El aire era pesado, cargado del olor a humo y ceniza. corrían por las calles desiertas, con los sonidos lejanos de gritos y gemidos de los infectados. El mundo había cambiado demasiado rápido. Lo que antes era una ciudad llena de vida, ahora era un laberinto de ruinas y peligros, donde cada rincón podía esconder una amenaza.
Cuando comenzó todo, Ambos estaban emocionados por la oportunidad de tomarse un descanso de su ajetreada rutina, jin Ejercía su carrera de doctor, mientras Namjon trabaja en su pueblo natal.
Todo estaba listo. Se dirigieron al aeropuerto, listos para comenzar su viaje , Todo parecía normal , Mientras caminaban hacia la puerta de embarque, la calma del aeropuerto comenzó a volverse extraña. Primero, los murmullos de confusión. hasta que de repente, un grito desgarrador resonó por la terminal. Ambos se giraron completamente ajenos a lo que estaba a punto de desatarse, Luego, los gritos. Y finalmente, el caos.
De repente, las pantallas que anunciaban los vuelos se llenaron de alertas rojas. La gente corría en todas direcciones. Y lo peor de todo: los primeros gruñidos inhumanos comenzaron a resonar por la terminal. Un apocalipsis había comenzado.
Había pasado un tiempo desde que comenzó todo, llevaban escondiendose y escapando del caos lo que mejor que podían, Mientras corrían por las oscuras calles, Llegaron a un edificio abandonado, con las ventanas rotas y grafitis cubriendo las paredes. Namjoon sujetó a Jin por la muñeca, arrastrándolo al interior. Sus respiraciones eran agitadas, pero silenciosas; sabían que no podían hacer mucho ruido. Encontraron una pequeña habitación en lo alto del edificio, un refugio temporal, donde podían cerrar la puerta y, al menos por un momento, sentirse a salvo.
Namjoon se dejó caer contra la pared, agotado, mientras Jin inspeccionaba el pequeño espacio en busca de algo útil. Ambos estaban cubiertos de polvo y sudor, pero vivos, y eso era lo que importaba.
-¿Estás bien? -preguntó Namjoon en un susurro, observando a Jin mientras se sentaba a su lado.
Jin asintió, aunque su expresión mostraba el cansancio y la preocupación que ambos compartían. -No sé cuánto más podemos seguir así, Namjoon... -dijo en voz baja, aunque siempre trataba de mantenerse fuerte.
Namjoon se inclinó hacia él, apoyando su frente contra la de Jin. -Lo sé, pero estamos juntos. Eso es lo único que me mantiene en pie.
Jin suspiró melancólico, aunque sus ojos estaban llenos de emociones encontradas. -siempre sabes que decir
Namjoon entrelazó sus dedos con los de Jin, su agarre firme pero reconfortante. -hay que ser fuertes Si estamos aquí, lucharemos juntos, siempre.
El sonido de pasos fuera de la habitación los hizo quedarse en silencio por un momento, sus cuerpos tensos. Pero cuando el ruido desapareció, el espacio volvió a estar en calma, solo ellos dos y el mundo al borde del abismo. Jin, agotado, apoyó su cabeza en el hombro de Namjoon, cerrando los ojos por un momento.
-Si tenemos que huir toda la vida, al menos prefiero hacerlo contigo -susurró Jin, casi en un suspiro.
Namjoon besó suavemente el cabello de Jin, aferrándose a esa pequeña chispa de esperanza en medio del caos.
Cuando el peligro fuera de la habitación disminuyó Se miraron un momento más antes de decidirse a buscar un lugar para descansar. Encontraron una cama destartalada, el colchón algo hundido, pero en ese momento no les importaba. Namjoon se tumbó primero, y Jin se acurrucó a su lado, ajustándose perfectamente en la curva de su cuerpo. se envolvieron mutuamente en la seguridad de sus brazos, dejando que el calor compartido calmara sus cuerpos cansados.
El mundo exterior estaba roto, pero en ese pequeño espacio, en esa cama polvorienta, había paz. Los latidos de sus corazones se sincronizaron, y Namjoon, con los brazos alrededor de Jin, susurró cerca de su oído:
-Mientras estemos juntos, estaremos bien.
Jin cerró los ojos, dejándose llevar por el consuelo de esas palabras. Rodeados de ruinas, en medio de un apocalipsis, se tenían el uno al otro. Y eso era suficiente para seguir adelante.
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Namjin| Entre sombras y zombies
FanfictionLa noche había caído como un manto oscuro sobre la ciudad, y el silencio solo era roto por el eco lejano de unos gruñidos y el crujido de los escombros en las calles vacías. caminaban silenciosamente por los callejones evitando hacer un mínimo ruido...
