, estaban juntos y a salvo.
Después de compartir esa pequeña y sencilla comida, decidieron que debían moverse antes de que los infectados o cualquier otro peligro los encontrara. El silencio de la ciudad podía ser engañoso, y quedarse en un solo lugar por mucho tiempo siempre aumentaba el riesgo.
Empacaron lo poco que tenían y salieron del edificio, moviéndose con sigilo por las calles desoladas, atentos a cualquier sonido o movimiento sospechoso. Caminaban uno al lado del otro, con Namjoon manteniendo a Jin siempre en su línea de visión, una protección silenciosa. Sin embargo, después de algunas horas de andar, algo inusual sucedió: escucharon voces humanas.
Se miraron, alarmados y curiosos al mismo tiempo. No habían visto personas en días, y el hecho de escuchar voces les generó una mezcla de esperanza y desconfianza. Cautelosos, se acercaron a una esquina, escondiéndose tras un coche destartalado para observar. Frente a ellos, un pequeño grupo de personas, armadas pero aparentemente tranquilas, estaban revisando un almacén en ruinas. Uno de ellos los vio antes de que pudieran reaccionar.
-¡Hey! -gritó una de las mujeres del grupo, levantando las manos en señal de paz-. No somos enemigos, tranquilos.
Namjoon y Jin salieron dudosos y lentamente de su escondite, con las manos levantadas, sin perder de vista a los extraños. Pronto, todo el grupo los observaba con curiosidad. Eran cinco personas en total, todos con armas y equipos de supervivencia.
-¿Están solos? -preguntó el líder del grupo, un hombre alto con una cicatriz en el rostro.
-Sí -respondió Namjoon, todavía dudando-. Solo hemos estado nosotros dos desde hace tiempo.
La mujer del grupo sonrió amablemente. -Es raro encontrar sobrevivientes que no estén infectados. Estamos buscando un refugio cercano. Hay un lugar seguro no muy lejos de aquí. Tienen comida, agua, y protección contra los infectados. Pueden venir con nosotros si quieren.
Namjoon y Jin intercambiaron una mirada rápida. La oferta era tentadora, pero nada en este nuevo mundo podía darse por hecho.
-¿Cómo podemos confiar en que es seguro? -preguntó Namjoon, su voz mostrando una ligera desconfianza.
-Lo entiendo, todos tenemos nuestras dudas -dijo el líder, alzando las manos en señal de comprensión-. Pero pueden venir con nosotros y verlo por ustedes mismos. Si no se sienten cómodos, son libres de irse.
Un hombre Alto de mirada intensa y extraña se acercó a jin sonriendo de forma relajada. -No tienes que preocuparte tanto, todos estamos en el mismo barco aquí. Te aseguro que estaremos a salvo -dijo, dirigiéndose a Jin directamente, sin apenas reconocer la presencia de Namjoon. Eso hizo que Namjoon diera un paso adelante, colocando una mano protectora en la espalda de Jin.
Jin, que había notado la tensión en Namjoon, lo miró de reojo asintiendo intentando calmarlo. Pero la incomodidad de la situación ya estaba presente.
-Vamos, Nam -dijo Jin en voz baja-, puede que sea nuestra única oportunidad de encontrar un lugar seguro.
Namjoon dudó. Por un lado, sabía que quedarse afuera en las calles no era sostenible por mucho más tiempo. Pero ese tipo del grupo no le daba buena espina, y el hecho de que estuviera tan concentrado en Jin solo empeoraba las cosas, además la desconfianza que implicaba buscar un refugio y que todo saliera mal otra vez o empeorará lo preocupaba.
Finalmente, después de un tenso silencio, Namjoon asintió. -De acuerdo, iremos con ustedes, pero solo hasta que comprobemos que es seguro.
El grupo asintió y comenzaron a caminar juntos. A medida que avanzaban, Namjoon no dejaba de vigilar al hombre que seguía intentando iniciar conversaciones con Jin, haciendo que su incomodidad burbujeaba lentamente. Aunque no decía nada, su mente trabajaba en mil escenarios, todos ellos terminando con Jin siendo el centro de la atención de otro mientras él quedaba apartado.
Jin, por su parte, sentía la tensión en Namjoon, y aunque no podía negar que la atención extraña del hombre le incomodaba un poco, confiaba en que todo saldría bien.
A medida que el refugio se acercaba, Namjoon comenzó a preguntarse si realmente era el lugar seguro que prometían o si estaban cayendo en una trampa de la cual no podrían escapar.
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Namjin| Entre sombras y zombies
FanfictionLa noche había caído como un manto oscuro sobre la ciudad, y el silencio solo era roto por el eco lejano de unos gruñidos y el crujido de los escombros en las calles vacías. caminaban silenciosamente por los callejones evitando hacer un mínimo ruido...
