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Esa noche, Folklore había estado tomando un poco de más.

Claro que fue idea de Midnights traer más alcohol del usual, porque "total, estamos en una casa". Sin embargo, era siempre Folklore quien cuidaba a Nights y a Rep después de sus pijamadas terapéuticas, y ahora que era demasiado tarde para cambiar la profecía, Reputation no estaba encantada de haberse vuelto la amiga elegida. Pero Folklore y Midnights ya estaban peleándose por cuál de las dos se había tomado más shots, y si Reputation se ponía igual, a lo mejor terminaban peor de lo que las tres estaban.

Reputation: ¡Bueno, ya está bien!—Rep las separó sin dificultad alguna, porque aún en la borrachera, las chicas no se olvidaban de que eran amigas—¿Vinimos a pelear o a la terapia del mes?

Folklore suspiró, apoyándose en Rep.

Folklore: Tienes razón, culebra. Tienes razón.

Nights y Folk se acomodaron en el sofá, como si fuese reservado para las ebrias, y Rep se sentó en el sillón de enfrente, como un padre a punto de confesarle a sus hijos la forma real en que se hacen los bebés. Se terminó su primer y único vaso de cuba libre.

Reputation:Bueno, hoy tengo ganas de escuchar las malas noticias primero.—metió una patada suave a Folklore—Andas borracha, así que creo que tú las traes hoy.
Folklore: ¡Efectivamente!—sonrió, parándose emocionada, sólo para volverse a tirar al sofá con desgano—Efectivamente.
Midnights: ¿Qué pasó?—el líquido que Midnights se servía de la botella de tequila hacía como media hora que había sido agua, porque Reputation en el fondo, muy en el fondo, las quería, y verlas en coma etílico no era para ella un sueño hecho realidad.

Folklore suspiró, escondiendo su rostro en sus manos, despeinándose al revelarlo una vez más, y empezó su historia.

"Desde el día que llegó, Folklore había visto a Poets como una nueva musa para sus poemas. Iba al lago a escribir, pero ya no pensando en morir, sino pensando en ella. Las imaginaba juntas, pasando el verano en un picnic en el bosque, y el invierno, vestidas con cardigans iguales observando el atardecer. Las imágenes más estúpidas, más clichés, vivían en la mente de Folklore. Evermore, aún sin saber de su enamoramiento, siempre la molestaba, diciéndole que vivía en ilusiones y espejismos, siempre delirante, pero no como Fearless. Fearless, siempre con sus ilusiones de Romeo y Julieta y su príncipe encantador... Folklore, delirante, preguntándose si siquiera sería capaz de ser amada, pero igualmente pensando en todo lo que podría pasar si así fuera. Folklore tenía a Poets en frente siempre, como un espejismo que la perseguía hasta en los sueños.
Y ese día, Folklore decidió hacer una ilusión realidad.
No declararse, eso no; aún no estaba tan loca. Pero le cayó el veinte de que, si pretendía algún día enamorarla, tendría que, ya saben... Tocarle la puerta y mantener una conversación con ella, por mucho que costara.

Poets ya llevaba un mes en los Apartamentos de los Poetas Torturados y aún no había instalado un timbre.
Folk sonrió.
Ella se había demorado en hacerlo también cuando recién llegó.
Una cosa más en común.
Tuvo que respirar hondo para asegurarse antes de tocar la puerta, para que, entonces, ya no hubiera vuelta atrás. Ya había subido las escaleras, ya tenía su bolso todo pesado, y ya había anunciado su llegada a la princesa que, como diría Fearless, "su caballero blanco querría conquistar".

La puerta del apartamento de Poets chirreó al abrirse, y Poets no sonrió al ver una visita.
Poets: Folklore... Hola.
Folklore: Hola, Poets.—la anfitriona ni siquiera se había molestado en disimular—¿Creo que no es buen momento?
Poets: No, no, tranquila, pasa.—Poets le abrió camino a Folk para que pasara—Perdóname la voz y la mala cara... Es que no he dormido nada.
Folklore supo que tenía que huir, porque cuando lo sabes, lo sabes.
Folklore: Tal vez lo mejor sea que me vaya, entonces.
Poets: No, no, ponte cómoda—Poets se acercó a ella—De hecho, me alegra que estés aquí.

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