Capítulo 1

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Habían pasado unos seis meses desde los secuestros ocurridos en la nación del fuego. La gente poco a poco olvidaba aquellos días oscuros y volvía a la normalidad. Tenían paz y la construcción de ciudad República prosperaba. Aún así habían muchas cosas por delante, la nación del fuego atravesaba, internamente, un ambiente de incertidumbre. El peso de la guerra seguía presente, y ese peso recaía en el señor del fuego. No solo debía asegurar el bienestar de sus ciudadanos, sino también, restaurar los daños causados por su familia.
Últimamente había tenido muchos viajes y reuniones, por lo que estaba desconectado con si mismo. Se había vuelto un tanto solitario, sumido en tantas responsabilidades, a veces, olvidaba que era un ser humano también. Por ello su tío lo había invitado a pasar unos días en Ba sing se para que pudiese desconectar de todo.

—Deberías descansar un poco más—dijo mientras le servía té a su sobrino

—Lo sé tío, pero a veces es difícil... mis responsabilidades no solo son con la nación del fuego, sino con el resto del mundo.

—Entiendo por lo que estás atravesado sobrino... pero un gran líder siempre debe tener equilibrio.

—Es difícil tenerlo cuando debes asegurar una buena vida a tus ciudadanos, y a su vez enmendar los daños de una guerra.

—Zuko, no estás solo y todo el peso no debe recaer sobre tus hombros. Además, mereces un descanso, ya has trabajado mucho en este último tiempo. Un buen señor del fuego también sabe cuando debe desconectarse un poco.

El solo observó a su tío un momento, quizás tenía razón. Aunque su mente estaba en otra parte, había pasado en el último tiempo. Muchas cosas habían cambiado, no sabía si para bien, pero él debía seguir adelante.

—Deberías salir un poco—su tio interrumpió sus pensamientos— creo que ayudaría a despejar tu mente sobrino.

El no respondió de inmediato pero lo pensó, quizás su tío tenía razón
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Mientras tanto, en la Nación del Fuego, Mai sostenía en sus manos sus cuchillas con desdén, girándolas entre sus dedos sin el interés habitual. El brillo frío del metal contrastaba con la confusión que sentía por dentro. Su vida había cambiado mucho en ese tiempo, y una parte de ella no sabía qué pensar ni cómo seguir adelante.

En su mente, la imagen de Kei Lo aparecía una y otra vez, como un eco persistente que no lograba silenciar. Su ruptura con él era un recuerdo que la visitaba inesperadamente, trayendo una mezcla de dolor, y una extraña melancolía.

De repente, la escena cambió y Mai se encontró transportada a aquel día, dentro de la pequeña y acogedora tienda de flores de su tía Mura, donde todo había comenzado a derrumbarse.

Flashback

La luz suave entraba por las ventanas y acariciaba los pétalos de las flores, creando un contraste delicado con la tensión que llenaba el aire. Kei Lo estaba frente a Mai, con el ceño ligeramente fruncido, pero su voz era firme y casi dolorosamente sincera.

—Mai —empezó, evitando su mirada por un momento—, he pensado mucho en nosotros, en lo que hemos sido, y en lo que podemos ser... pero no puedo seguir así.

Mai lo miró, atónita, sin comprender al principio.

—¿Qué quieres decir? —preguntó con voz baja, intentando contener el nudo que comenzaba a formarse en su garganta.

Kei Lo respiró hondo y dio un paso hacia ella, con una expresión de tristeza mezclada con determinación.

—No es fácil para mí decir esto, y sé que te va a doler... pero siento que nuestros caminos deben separarse. No soy el hombre que necesitas, Mai. Y creo que ambos merecemos algo mejor, algo más real.

Lo que el tiempo no borra: MaikoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora