UNO
Mi vida nunca fue así, nada en mi súbita existencia fue así. Todo cambio en un momento existencial a otro, en un abrir y cerrar de ojos. Puede que fuera para bien o para mal, no lo sabía, ya que para mí todo era malo, ya que la que menos ganaba era yo.
Me llamo Annah, sí con H al final y sí, mi nombre al revés era Hanna, mis padres tienen una mente as para los nombres.
Mi mundo se está desmoronando cada vez más, pedazo por pedazo. Según mis padres soy demasiado inmadura para entender como es la vida, y por eso me dejaron a mi suerte, en otras palabras, desnuda ante el mundo, no del todo obviamente, me dejaron con un departamento nada glamuroso y un trabajo que ha de ser una monada, excelente, la mejor vida de todas.
Nótese el sarcasmo.
Tan solo recordar esa mañana, en la cual aún tenía resaca por la fiesta de la noche anterior, que había ido con mis amigos y obviamente Todd – mi novio -, hacía que odiara ser yo, cosa que es extraña ya que yo me amo, por ser completamente fabulosa.
-Annah ¡Vas a vivir sola, mantenerte sola y trabajar sola! ¡Ya es suficiente! - gritó mi padre haciendo zumbar mis oídos más que anoche.
Santísimo cielo ¿no ven que acabo de despertar? Tengan piedad de una rubia como yo.
-¿Perdón, daddy? Que yo sepa la realeza no trabaja- respondo irónicamente mientras miro mis uñas color rosa.- así que no digas bobadas.
Un gruñido sale de la boca de mi padre y hace que todos en la habitación clarifiquen su enojo.
-¡No eres una princesa, por dios! - dijo ahora mi madre tirando de mis sabanas de seda dejándome solo con mi pijama. El aire frío choco mi piel. - tendrás que aprender a morirte de hambre y llegar a penas a final de mes. Ahora quiero que hagas una maleta, UNA, ¡para que te largues de esta casa hoy mismo!-
Y sin más, salieron de mi cuarto dejándome sola con mi antifaz de sueño en la cabeza. Mis ojos estaban abiertos como focos de luz.
Estaba atónita, no sabía si era una broma de mal gusto o simplemente estaban echando a su única hija a la calle.
-¡ARRG! ¿Debe de ser un chiste?- grite cayendo de espaldas en mi apreciada cama.- claramente esta gente está loca.
***
Todo este cambio se concentra en esa mañana, el sagrado cambio mi vida, la ruina de mi existencia, el fin de mi vida glamurosa, el fin de mi vida. En realidad, siendo más honesta fue en esta mañana todo el drama, y ahora estoy con una maleta en plena calle en una ciudad en la cual solo se llegar a las tiendas y a la empresa de mi familia, sin mencionar que es con ayuda de Carlos, mi chofer personal, el cual creo que quedó sin empleo.
Qué lástima.
Me sentía perdida y frustrada, ya que se me habían olvidado las gafas de sol en casa de mis padres y no lograba ver tan bien en este día soleado. Sé muy bien que mis padres me extrañaran y me rogaran que vuelva a casa en menos de un día, es lo más obvio. Supongo.
Tomé la llave que me dio mi madre antes de salir de casa con un papel adjunto a esta, en el cual decía el número de departamento que se suponía que era mío.
Entro al bloque de departamentos y lo primero que noto con mis ojos azules son un mogollón de escaleras, pero en ningún lugar un ascensor. Giro para los dos lados y tampoco había una recepción.
-Qué mala clase ¿cómo esta gente quiera que viva aquí? - gruño.
Me digno a pedir indicaciones, soy mujer por ende las indicaciones van a la cabeza del juego.
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NO ERES MI TIPO
Teen FictionToda mujer tiene su tipo de hombre. Puede que ser que te gusten hombres realmente machos con pelos en el pecho o solamente cursis que te traten de conquistar con rosas y chocolates. Pero al igual que los sostenes una nunca elige bien la talla. Annah...
