Ah, Dios mío.
Todo fuera más fácil si los seres humanos no dependieramos de nuestras decisiones.
Maldito el día en el que nos Dios nos dió libre albedrío, maldito el día en el que decidí empezar con esto.
¿Por qué no todo es como en esas novelas novelas rosas? Los protagonistas se conocen siempre suelen tener un solo problema, pero siempre quedan juntos.
¿Por qué la esquizofrenica que escribe mi vida no pudo pensar en algo sencillo?
No estoy esperando una exoneración, ni mucho menos el perdón de alguien que ni siquiera me interesa.
Solamente estoy analizando cada cosa quee me llevo a esta situación.
Aunque me encuentro solo, no puedo decir que me arrepiente, por ende soy un gran pecador. Las experiencias obtenidas, por mis decisiones mal pensadas, fueron un aire refrescante.
Aire, que estoy cortando en este momento con un cigarrillo.
Mi oficina se encuentra vacía, y triste, casi no pareciera que hubo una gran ola de reclamos hace unas horas.
— Ya estoy viejo para estás cosas.
Antes seguir viendo una escena tan deprimente, de un hombre adulto lamentándose, vamos a dar inicio a la verdadera historia.
~°~
02 meses atrás.
Creo que debo empezar todo esto con quién soy, pero lo haremos rápido, odio las presentaciones.
Me llamo Nate, señor Nathan, o mayormente señor Edwards para los de primer piso hasta el piso catorce de la compañía.
Soy divorciado, con una hija, mis padres están muertos, por suerte.
Mis padres me habían dejado bien posicionado así que nunca supe lo que fue una necesidad de dinero. Era joven y estaba en la universidad, y por supuesto me dedicaba a beber y a coger con cualquiera que se levantará la falda. Lastimosamente al igual que yo, mi polla no piensa en las consecuencias.
La chica había llegado a mí con lágrimas en sus ojos diciendo que estaba embarazada, ni siquiera me acordaba de su nombre, solo se que estaba conmigo en contaduría. Me hice responsable, sus padres no se preocuparon al investigarme, son ejecutivos de alto rango. Claro, no iban a permitir que su hija fuera madre soltera, así que nos casamos en una pequeña ceremonia.
Al ir haciendo los preparativos, muchos rumores llegaron a mis oídos, que esa chica había estado con muchos de la universidad, y que quizás el bebé no era mío. Pero todas esas dudas se dispersaron cuando nació una niña de cabello oscuro con ojos verdes.
Era idéntica a mi.
De un momento a otro mi pequeña bebé dejo de un lado sus tutús y zapatillas para cambiarlos por faldas y tacones de aguja.
Ni se cómo soporta esas cosas.
Bueno, soporta a su madre, así que tiene resistencia.
Me río disimuladamente.
— ¿Me estás escuchando papá?- me dice pregunta con el ceño fruncido.
— No cielo, la verdad me distraje.
— ¿En que pensabas?
— En cosas insoportables- ella se ve extrañada pero no hace más preguntas-. ¿Que me estabas comentando?
YOU ARE READING
Sr. Edwards.
Teen FictionSinopsis A mis cuarenta y un años, he aprendido que el amor puede ser tanto un refugio como una trampa, y yo me he encontrado atrapado en su juego de luces y sombras. No me arrepiento de nada de lo que he hecho; cada paso en este camino ha sido una...
