Sabes todo el amor que te di. Sabes que te di todo el tiempo. Sabes que te quiero aún. Sabes que te extraño. Sabes que me heriste. Sabes que te fui fiel. Sabes que te di todo de mí. Sabes que de verdad te amé. Sabes que te puse como el centro de mi universo. Sabes claramente que fuiste el único en mí vida. Mí vida giraba en torno a ti, y aún así, nunca supe nada de ti. Nunca recibí nada, y sigo sin recibirlo. Sin explicación. Sin experiencia previa. Sin anuncio programado. Y dejaste esa herida, y algunas más también. No lo digo insultando, no lo digo reprochando, solo sabes lo maldito que fuiste conmigo y sabes lo mal que me seguís haciendo. Siguen pasando las semanas y los meses, y seguís incrustado y todavía agarrado a mí. No sé si en algún momento saldrás de mí, no sé si te olvide, no sé si sobreviva. Tu tortura es peor que tu presencia, y yo aún te amo. Yo aún te quiero conmigo, y aunque mí cuerpo diga lo contrario, en mí cabeza te pienso y en mí sueños te encuentro, seguís pendiente a lo que hago, seguís pendiente a mis redes y yo aún no te he olvidado. Mí cama te extraña, mis ojos pierden tu recuerdo día tras día, me sigo sorprendiendo que aún te necesite en los peores momentos cuando nunca lo estuviste en ellos, y aún así, te sigo amando. Sabes la falta que me haces, sabes que te he dedicado canciones, sabes que a la distancia mí corazón latía por tu amor y aún así... No sé quién fuiste o quién eras o quien sos en el ahora.
El psiquiatra me dice que me olvide de vos, me dice que deje de pensarte, pero yo todos los días quiero llamarte, quiero decirte el daño que me dejaste y quiero saber cómo estás, si ya dejaste de amarme, si ya no me quieres o si me extrañas, aunque sé claramente tu respuesta. Sigo teniendo tus cosas en mí cama, sigo teniendo tu presencia en cada lugar al que voy, sigo sintiendo tu mano en la mía y extraño poder tocar tus cabellos. Ya borré tus fotos, pero sé que si las tendría aún, no tendría el valor de borrarlas o quizás las haga pedacitos y después me arrepienta. Hay ropa interior que me hace recordar a vos, y hay olores que me recuerdan a esos instantes en los que creía que nunca iban a terminar. Sin embargo, sabía en el fondo que iban a llegar a su fin, pero no que ese fin lo darías vos. Probablemente te cansaste, te dejé de importar, y a veces veo el cuchillo y creo que si me preguntaras lo que pienso, no te lo diría en el momento, te lo demostraría con hechos. Sustituyo tu ausencia con sustancia, sustituto tu ignorancia con arrogancia y fiestas, sustituto tu importancia con inocencia y reproches internos, y sigo acá, atornillada a tu memoria, esperando que en algún momento me llegue tu mensaje, tu llamada o tu presencia. A veces alucino con verte llegar, doblar la esquina, con tus bolsos en mano y una sonrisa de costado, pero con un pestañear, todo se ha borrado y solo ha sido una ilusión más.
Siento como tu memoria falla, siento que a veces me quieres hablar, presiento que en algún momento dudaste de escribirme o de mí mensaje contestar, estoy tan lejos y tan cerca de irme, irme por vos, irme porque no te dejé de amar, irme porque me dolería verte con alguien más. Sé que es egoísta, sé que debería dejarte en paz, sé que las cosas se marchitaron y tengo en cuenta que nada vuelve atrás, pero todavía siento como tu corazón late con tu respirar y sé que todavía me piensas, y se que todavía recuerdas como te hacía sentir hasta el momento más dulce de nuestro andar. Sé que las cosas pasan por algo, y a veces me pregunto si en algún momento te veré de vuelta, entrando por el umbral, pidiendo una noche más, a veces imagino un futuro a la par y a veces decaigo cuando tu recuerdo me tortura al despertar. Y si pudiera, mí corazón arrancaría, y así podría dejar de sentir, pedir y resistir contra este dolor tan profundo que dejaste al irte sin decir ni siquiera adiós.
Adiós. Que palabra tan ingrata, me sorprende verte sonreír, aún después de todo lo que ha sucedido, me pregunto realmente si me has olvidado del todo, me pregunto si realmente hablas de mí o algunas cosas te hacen recordar, recordarte a mí, ¿Habrás conocido a alguien al fin? ¿A alguien a quien si puedas sentir, sentir las veces que se te antojen sin la distancia interrumpiendo? ¿Será que me querías para un futuro o solamente para el amor de aquellas noches y tardes? ¿Ya buscaste a alguien a quien rellenar en ese agujero que dejé? ¿Ya te encontraste con quién sí puedes amar? ¿Tan difícil fue dejar de escuchar? ¿De escucharme? ¿De amarme? Y esas, solamente son la orilla del mar de preguntas que me inundan todas las noches y todos esos días que me atormentan desde que me despierto hasta que me acuesto. Hay veces que te recuerdo con mucho cariño y hay veces que te recuerdo con un odio intenso, de las veces reprochadas de ser infiel, cuando más de una vez he sentido que fui la otra mujer.
Sin embargo, supongo que es absurdo, después de todo, las mujeres somos de las emociones y los hombres son de las acciones. También supe que la vida recreativa que tenías, ya no la tienes y que la abandonas por elección propia y no por mí, como tantas veces te había pedido, supongo que alguien más fue la razón suficiente y yo no pude serlo. Supongo que esa alguien es mejor, y yo solo fui la que te preparó para eso. No hay problema, no hay resentimientos, pero merezco un perdón después de todo eso.
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Todo el tiempo que quieras. ©
Kısa HikayeUna historia más, para una joven más. Relativamente temprano, y prácticamente tarde.
