El nacimiento de la oscuridad

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El sol apenas asomaba en el horizonte, tiñendo el cielo con tonos de rosa y dorado.
En el patio de entrenamiento del castillo, Evee afilaba su espada con precisión meticulosa. Sus movimientos eran ágiles y calculados, fruto de años de dedicación y disciplina. Su cabello morado y suelto, se movía ligeramente con la brisa matutina. Los ojos de Evee, enfocados en su arma, reflejaban una determinación increible.

Desde lejos bajo un arbol, Iris la observaba con una leve sonrisa en los labios. El largo cabello rubio de Iris, brillante como hilos de oro, captaba los primeros rayos de luz, envolviéndola en un resplandor cálido. Sus ojos, llenos de curiosidad y emoción, seguían cada movimiento de Evee.
A pesar de la frialdad que Evee solía proyectar hacia los demás, Iris sabía que para ella había una calidez escondida aún bajo esa armadura de disciplina. "¿Otra vez madrugando?" preguntó Iris, acercándose suavemente.

Evee levantó la mirada, viendo a Iris fijamente a los ojos. Un pequeño destello de suavidad cruzó su rostro antes de que volviera a concentrarse en su espada. "La espada no se afila sola" respondió con seriedad, aunque su tono era casi afectuoso. "Y tú deberías estar preparándote también, Iris" Dijo para después dejar escapar una suave risa.
Iris mientras tanto se sentaba en el borde de la fuente cercana, apoyándose en sus manos vendadas. A simple vista, parecía que aquellos vendajes eran para cubrir heridas, pero Evee sabía que era un método que Iris usaba para controlar mejor su poderosa magia. "Ya sabes que prefiero la magia a las espadas" dijo alzando una mano en la que pequeñas chispas de luz comenzaban a danzar entre sus dedos.
"Pero me gusta verte concentrada en lo que amas, Evee".
Evee por un instante dejó que su mirada descansara en Iris. Hubo algo en la forma en que la luz del sol iluminaba su lindo cabello rubio, en la tranquilidad que irradiaba, que hizo que su pecho se sintiera exaltado. Rápidamente apartó la vista y volvió a concentrarse en la espada. "Hoy nos dirigimos al Bosque Luna Sangrienta y, cambiando de tema, se dice que hay algo inusual sucediendo allí. Necesitaremos estar preparadas para cualquier cosa". "Lo sé" respondió Iris con la calidez habitual en su voz.
Pero con nosotras dos juntas, nada será demasiado difícil, siempre hemos sido invencibles, ¿Verdad?...

Evee asintió lentamente, sintiendo tranquilidad con esas palabras. Era cierto, juntas siempre habían superado cualquier obstáculo. Desde que eran niñas, habían sido inseparables, enfrentando cada desafío juntas, creciendo y convirtiéndose en las combatientes que eran ahora. Pero algo en su interior le decía que los tiempos estaban cambiando, que pronto se enfrentarían a desafíos que pondrían a prueba más que solo sus habilidades en combate.

Mientras tanto...
En el Consejo del Reino, en un gran salón del castillo que estaba iluminado por candelabros de oro que colgaban del techo tan alto, los nobles y altos oficiales del reino se encontraban reunidos alrededor de una larga mesa de madera oscura, discutiendo en voz baja. En la cabecera, el Rey observaba a los presentes con una expresión de severidad.
Evee e Iris llegaron y lentamente se colocaron al final de la mesa, esperando las órdenes. Ambas sabían que el Bosque Luna Sangrienta no era un lugar común. Se decía que estaba habitado por criaturas que la mayoría consideraría tenebrosas, y que la oscuridad que allí reinaba no era solo física, sino también espiritual.
"Combatientes Evee e Iris" dijo el Rey finalmente, mientras su voz resonaba en las paredes de piedra. "Se ha informado de extrañas actividades en el Bosque Luna Sangrienta, los exploradores enviados han desaparecido sin dejar rastro, y los aldeanos cercanos hablan de una fuerza maligna que se ha apoderado del lugar" Los murmullos se intensificaron, ya que la preocupación era notable entre los presentes, pero Evee se mantuvo bastante seria, mientras que Iris parecía emocionada e impaciente. "Vuestra misión es simple", continuó el Rey. "Encontrad la fuente de esta oscuridad y eliminadla. Traed la paz de vuelta a nuestro reino". Ambas se inclinaron en señal de respeto y aceptaron la misión con la seriedad que se esperaba de ellas. Mientras se retiraban del salón, Iris se acercó hacia Evee, susurrando en su oído:
"¿Te has dado cuenta de cómo todos esos nobles están más muertos del miedo y nerviosos que lo que deberíamos estarlo nosotras? No me extrañaría que algunos de ellos ni siquiera supieran cómo usar una espada", decía con un tono burlesco.
Evee dejó escapar una ligera sonrisa, pero su mente ya estaba enfocada en la misión que les esperaba. "Debemos prepararnos para lo peor, Iris, no podemos permitir que el reino caiga en manos de una fuerza que no conocemos", decía con un tono serio y algo preocupado.

Más tarde esa tarde, casi al anochecer, Evee e Iris partieron hacia el Bosque. A medida que se adentraban en él, la luz del día se desvanecía, reemplazada por una penumbra inquietante. Las ramas de los árboles se entrelazaban por encima, formando un dosel impenetrable, y el aire se llenaba de un frío que parecía morder la piel.
"Hay algo aquí que no pertenece a este mundo, este frío no es normal, me provoca escalofríos muy incomodos..." murmuró Iris, con sus sentidos mágicos alerta, sus manos vendadas temblando pero también con emocion.
Evee asintió, desenvainando su espada. Las sombras parecían moverse a su alrededor, a su vez que leves sonidos inquietantes resonaban a su alrededor y se desvanecían en el viento.

Evee preparada para cualquier cosa, estaba atenta a su alrededor, "Mantente cerca de mi, Iris, no sabemos lo que nos espera más adelante" dijo con tono rudo y preocupado.
Con cada paso que daban, la tensión alrededor de ellas crecía, pero también lo hacía la confianza. Sabían que, independientemente de lo que enfrentaran, lo harían juntas. Desde que se conocieron siendo unas niñas pequeñas, habían compartido una amistad profunda que había evolucionado a lo largo de los años, convirtiéndose en algo más fuerte y complejo.

Finalmente, llegaron a un árbol grande en el corazón del bosque. Allí, una extraña luz púrpura emanaba del suelo, envolviendo todo a su alrededor en una atmósfera irreal. En el centro de todo, una figura encapuchada parecía estar realizando un ritual, rodeada de símbolos arcanos. "¡Detente ahí en este momento, o usaremos la fuerza!", exclamó Evee para seguidamente ponerse en guardia con la espada al frente. La figura se detuvo, levantando la cabeza para mirarlas, una risa profunda y malvada se escuchó por todo el bosque, mientras la figura daba un paso adelante, revelando un rostro cubierto de marcas antiguas.
"Llegáis demasiado tarde, combatientes del reino, el despertar de la oscuridad es inevitable, y pronto todo vuestro mundo se inclinará ante ella", dijo con una voz malvada.
Evee e Iris se miraron, sabiendo que estaban ante un enemigo poderoso, aunque la naturaleza de esta criatura era desconocida para ellas, la enfrentarían con todo su poder si era necesario. Sin embargo, una oscuridad palpable emanaba de su ser, una que hacía temblar las mismas raíces del bosque.

Evee e Iris se pusieron en guardia, tomando sus poses de pelea y gritando al mismo tiempo: "¡En nombre del ejército Caelo, caerás!", seguidamente se les vería tomadas de la mano con fuerza, preparando un gran ataque coordinado en el que era necesario concentrar su magia. Evee miro a Iris, tomando una postura defensiva, ambas sabían que la batalla que se avecinaba no solo pondría a prueba sus habilidades, sino también los lazos que las unían. Lazos que, sin que ellas lo supieran, estaban a punto de ser forjados en algo mucho más profundo que la simple camaradería....

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