Eran las 2 am cuando el sonido de una llamada despertó a Xena, el nombre de Rene brillaba en la pantalla. Estaba segura que era algo del trabajo, podría apostarlo ciegamente.
-¿Sí?- contestó amargamente, si había algo que odiaba de su trabajo eran las inoportunas llamadas en la madrugada.
-Ven, calle 12, equina con Dolores, hay otra muerta- dijo Rene, como si se tratara de algo robotizado, sin emoción alguna.
Ni siquiera le respondió, solo colgó la llamada, no había nada que agregar. Otra muerta, con esta iban tres en dos semanas, agregar el "otra" significaba que era el mismo patrón. Xena se sentó en la cama, en automático tomó su prótesis del antebrazo izquierdo, la colocó con cuidado, uniéndola a su cicatrizado codo pues a veces, al no ponerla bien le lastimaba, después se puso la prótesis de la pierna, está fue más rápida, había gastado varios cientos de pesos en una buena. Odiaba que le quedaran mal y cojeara, le daba vergüenza por las miradas que recibía en la oficina, entre asco y lastima, aunado a eso, la mitad de su cara estaba deformada por las quemadura.
Nadie sabía realmente el por qué estaba así, había escuchado chismes, unos más locos que otros, tan descabellados que la hacían reír. Era simple, cuando era pequeña, unos 8 o 9 años, su casa se incendió gracias a un corto circuito, apenas y logró sobrevivir. Perdió el antebrazo por las quemaduras, la pierna a causa de las múltiples infecciones. No tenía intención de esclarecer los rumores de por qué se veía como un juguete de perro masticado...todos podían irse a la mierda.
Cuando se sintió completa, se vistió rápido, unos jeans, una playera negra y chamarra del departamento de homicidios, odiaba el sonido de la tela rompe vientos pero era necesaria, en especial porque podía ponerse la funda de la pistola al pecho y no se notaba. Condujo rápido, las calles solitarias lo permitían, llego en menos de 15 minutos al complejo departamental. Había por lo menos 5 patrullas, la cara de todos era de horror, muy mal indicativo. Hacia dos semanas que todos habían presenciado el comienzo de un probable asesino serial en ascenso, cada uno de sus homicidios era peor que el otro pero siempre dejaba la misma señal, como si estuviera hambriento de atención, gritando a los cuatro vientos que era él.
Xena ni siquiera requería enseñar su placa, allí todos la conocía, subió rápido al tercer piso donde le habían dicho que estaba la "carnicería". Ni siquiera había entrado al departamento y el olor a sangre ya se percibía, era sangre nueva. Llegó al baño casi como si ya supiera, Rene estaba en la entrada, su cara era una mezcla de enojo y emoción, como si este asesino le hubiera regresado las ganas de trabajar, Xena decidió ignorar tal comportamiento primitivo, era normal entre los policías nuevos, les excitaba la búsqueda y el misterio.
-Joven, apenas 22 años, su nombre es Andrea- Rene le tendió una foto de la chica, probablemente la habían tomado del departamento- es difícil saber realmente que la mató, si el haberla degollado, las puñaladas, o...lo demás...
Xena se acercó al cuerpo, estaba en la regadera, echa un amasijo de carne y sangre. Estaba sobre su lado izquierdo viendo a la pared, las piernas estaban pegadas a su pecho, los brazos sueltos, los ojos abiertos, a Xena le recordó a los ojos de los pescados en el mercado, sin brillo y secos. Rápidamente se colocó unos guantes, movió su larga cabellera roja hacia un lado y pudo ver la profunda herida en el cuello, casi la habían decapitado, la cabeza seguía unida al cuerpo gracias a la tráquea. Que lastima, pensó Xena, la chica era hermosa. Un ligero aroma a amoniaco le llegó a la nariz y con ello un recuerdo apareció salvajemente.
Camino hacia Rene rápidamente, había descubierto algo, solo quería corroborarlo.
-¿Tienes las carpetas de los anteriores asesinatos?- ni siquiera Xena había terminado de hablar cuando Rene le dio un sobre manila. Rápidamente se puso a leer, Rene la veía maravillado, él también sabía que Xena había visto algo.
-Ve eso Rene- Xena le tendió la misma foto que él le había dado de la chica.
-¿Qué veo?- preguntó extrañado.
-Ve su cabello, es marrón- dijo Xena señalando el montón de cabellos dispersados- vela ahora, su cabello es rojo borgoña, casi negro.
Rene se acercó al cadáver, lo observó por varios minutos, analizando lo que Xena había visto, se podía ver en su cara como él intentaba encontrar el sentido de aquellas palabras.
-No estoy entendiendo Xe- seguía viéndola como si fuese un bicho raro.
-Ve estas fotos- Xena sacó las dos fotos de las anteriores chicas encontradas, en todas se podía notar el tenue color en sus cabellos.- ve las manchas alrededor de los cuerpos, no es sangre, es agua con tinte, pensé que el desgraciado usaba amoniaco para limpiar, el hijo de puta o es un fetichista o realmente es un histriónico.-
Xena fue nuevamente al cadáver, con una pluma suavemente movió el mojado cabello, el cráneo estaba rojo...era tinte.
-El hijo de perra le encanta dejar su firma en todos lados, esto- señaló el cabello- y esto.- Xena ni siquiera volteó la mirada, solo apunto con el dedo. El por qué sabían que era el mismo loco fue el patrón de repetir un enorme corazón en las paredes cercanas a los cadáveres, primero lo marcaba con la misma sangre de sus víctimas, después destripaba, luego usaba sus intestinos para formar las macabras figuras, los sujetaba a las paredes con pequeñas tachuelas, era un verdadero artista...un verdadero loco.
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Crimson
DiversosCuerpos retorcidos, el olor de la sangre impregnando cada esquina de cada lugar que Xena ha tenido que visitar. Este último asesino se ha encargado que su trabajo se vuelva grotesco y tenebroso, como si el asesino lo hiciera para asustarla, no lo ha...
