Jennie
-Joder, necesito un trago.
Había sido una semana pesada, dos demandas por parte de empleados incompetentes me habían hecho sufrir estos días, sumándole el lanzamiento de la nueva línea de joyería, sin duda merecía un trago y quizá una buena noche en algún hotel.
Salí de mi oficina solo para darme cuenta que ya todos se habían ido. Bueno casi todos.
-Rose, te he dicho que te quiero fuera de aquí a las seis, son casi las once - como siempre mi eficaz asistente se sobresalto al escucharme llamarle la atención por el mismo motivo de siempre.
-Oh señorita Kim, sigue aquí - como siempre, se levantó nerviosa y comenzó a guardar sus cosas.
-Consigue una vida Rose, no es bueno mantenerse tanto tiempo en el trabajo - comencé a caminar y ella venía detrás de mi, como siempre.
-Solo me quede a terminar el informe de la semana, con todo el trabajo que hemos tenido no había tenido tiempo.
-Ha sido una semana difícil, si no tienes nada que hacer te invito un trago.
-Bueno, no creo que a mi esposa le importe, ha estado molesta conmigo toda la semana.
Pese a que trato de ocultarlo, note la tristeza en sus palabras, Rose amaba a su esposa más que a nadie en el mundo, aun recuerdo cuando llego ese día en la mañana a mi oficina a entregarme la invitación, en los diez años que lleva trabajando para mi nunca la había visto tan feliz como ese día, con excepción al día de su boda.
-Qué extraño, siempre pensé que ustedes no peleaban, son la pareja perfecta dentro de la empresa.
Su ligera risa me hizo saber que entendió mi broma, desde siempre las molestaban con eso, la pareja de los cuentos de hadas, los dos dulces de azúcar, era imposible verlas pelear.
-Tenemos nuestras diferencias, pero esta vez es diferente, ni siquiera se por que esta molesta y se niega a hablar conmigo.
-¿Será qué te engaña?
Rose me miro aterrada e inmediatamente comenzó a negar.
-No, ella jamás haría una cosa como esa, ella...
-Calma Rose, lo se, solo bromeaba - me reí un poco y ella suspiro aliviada - por dios, todo mundo sabe que Irene jamás seria capaz ni de mirar a otra mujer que no seas tu.
Ella guardo silencio y supe que lo mejor sería dejarla directamente en su casa, si bien Irene es un pan de dios, es peor que el diablo cuando algo la hace enojar.
Y para mi suerte o mi desgracia, al llegar al estacionamiento del edificio me encontré con el chófer y los escoltas esperándome.
-Señorita, su padre pidió verla.
Yo sabía la razón y sin duda no estaba lista para pasar por esto de nuevo.
-El trago queda para otro día Rose, John te llevará a casa, por favor arregla las cosas con Irene, ella te ama y seguro que lo que la tiene así debe ser algo grave.
Sin decir más entre al auto con los escoltas y John llevo a Rose a casa tal y como lo pedí.
El camino pareció ser más largo de lo habitual, después de casi una hora el auto entraba en el antiguo castillo qué ha pertenecido a mi familia por generaciones. Baje del auto y entre directo a donde debía estar, las escaleras parecían no acabar, de nuevo esta sensación de impotencia se apoderaba de mi.
Al llegar al segundo piso camine por el pasillo y entre en la habitación donde el medico revisaba al hombre mayor en la cama, quien al mirarme inmediatamente pidió que nos dejaran solos. Aquí vamos otra vez.
Cuando la habitación estuvo vacía me acerque para ajustar el oxígeno y acomodar las almohadas detrás de su cabeza.
-Sabes que no tienes que hacerlo, mi momento llego y el que ajustes el oxígeno no va a cambiarlo.
Sin poder evitarlo lo abrace y comencé a llorar.
-Kai, eres lo último que me queda ahora.
-Pero no seré lo último que tendrás, madre - susurro y me abrazo con la poca fuerza qué aun tenia - he vivido casi un siglo, sabias que este momento llegaría, no a todos se nos detiene el tiempo como a ti.
-Tu hermana dijo lo mismo antes de irse, sin importar cuantas veces pase por esto no me acostumbro.
-Nunca me dijiste tu edad, ni el por que eres lo que eres, pero siempre era divertido llamarte anciana aun cuando los qué envejecíamos éramos nosotros.
-Ha pasado tanto tiempo que ni siquiera yo recuerdo mi edad, simplemente un día la muerte me abandono y decidió no volver por mi.
-Es extraño, por que esta parada justo detrás de ti - me sonrió y luego paso, su corazón dejo de latir.
Solo quedaron sus palabras resonando en la habitación.
"Te amo, gracias por todo mamá".
Como siempre, otra vez me había quedado sola, sin ningún familiar con vida y con la presión de volver a encontrar una solución para no hacerme notar. Podría desaparecer quizá en 10 años, irme a un lugar lejos donde nadie me conozca y volver quizá en uno o dos siglos. Así había sido mi vida desde que tengo memoria, era extraño, no recordaba mi niñez, ni a mis padres, solo recuerdo que un día decidí que no moriría, que el tiempo no sería un impedimento para saciar mi codicia de aprendizaje y como si de una palabra divina se tratase, paso, deje de envejecer y pese a lo que me pase, no puedo morir.
Mientras qué otros quizá estarían haciéndose más ricos, yo prefería aprender y comprender todo lo que este mundo me ofrecía. Sin duda tenia una fortuna increíble, ni siquiera se con exactitud cuanto dinero y propiedades tengo, pero nada de eso me causa la misma satisfacción qué aprender, he recorrido cada rincón del mundo, he aprendido todos los idiomas, incluso aquellos que hoy en día no se hablan, puedo escribir en cualquier idioma, puedo realizar cualquier tipo de cirugía, aprendí todo tipo de artes marciales, pintura, dibujo, toco cualquier instrumento, he visto morir a todos los que he amando, esposos, esposas, novios, novias, amantes, hijos, nietos, lo he tenido todo y he perdido todo tantas veces.
Y aun así me niego a morir, no quiero irme, el mundo aun tiene mucho que enseñarme, sin importar cual sea el precio a pagar, no moriré, no aun.
Una semana después todo volvía a la normalidad, el último de mis hijos con vida había sido sepultado, yo había vuelto al trabajo, había comenzado a enviar dinero a cuentas bancarias con nombres distintos en países extranjeros, así nadie podría encontrarme una vez que desaparezca. La empresa después de analizarlo estos días decidí dársela a Rose, lleva diez años siendo quizá mi única amiga, honesta, con gran gusto por el trabajo y era un pan de dios, solo tendrá que esperar 5 años más hasta que me vaya.
De nuevo el tiempo voló y cuando salí de la oficina ya todos se habían ido, o casi todos. Rose seguía aquí, pero no estaba trabajando, estaba llorando, algo que la había visto hacer toda esta semana.
Me acerque hasta ella y me senté en su escritorio sacándole un pequeño susto.
-Supongo que las cosas con Irene no han mejorado - mencione tranquilamente esperando a que me contará lo que pasaba en su matrimonio.
-Descubrí el motivo de su enojo -dijo mientras se limpiaba las lágrimas.
-Me estas preocupado Rose, ¿tan grave es el asunto? - pregunte con verdadera preocupación.
-Esta enferma, mi esposa se está muriendo - dijo con la voz entrecortada y volvió a llorar.
KAMU SEDANG MEMBACA
Quizá En La Siguiente (Jenlisa)
Fiksi PenggemarJennie Kim, una empresaria millonaria llena de secretos se verá amenazada cuando su asistente comience a buscar la manera de salvar a su esposa de una enfermedad que le está quitando la vida lentamente. Pero también deberá lidiar con el amor que sie...
