Año 2018*
El sol caía sobre el pueblo "De Cortez", el calor del verano hacía que toda alma tuviera las mejillas rojas. El ventilador en mi habitación no era suficiente, estoy recostado en mi cama, intentando descansar un poco después de haber pasado toda la mañana trabajando en el jardín de enfrente. Cuando escucho un tintineo de una pequeña campana de bicicleta afuera.
Me levanto y miro por mi ventana que da al frente de la casa. Son Cordelia y su mejor amiga Angelita. La luz de la tarde me ciega un poco, pero distingo sus sonrisas, les sonrió y salgo para encontrarlas.
-Abel- dice Cordelia con una sonrisa en su rostro, - ¿Quieres ir a pasear con nosotras? - Me pregunta, mientras acomoda un mechón de su cabello castaño detrás de su oreja.
-Claro que si- digo con una sonrisa. -Hola, Angelita- digo regalándole una sonrisa.
-Hola, Abel. - Me contesta sonriente.
-Solo iré por mi bicicleta- digo dándome la vuelta.
- ¡Corre Abel, es el último viernes de vacaciones y tenemos que disfrutarlo! – Me grita Cordelia mientras doy giro a la esquina de la casa. Tomo la bicicleta y me monto en ella.
- ¿A dónde vamos? - pregunto poniéndome el casco.
-Vamos a los campos de girasoles, de ahí vamos a la casa de Cordelia. – Me contesta Angelita, ajustándose el casco.
-Entonces, ¿Voy a regresar o aviso que no? - Pregunto poniéndome frente a ellas.
-Avisa que te quedaras a dormir en mi casa- Me contesta Cordelia preparándose para arrancarse.
- ¡Mama dormiré en casa de Cordelia! – Grito esperando una respuesta.
- ¡Esta bien, cuídense! - Escucho su voz desde la cocina.
-Bien, ya avisé- Digo, arrancándome.
Soy el primero en salir y Cordelia y Angelita van detrás de mí, el aire aun un poco caliente de la tarde pega en mi cara, el camino liso por el uso hace más fácil avanzar hasta el campo. El sol cubre el campo y el amarillo de los girasoles se vuelve aun mas intenso. Giro mi cabeza y veo a Cordelia sonriendo, su cabello está moviéndose por el viento bajo el casco. Giro al otro lado y veo a Angelita, concentrada en tratar de rebasarme.
- ¡Aquí voy Abel! - Escucho a Angelita gritarme, cuando la veo pasar a mi lado izquierdo, - ¡Wojo! - Grita, mientras levanta una mano.
He pasado muchas de mis tardes de verano junto a ellas, se han vuelto mis amigas mas cercanas, Cordelia ya lo era, pero me acerque más a Angelita este año.
Avanzamos hasta llegar a los campos de girasoles, esta algo alejado del pueblo. Llegamos a la entrada y nos bajamos de las bicicletas.
-Está cerrado- Dice Cordelia viendo la puerta.
-Eso no es un problema, Cordi- Dice Angelita.
Veo como Angelita se acerca a el cerco de púas y empieza a separarlo.
-Cuando quieran- Dice Angelita, mientras sostiene los alambres.
Yo corro y me paso por el hueco que abrió Angelita, para asi desde el otro lado sostener los alambres. Las dos ya están dentro, las bicicletas están afuera. Empezamos a caminar por el camino ya marcado.
-Que bella tarde de agosto- Dice Cordelia.
Asiento mientras veo los girasoles y sonrió. Angelita esta intentando cortar un girasol. Cordelia y yo la vemos hasta que logra cortarlo.
-Para usted, mi estimado señorito- Dice Angelita, mientras se pone en una rodilla frente a mí.
-Muchas gracias bella dama- Le contesto tomando la flor, - ¿Cómo sabía que son mis flores favoritas? - le pregunto mirando la flor.
-Yo solo adivine- Me contesta mientras me guiña el ojo, para después soltar una risa.
-Gracias Angelita- Le digo mientras le ayudo a levantarse.
-Oigan, miren esto- Nos dice Cordelia desde el otro lado de el camino.
Nos acercamos y logramos ver una troca azul al otro lado de el campo.
-Donald Paige-, Dice Angelita, -Mejor vámonos- nos dice dándose la vuelta- no es seguro que estemos aquí ahora-
- ¿Por qué? - Le pregunta Cordelia volteando a verla.
-No son personas tan buenas- Contesto.
Yo sigo mirando y veo que el logra mirarme, solo bajo la mirada y me doy la vuelta.
- ¿A qué te refieres? - Le pregunto.
-Su padre, ha estado amenazando con quitarnos nuestra casa- Dice Angelita avanzando, - Ha estado molestando a mi familia los últimos dos meses... - Se queda callada y continua – Tambien ha hecho otras cosas, pero no es momento de hablar de ello. – Dice poniendo una sonrisa. – Vamos a casa de Cordelia. - dice rodeándonos con los brazos a ambos.
Caminamos a la entrada nuevamente y cruzamos abriendo un hueco entre los alambres. Salimos y tomamos nuestras bicicletas y nos dirigimos a el pueblo nuevamente. El sol terminaba de ponerse, ya estaba oscureciendo y parecía que una tormenta se acercaba. Llegamos a la casa de Cordelia y vemos una casa de campaña armada bajo el porche de la casa.
- ¿Dormiremos ahí? - Pregunta Angelita.
-Si- Contesta Cordelia, -Estaremos bien, no hay porque preocuparnos y si llueve y se pone feo el clima podemos entrar. - Nos dice sonriendo.
-Oh, pues gracias Cordi- Le digo yo entrando a la casita de acampar.
Entramos y nos sentamos, platicamos, jugamos y bebimos. Eran bebidas que Cordelia había escondido para la ocasión, Uno a uno fuimos cayendo dormidos, yo fui el ultimo, antes de dormir pude escuchar la lluvia empezando a caer.
Horas después Cordelia me despierta.
- ¡Abel, despierta, vamos adentro! - Me grita, mientras me despierto y trato de ponerme de pie.
La casa de acampar se iluminaba con los rayos de la tormenta, igualmente todo se estremecía por el viento y el agua ya había empezado a entrar.
Miro a Cordelia y busco a Angelita. Pero no la veo por ningún lado.
- ¿Y Angelita? - Le pregunto a Cordelia.
-No sé, no la encontré, ya salí a buscarla. El cerco está abierto, tal vez se fue a su casa. - Dice, Cordelia ayudándome a levantarme.
Salimos de la casa de campaña y entramos a la casa de Cordelia. Sus padres estaban en la puerta se disponían a salir.
-Cordelia- Dice su madre - ¿Y Angelita? - le pregunta.
-No lo se mama- Le contesta antes de soltar el llanto.
-Escuchamos un auto salir de aquí, creímos que habían venido por ti Abel- Me dice su padre.
-No señor, Cordelia me acaba de despertar- Le contesto.
-Si, fui a despertarte porque me dijeron que lo hiciera para entrar por la tormenta- Dice Cordelia entre lágrimas.
Nos quedamos en silencio, sin saber que hacer hasta que el padre habla,
-Veremos que pasa en la mañana muchachos, vayan a dormir- dice con un tono tranquilo.
-Acompaña a Cordelia- Me dice su mamá.
-Claro que si- Le contesto mientras la abrazo.
Caminamos a su habitación, la acosté en su cama y yo me tiré en un pequeño sofá que tenía ahí y dormí esperando a la mañana.
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Secretos Familiares
Mystery / ThrillerCuando el mundo se torna en tu contra, es normal encontrar refugio en tu casa. En ese lugar donde se supone que es un hogar, acompañado de las personas que conoces desde que naciste. Personas tan cercanas que darías tu vida por ellos, sin importar l...
