4 de septiembre de 1994.
El expreso rojo le aguardaba echando vapor como un dragón esperando emprender el vuelo; y en su andar entre el ajetreo de túnicas oscuras, baúles y jaulas con animales, Dianna sintió en su corazón la calidez consecuente de ser parte de todo ello.
De vivir en un mundo en donde la magia es posible.
Dirigió una mirada a Marina, su gata.
Un felino monumental que había llegado a la familia cuando ella tenía nueve años, poco antes de que la vida se le tornase gris.
Acariciando su pelaje oscuro, se quedó perdida por un momento en sus ojos que, de un azul marino, le traían el vívido recuerdo de aquellas olas nocturnas.
La joven tenía el mal hábito de los que sueñan despiertos, por lo que, percatándose de que comenzaba a ensimismarse en sus pensamientos, la gata le mordisqueó un dedo, trayéndola de regreso a la realidad.
Tras de ellas surgió Orión Vlach, su padre.
Se trataba de un hombre imponente, con su melena ondulada recogida en una coleta baja, atravesada ya por algunas vetas plateadas.
Enfundado con un traje oscuro, sus fuertes manos relucían llenas de anillos con piedras preciosas.
El brillo oro de sus ojos gitanos transmitía la sobriedad y sabiduría propia de quien ha vivido más de lo que los años podrían albergar.
Por otro lado, no era solo la apariencia del hombre la que imponía respeto a su paso.
En realidad, el apellido Vlach resonaba en el viejo mundo desde antes de la llegada de Orión y Dianna a él.
Siendo una de las pocas familias mágicas que permanecían puras, el linaje Vlach se proyectaba tanto hacia el pasado que su origen se había perdido en el tiempo.
Sin embargo, uno podía reconocer a los integrantes de aquella familia de forma inmediata por un rasgo distintivo:
Los ojos color ámbar.
Aquella peculiaridad mística y dominante concebía la fuerza de una magia propia que había sido llevada consigo por siglos, negándose a desaparecer.
Era como si no pudiesen ocultarla.
La bisabuela de su abuela, una mujer de excepcional hermosura, había migrado hacia generaciones atrás desde España a México, en los tiempos tardíos de la colonia, cuando acompañada de sus hijos, se vio acorralada por su ascendencia gitana y la imposibilidad de seguir ocultando su magia.
Las mujeres de la familia Vlach fueron reconocidas durante siglos por su delicada belleza, lo que les hizo un lugar en la alta sociedad de la época sin ninguna dificultad.
Nunca más tuvieron que esconderse.
La larga descendencia del linaje Vlach no se originó y creció, como dirían algunos, "por arte de magia".
No. Había algo en aquellas mujeres, en su forma de amar y ser amadas que cautivaba a los expedicionarios de todas las regiones.
Pronto, su sangre se mezclaría con todas las razas. Proliferando en una gran familia conformada principalmente por mujeres de extraordinario poder; cuya larga vida les permitió, entre otras cosas, regresar al viejo mundo.
Sin embargo, y pese a esto, como una forma de auto conservación, la magia en su sangre jamás les llevó a los brazos de personas no mágicas; como si con esto temiese diluirse finalmente.
Para este punto en la historia, Dianna era una mezcla irreconocible de todas las etnias, y su rostro contaba la historia de los amores en su familia.
Su cara estaba enmarcada por una frente amplia y redondeada, y en sus labios estaba dibujado el beso afrodescenciente de sus antepasados. Esto contrastaba con un delicado mentón, pequeño y angular, dándole aquella peculiar apariencia de roedor silvestre que le había valido más de un par de apodos al respecto.
Por supuesto, en el centro de su rostro encontraríamos aquellos ojos distintivos: Almendrados y color miel.
Las cejas y las pestañas pobladas y abundantes de un color negro azabache permanecían firmes, fuertes raíces gitanas.
Y por último, la sonrisa amable, el canto dulce y la piel oliva hablaban de la mezcla indígena que llevaba en su sangre.
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Fix me: Primera temporada.
FanficS L O W B U R N R O M A N C E ¿Qué estarías dispuesto a hacer por amor? Descendiente de un ilustre linaje mágico de familias gitanas en España, Dianna Vlach habría crecido en México, antes de que la muerte le arrebatase prematuramente a su madre...
