Lugar: Desconocido.
Fecha: Desconocida.
El estruendo de la tierra retumbaba a lo largo del inmenso bosque,mientras el crujido de la madera resonaba como un trueno entre la espesura.
Los árboles,tan altos que parecían rozar el cielo y tan gruesos que un solo tronco bastaría para construir una casa entera,se quebraban con una facilidad aterradora.
Aquellos gigantes,cuya existencia había desafiado el paso de incontables siglos,eran reducidos a simples astillas por el choque de dos colosos del Mesozoico.
Cada embestida hacía temblar el suelo.
Cada rugido obligaba a las criaturas de los alrededores a huir presas del instinto.
En medio de aquella selva indómita, donde solo los más fuertes tenían derecho a sobrevivir,dos titanes libraban un combate salvaje.
Nadie sabía el motivo.
Solo existía una certeza.
Aquel bosque jamás volvería a ser el mismo.
Uno de los colosos era una criatura sacada del mismo infierno.
El Spinosaurus.
Una criatura capaz de convertir las peores pesadillas en una insignificante realidad.
Con más de diez metros de altura y cerca de dieciocho metros de longitud,sus casi nueve toneladas de músculo avanzaban haciendo temblar la tierra bajo cada paso. Su largo y estrecho cráneo,semejante al de un cocodrilo descomunal,estaba repleto de dientes capaces de atravesar carne y hueso con una facilidad escalofriante.
Sin embargo, lo que realmente helaba la sangre no eran sus fauces.
Era la inmensa vela que se alzaba sobre su espalda.
Las enormes espinas vertebrales,de más de un metro y medio de altura,emergían de su columna como lanzas de piedra,unidas por una gruesa membrana de piel que se extendía de principio a fin de su lomo.
Bajo la tenue luz que se filtraba entre los árboles,aquella silueta parecía la de un demonio prehistórico que había escapado de las profundidades de la Tierra.
Frente a semejante monstruo, cualquier depredador dejaba de ser un cazador.
Se convertía en una presa que aún no había comprendido que ya estaba muerta.
La bestia lucho con una ferocidad nacida de la desesperación.
Su cuerpo era un mapa de heridas abiertas.
Profundos jirones de carne colgaban de su pecho y de las enormes garras que alguna vez habían despedazado incontables presas.
Varias de las espinas que recorrían su lomo yacían hechas añicos, mientras que las garras de su pata izquierda habían sido arrancadas de raíz,dejando un rastro de sangre que teñía la tierra.
Respiraba con dificultad.
Cada exhalación era un rugido grave que hacía vibrar el bosque entero.
Estaba herido.
Pero su adversario no se encontraba en mejores condiciones.
Frente a él se alzaba el indiscutible soberano del Cretácico...
El rey de los lagartos.
El Tyrannosaurus rex.
Su sola presencia bastaba para imponer silencio.
Caminaba sobre dos poderosas patas que hacían temblar la tierra con cada paso,mientras una enorme cola mantenía el equilibrio de un cuerpo diseñado únicamente para matar.
ESTÁS LEYENDO
¿¡un joven primitivo!?
FanfictionJapon entero se estremeció al saber que un niño que se dio por muerto,volvió a aparecer 16 años después...pero lo más extraño,es que estaba a 700 metros bajo tierra,sumergido en una gruesa capa de sal junto a...¿¡UN DINOSAURIO!?
