Estaba caminando por las calles de un pequeño pueblito de westalis.
Mi padre había venido a ver sobre unos pequeños tratados, para por fin acabar con la guerra entre westalis y mi país ostania.
Había decidido separarme de los guardias que estaban encargados de cuidarme, quería ver los alrededores sin que nadie estuviera preguntando cada 5 minutos si necesitaba que me cargaran.
Veía a mucha gente a mi alrededor, no había nadie de altos recursos, la mayoría eran pueblerinos que vivían bien pero no con comodidad, algunos incluso parecía que no tenían casa.
Iba pasando al lado de un almacén cuando escuché venir ruidos de adentro, me exalte un poco ya que los ruidos me tomaron por sorpresa, pero aún así decidí entrar y ver que los provocaba.
Entre por un pequeño ollo, no era muy alta, incluso era mucho más baja que las niñas de mi edad.
Entre sin hacer ruido, no sabía si había un animal o alguna otra cosa, veía un montón de cajas. Después de caminar un poco vi a un grupo de niños jugando a ser soldados.
Creo que por fin había descubierto que era lo causaba esos ruidos que escuchaba desde afuera.
Me causaba gracia ver como jugaban entre ellos y como aveces discutían un poco por ver quien era el que debía ganar. Me quería acercar a ellos, presentarme y quizás jugar un poco, pero se que si mi padre se enterara me castigaria, no por convivir con gente "inferior" a mi, mi padre es un fiel creyente de que no debe haber distinto trato hacia personas de un estatus social más bajo. Pero se que me castigaria por dejar de actuar como una señorita.
Los seguía viendo jugar desde una orilla, procurando que no me vieran. Hacía eso hasta que de repente escucho una voz atrás de mi
-Por que nos estas espiando?- Cuando escuche esa pregunta, me asuste, creía que iban a pegarme por estarlos espiando.
Voltee para darle un explicación al que estaba atrás de mi, al hacerlo pude ver aún niño muy bonito, era un poco más alto que yo, con lindo pelo rubio y ojos azules. Tenia la cara llena de un poco de polvo y se encontraba con la respiración un poco agitada, me imagino que se debía a estar jugando.
-Lo siento mucho! -dije rápidamente, pero sin alzar la voz- Solo los estaba viendo jugar, juro que no era mi intención espiarlos.
-Uh? Jaja, no te preocupes -me dijo mientras me mostra una gran sonrisa y me extendía su mano -Mi nombre es *****, cual es el tuyo??
-Larisa, Larisa Brown -Dije, al mismo tiempo que aceptaba el apretón de manos -Es un gustó.
-El gustó es mío.
-Olle ******!! Con quien hablas? -Dijo uno de los niños que estaban jugando a los soldaditos.
El resto de niños se empezó a acercar hacia donde nosotros estábamos, me exalte un poco, así que me escondí atrás del rubio. Cuando pasas todo tu vida encerrada y estudiando, digamos que no desarrollas buenas habilidades sociales.
-Oigan chicos -Dijo el pequeño rubio, llamando la atención de los otros -Les quiero presentar a Larisa, es mi nueva amiga.
Me sorprendió un poco que tan rápidamente me considerará su amiga, pero no me quejaba, es lindo escuchar eso.
Decidí salir de mi escondite y presentarme, tenía que tener modales, no por nada me los enseñaba mi institutriz.
-Un placer, mi nombre es Larisa Brown.
-Hola!! -Dijeron todos los niños al mismo tiempo, con unas grandes sonrisas, eran muuuy lindos todos.
-No quieres jugar con nosotros? -Me pregunto el oji azul viéndome a los ojos.
-Puedo? -Pregunte mientras veía a los demás, todos estuvieron de acuerdo, así que empezamos a jugar.
Fue muy divertido! Al principio no entendí muy bien el juego, pero me acostumbre, deje de preocuparme por si llegara a tener un castigo, creo que de por sí lo tendré por irme sin avisar, pero bueno nimodo.
Se hizo un poco tarde y los otros niños se empezaron a ir, ya que debían regresar a casa temprano.
-Tu no tienes que volver a casa? -Le pregunté al rubio, ya que el era el único que no había echo mención de irse.
-Si, después de todo se está haciendo tarde.
-Entonces, porque sigues aquí?
-Porque tu aun no te vas y no planeo dejarte sola.
Me quedé un poco sorpredida por sus palabras, se me icieron algo lindas, no pude evitar soltar unas pequeñas risitas.
-Olle no te rías! -Me reclamo mientras se ponía un poco rojo, se veía adorable.
-Lo siento, lo siento -Dije mientras calmaba mis risas -No debes preocuparte por mi, puedo volver sola a casa.
-Mi mamá dice que no debo hacer eso -Lo mire extrañada, pero el continuo -Dice que debo ser todo un caballero y si una niña esta con migo no debo dejarla nunca sola, ya que puede ser peligroso para.
Me decía todo eso con un brillo en los ojos, se ve que quiere mucho a su mamá.
-Haci que déjame acompañarte a tu casa -siguio diciendo -Solo quiero asegurarme que estés bien.
-Ni siquiera se donde queda -Dije un tanto apenada, era el primer día que estaba en este pueblo, no conocía las calles.
-No eres de por aquí cierto? Digo, es la primera vez que te veo y yo e vivido aquí toda mi vida.
-No, no soy de por aquí, vine debido al trabajo de mi padre. Mi estadía aquí es temporal.
-De verdad? - Cuando me pregunto eso tenía una carita triste, me hizo sentir mal, no me gustó verlo con esa carita.
-Si, lamento no haberlo comenta antes.
-No te preocupes -Me dijo ya un poco más calmado -Que tal si me dices como era el lugar donde te estabas quedando, quizás así sepa a donde te tengo que llevar.
-No se, no lo recuerdo -Intentaba recordar, pero no venía nada a mi cabeza. Me comense a asustar un poco y si no sabía como volver y si no volvía a ver a mis padres.
-Olle tranquila -Me tomo por los hombros -Si te alteras menos vas a recordar, trata de calmarte, recuerda, no te voy a dejar sola hasta que llegues a tu casa.
Asentí con la cabeza, tenía razón, si me alteraba menos iba a recordar, después de un rato algo vino a mi cabeza.
-Estaba al lado de un pequeño mercadito.
-Ah entonces ya se donde queda!! Es en las posadas de don Emilio, no quedan muy lejos, vamos!
Tomo mi mano y empezamos a caminar en dirección a la posada donde me hospedaba. Caminábamos y conversamos, es agradable tener un amigo, es agradable estar con el.
Después de un rato caminando, a lo lejos pude ver la posada y a mis padres afuera de ella, me asuste un poco ya que se que me iban a regañar.
Pero, entre más nos acercábamos me di cuenta que se veian preocupados. Cuando estábamos a un parde metros me vieron y vinieron corriendo hacia mi, estaban asustados, temían que algo malo me pasara.
Les explique el porqué me había ido y le pedí disculpas, también les presente al rubio y les dije que el había decidido quedarse con migo para que no me pasara nada.
Mis padres le agradecieron y me prometieron que todo el tiempo que estuviéramos ahí podría ir a jugar con el y los demás. También se ofrecieron a acompañarlo a si casa para evitar que tuviera problemas con sus padres.
Lo cual agradeció de inmediato, ya había olvidado que tenia hora límite para estar afuera y no quería que lo castigaran.
Seguí viéndolo todos los días que estuvimos en westalis, se me hacía muy lindo que todos los días me llevara un flor y me la colacara en el cabello, cada que lo hacía se le ponían las mejillas todas rojitas, me imagino que yo me ponía igual.
Espero volver a verlo.
