PROLOGO

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Una voz se escucha en una oficina, una que refleja orden y autoridad a pesar de ser solo un encargado de archivos.

—¿Es este el reciente ingreso? —pregunta al ver unos archivos con los datos de una persona.

—Sí, será transferido en tres días durante la reconstrucción de las instalaciones —menciona otra persona en esa habitación, la cual sí tiene apariencia y aires de autoridad: una especie de general condecorado con varias estrellas y medallas militares. Lo que más llamaba la atención es que tenía unas placas militares colgando en su cuello, las cuales tenían un símbolo militar y, en la otra, una frase en latín. Sea quien sea, se ve que ese general pasó por mucho.

—Bien, lo analizaré y escogeré la celda y todo lo demás.

Al escuchar eso, el general se levanta del asiento y se va de la habitación, mientras que el archivista empieza a leer el expediente para analizarlo.

DATOS DEL NUEVO RECLUSO DE LA PRISIÓN ISLA DEL ABISMO

TRANSFERIDO DE LA PENITENCIARÍA DE LOS ÁNGELES N.º DE PRESO: #1968 N.º DE CASO: #1-10 NOMBRE: MARK STEINER EDAD: 28 AÑOS ALTURA: 1.80 METROS PESO: 60 KILOGRAMOS CRÍMENES: ASESINATO A COMANDANTE DE POLICÍA PENA: CADENA PERPETUA O PENA DE MUERTE POR SILLA ELÉCTRICA ESTADO: PELIGROSO

El archivista, después de leer el documento, saca un sello de «revisado» y lo guarda en el archivero.

—Otro pobre diablo entre tantos —dice el archivista para después seguir con su trabajo.

El preso Mark Steiner estaba siendo trasladado en barco en dirección a la Isla del Abismo, una nueva prisión a kilómetros de cualquier civilización cercana. La ventaja de los miles de islotes que no han sido reclamados por el gobierno estadounidense es que cualquiera puede obtenerlos si tiene el dinero suficiente, claro está.

Al llegar, Steiner pasa por el protocolo de revisión y registro: los análisis y las clásicas fotografías de frente y de perfil. Al terminar, lo llevan a su celda. Al quitarle las esposas, este camina con tranquilidad hacia su cama y se acuesta en ella. El guardia cierra la puerta de la celda y le dice: «Buena suerte», antes de retirarse. Steiner solo hace una mueca de fastidio, decide ignorar el comentario y se duerme para recuperar energías.

12:00 AM

Se escuchan ruidos extraños por los pasillos y alrededores del ala de celdas. Podrían ser quejidos de los prisioneros que ya perdieron la paciencia, pero no suenan como tal. En una de las celdas, la puerta se abre y sale un preso, pero caminaba con dificultad y producía un ruido extraño. Después de eso, las demás celdas, una por una, se abren sin que suene ninguna alarma.

12:30 AM

Steiner estaba despierto mirando al techo, tal vez en su mundo o reflexionando, ya que tenía un largo periodo para pensar en cómo es que terminó así. De repente, un ruido lo pone en alerta: suena como un golpe. Se levanta, se sienta y, al cabo de un instante, la puerta de su celda se abre de repente, lo cual lo sorprende.

—¿Qué está pasando? —dice Steiner.

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