Reino de Elysia
Un lugar de belleza sin igual, donde los rayos del sol parecen danzar entre los árboles e iluminan los rostros de sus habitantes, quienes viven en armonía con las fuerzas elementales que los rodean.
El reino está custodiado por tres...
Desde que nací, mi vida ha sido un infierno. Soy el cuarto de siete hijos del duque Celsius Athenca, un hombre orgulloso, terco y, según dicen, el tercer más fuerte de todo el reino. Sin embargo, mi llegada no trajo alegría, sino dolor y desesperanza.
Nací sin habilidades. En un mundo donde cualquiera puede alzar una barrera de energía o encender fuego con las manos, yo vine al mundo vacío. Como si eso no bastara, mi madre murió al darme a luz. Mi padre, hundido en su dolor, se distanció de mí y, con el tiempo, buscó consuelo en otra esposa. Mis hermanos, fuertes y poderosos, nunca me vieron como uno de ellos. Para ellos siempre fui poco más que un error.
Mi infancia fue una batalla silenciosa. Crecí sintiéndome un peso muerto en mi propia casa. Mi padre apenas me dirigía la palabra y mis hermanos me despreciaban. Aprendí a convivir con el frío, con la soledad y con esa constante sensación de no pertenecer a ningún lugar.
Me aferré al único camino que me quedaba: entrenar. Pasé años aprendiendo todo lo que pude sobre armas, combate y estrategia. Me exigía hasta sangrar, hasta que mi cuerpo se desplomaba, pero nada parecía suficiente. Era como si mi esfuerzo se perdiera en la sombra de aquellos que, sin tanto sacrificio, lo tenían todo desde el nacimiento.
Entonces, ocurrió lo inesperado. Tras un accidente, conocí a Allison Seraph, la próxima líder de la familia Seraph. Presencia imposible de ignorar: cabello negro como la noche, ojos azules que parecían iluminar la oscuridad y una elegancia natural que imponía sin esfuerzo. Pero lo que realmente me impactó no fue su belleza, sino su espíritu. Allison es valiente, justa, y tiene una fuerza que no proviene solo del poder, sino de la bondad y la determinación.
Ese encuentro cambió algo dentro de mí. Por primera vez, dejé de sentirme solo en el mundo.
Hoy sé que mi pasado no me define. No sé qué me espera en adelante, pero estoy decidido a seguir mi propio camino. Tal vez no tenga habilidades, pero tengo la voluntad de no rendirme. Y con eso, quiero creer que es suficiente.
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-Sefiróh Athenca desde los 9 años hasta la actualidad.