Daryl Dixon x OC. Aquellos simples tiempos de soledad son silenciosos, pacíficos, pero algunas veces suelen ser dolorosos. El encontrar una reconfortante compañía lo hace más sencillo y... especial.
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Un escalofrío recorrió su cuerpo, sintiendo una ola de frío por dentro. Las noches comenzaban a refrescar, aunque usualmente siempre era así, por el día un calor y sol insoportable y por la noche cambiaba totalmente. Comenzó a juntar más ramas para lograr hacer una fogata y calentarse un poco antes de dormir. Al tomar una se lastimó un poco su dedo, por lo cual vio como una gota de sangre caía. Chupó su dedo con molestia, había sido un ligero corte, pero era un poco molestoso el dolor. Encendió la fogata y después de unos segundos se sentó enfrente de ella en cuclillas.
Aquel fuego revivió aquel recuerdo. Aquel recuerdo donde lo perdió todo lo que le quedaba en este mundo. Al comenzar el apocalipsis, sólo su hermano y ella sobrevivieron, por lo que fue muy difícil presenciar la muerte de sus padres al intentar escapar. Habían permanecido juntos por mucho tiempo, pero al estar con un grupo las cosas se salieron de control y pronto, el lugar se incendió debido a un problema que habían tenido entre ellos. Aquella flecha con fuego ardía en el cuerpo de su hermano, con el shock e incapaz de deshacerse de aquella que atravesaba su pecho. Anne no pudo hacer nada por él, lo vio a lo lejos, lo vio morir en segundos.
Después de eso, corrió y corrió... escapó de aquel grupo que jamás se interesó en el bienestar de su gente. Pasó días de hambre, sed y dolor. Se sentía vacía, como un alma que va por las calles sin ser vista por nadie. Alzó sus manos y las apuntó hacia el fuego, tratando de calentarse un poco.
Tomó la botella de plástico con agua y bebió un sorbo. Se recostó hacia atrás, poniendo su mochila como almohada y sólo trató de enfocarse en ver el cielo y tratar de pensar en algo más que no fuera en su miserable soledad.
Abrió la casa de acampar después de escuchar algo de ruido a unos metros. Tenía una pistola con muy pocas balas, por lo cual prefirió sacar su cuchillo largo y filoso, listo para entrar en cualquier caminante que se avecinara. Un caminante se veía a lo lejos, con sus ojos puestos en ella. Ya iba en camino a matarlo, pero se dio cuenta que detrás de él veían más de ellos.
—Mierda.
Entró rápidamente a su tienda de acampar para tomar su mochila y guardar algunas cosas esenciales que tenía fuera. Trató de apurarse lo más que podía, y en cada segundo que pasaba podía escuchar aquellos sonidos extraños de los caminantes acercándose. Sintió el peso de uno en la orilla de la tienda y salió rápidamente. Uno se le abalanzó y con un movimiento ágil logró encajarle aquel cuchillo en la cabeza. Se acomodó rápidamente la mochila y sintió como un caminante la tomaba por detrás al avanzar un poco. Se volteó para fijarle el cuchillo en el cráneo y sintió su corazón salir al ver una flecha entrarle por el ojo a un caminante que ya estaba dispuesto a atacarla. Aprovechó esto para correr hacia donde provenía la flecha y vio a un hombre con una ballesta listo para apuntar de nuevo.
— ¡Vamos! -exclamó mientras veía a la chica correr hacia él. Ella no tuvo de otra que seguirlo, al voltear hacia atrás se dio cuenta que había muchos detrás de ella, más de los que se imaginó. ¿De dónde habrán salido?
Ambos corrieron hacia el frente, pronto el hombre comenzó a subir hacia otro sendero con ayuda de un árbol. Subió lo más rápido que pudo y ahora su ballesta estaba colgada en su espalda. Ana notó rápidamente su chaleco de alas. Vaya, realmente había sido un ángel para ella en ese momento, pero no se confiaba aún, no sabía sus intenciones realmente. El hombre ya estando arriba le ofreció su mano para que ella pudiera subir también, pero ella dudo un poco. Miró a los caminantes que venían voraces hacia ellos y la tomó rápidamente. Con un poco de dificultad logró subir gracias a el apoyo de él, por lo que ambos siguieron corriendo hacia lo desconocido, o bueno, al menos para Anne.
Corrieron unos minutos más, pronto el bosque comenzaba a verse despejado y paró un momento para recuperar el aire. El hombre se detuvo también y pronto se volteó hacia la chica que estaba detrás de él que ahora estaba apuntándole con su pistola y lo miraba con el ceño fruncido.
—Hey... -murmuró el hombre mientras levantaba ligeramente las manos en el aire.
— ¿Por qué me salvaste? ¿Crees que así podrás hacerme daño tú? -preguntó desafiante. Se había cruzado con unos tipos así anteriormente. El hombre negó con la cabeza.
—No voy a herirte, solamente quise ayudar.
— ¿Qué hacías en el bosque solo? -preguntó aún con la pistola apuntándole directamente en la cabeza. El hombre la miró tratando de examinar más allá de aquella fachada de lobo que quería demostrarle la joven.
—Estoy buscando a alguien.
La joven lo miró atenta, no sentía que él fuera malo, pero no iba a verse desprotegida. Bajó la pistola lentamente mientras le hombre le seguía mirando. Él tenía razón, además le había ayudado a salir de aquella horda.
—Gracias por ayudarme... soy Anne.
—Daryl.
Ambos se miraron mientras trataban de ver más allá de su fachada, querían ver si realmente podían confiar en ambos, al menos en ese momento.