Capítulo 1: La Variable

292 20 2
                                        

Hoy se suponía que iba a ser un jueves común como cualquier otro. En retrospectiva, debí adivinar que algo andaba mal desde el momento que desperté.

—-

'¿Por qué esto no puede ser un sueño?', pensé con rastros de apatía entretanto recuperaba el aliento y miraba pasar las rocas que conformaban los anillos de Saturno por la ventana en lo que me apoyaba ante el continuo zigzagueo de lo que ahora sabía era una nave espacial: "¡¡¡AAAAARRRGGGHHH!!!". Aúlle de repente perdiendo por poco el equilibrio tras sufrir otra de esas súbitas roturas que me habían estado hostigando desde que salí de la cama.

*¡BOOM!*

Por desgracia poco después la nave entera tembló por la onda expansiva de una de las rocas desintegradas por el ataque del buque de guerra que nos perseguía. "¡¡¡MALDITA SEA!!!", salí corriendo gritando nuevamente en línea recta en frenesí como un pollo sin cabeza cuando el buque empezó a disparar otra vez hacia nosotros sin escrúpulos: "¡¿Qué tienes en contra mío universo?! ¡Ni siquiera llevo zapatos puestos!". Corrí por mi vida como parecía ser la norma de las últimas horas entre tanto reclamaba sin parafernalias por los pasillos en lo que se podría describir como un desahogo del estrés.

*¡BOOM!*

*¡BOOM!*

*¡BOOM!*

Sin embargo, esta vez no hubo tanta suerte cuando uno de los proyectiles enemigos impactó y comprometió la integridad de la nave pulverizando una sección importante de la misma que ahora era succionada por el espació junto conmigo.

*Zip*

*Gulp*

Tragué con fuerza, pálido cuando caí en cuenta del sudor frío que me cubría por completo. Tentativamente observé mi espalda, desnuda, y seguidamente vi el trozo de tela blanca colgando de la puerta que oportunamente se había sellado: "Eso... estuvo demasiado cerca", dije, a casi nada de tener una taquicardia entretanto se acercaban más disparos a la nave.

'Corre...', fue como un susurro aquel pensamiento, pero cuando quise hacerle caso y moverme, mis extremidades parecían gelatina a punto de ceder por el furor.

*¡BOOM!*

'¡CORRE!', no obstante, esta vez mi cuerpo respondió y nuevamente me sumergí en el desenfreno por sobrevivir, ignorando el emblemático símbolo de reloj de arena verde plasmado en la superficie de la puerta. Únicamente pare cuando casi choque contra las puertas que se sellaron de par en par repentinamente al final del camino.

Entonces, arrinconado, un aura violeta me rodeo de pies a cabeza y enseguida ejerció fuerza sobre mí similar a una mano invisible gigante levantándome a casi un metro del suelo.

"Dime cómo entraste a esta nave y quién eres, o te aplastaré hasta hacerte una bola de carne", exigió y afirmó con firmeza una voz femenina raspada, semejante a una persona entrando a la tercera edad sintetizada por algún aparato: "¡Señora- si yo mismo lo supiera *Ugh* se lo diría para evitar que me mate!". Balbuce sin llegar a pensar demasiado cuando aquella aura aplicó más fuerza sobre mi cuerpo tronando múltiples articulaciones hasta dificultar la sola acción de respirar. Por fortuna aquella fuerza dejó de machacarme poco antes de hacerme pulpa como insinuó la mujer, no obstante, seguía inmutable en su agarre, e indefenso, fui movilizado en el aire sin resistencia o charlatanería hasta quedar enfrente de la otra parte.

De hecho, eso no fue lo único que hizo Xylene mientras miraba al boquiabierto invasor, pero Alex, incrédulo por ver por primera vez una especie alienígena no tenía forma de saber que su cerebro casi fue violado por las fuertes capacidades mentales de la reptiliana sexagenaria.

All-X PrimeWhere stories live. Discover now