𝐧𝐨 𝐭𝐞 𝐝𝐞𝐣𝐚𝐫𝐞́ 𝐜𝐚𝐞𝐫 𝒔𝒐𝒍𝒐

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al llegar a la bolera nos preguntan nuestros nombres y nos dan los zapatos especiales
—una mierda –digo al ver lo que han escrito en la pantalla–
—¿que pasa tonto? pone tu nombre –ríe–
—no, pone martín, con tilde, y yo soy MARtin, con la tónica al principio –enfatizo en esa silaba–
—no es para tanto bobo –acaricia mi nuca y tira por primera vez–

intento no darle más importancia a lo de mi nombre aunque me dé mucha rabia ya que me suele ocurrir a menudo y abro los ojos impresionado al ver que juanjo se queda a dos bolos de hacer pleno
—casi –chasquea su lengua– —a ver si me superas –guiña un ojo y yo tiro, me quedan 5 de pie–
—ñe –hace el sonido típico de error–
—es que tu tienes más puntería que yo cabrón, llevo mucho sin jugar –me quejo–
—excusas, mira y aprende chaval –rie y esta vez tira 7 de 10–

—espera quédate ahí que te hago una foto –pido y se queda parado en la máquina que devuelve las bolas, pone el pulgar arriba, mira hacia un lado abriendo la boca contento y yo hago la foto–

—espera quédate ahí que te hago una foto –pido y se queda parado en la máquina que devuelve las bolas, pone el pulgar arriba, mira hacia un lado abriendo la boca contento y yo hago la foto–

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—precioso –la miro embobado unos segundos y guardo mi móvil para volver a tirar–

estamos picandonos durante toda la partida, es evidente que a él se le da mucho mejor que a mi

—va, si haces pleno te doy un beso –río para motivarle–
—¿y si no?
—no sé... ¿qué es lo contrario a un beso, un escupitajo? –hago una mueca con la cara–
—¿y cual es la opción mala? –me mira pícaro–
—pero serás cerdo –abro los ojos y la boca impresionado–
—ves preparando los labios porque en 10 segundos te como la boca nene –habla chulo y pasa por mi lado lanzando un mordisco al aire–

tira la bola y efectivamente, pleno
aplaudo vitoreando y juanjo corre hacia mi feliz
—mi beso –pone morritos y le beso dulcemente–
—¿cómo eres tan bueno tio? no he tirado más de 6 en ninguna ronda, si no se me va por el canal es un milagro –hago un puchero–
—igual estás cogiendo una bola que no te va bien, coge una que pese menos –aconseja–
—vale –hablo contento y hago lo que me dice tirando todos menos uno– —TOMA –salto emocionado y le miro corriendo hacia él–
—bien mi nene –celebra abrazándome–

en ese momento noto que me agarra fuerte de la cintura y eleva mis pies del suelo
—juanjo que me mato –me aferro a sus hombros–
—nunca en la vida te dejaría caer –me mira a muy poca distancia y tras bajarme de nuevo al suelo junta nuestros labios muy lentamente– —estoy tan feliz contigo... –susurra pegando nuestras frentes–
—y yo contigo mi chico –acaricio su nuca y tras darnos otro pequeño pico acabamos la partida–

al salir de la bolera nos dirigimos hacia la pista de hielo
—ahora me toca a mi –le miro con chulería ya que se me da muy bien patinar–
nos ponemos los patines y entro a la pista realmente tranquilo, todo lo contrario a juanjo que no suelta la barandilla ni por casualidad

—dame la mano anda –me acerco a él y la agarra con fuerza cuando se la ofrezco–
—me mato, 100% –asegura con miedo–
—que no idiota –rio– —¿es la primera vez que haces esto?
—vine una vez hace un año, no más
—poco a poco mi chico, no hay ninguna prisa

patinamos despacio pegados al borde
—no no no, martin, me voy a caer –dice sin parar cuando nota que nos intento conducir hasta el centro de la pista–
—confia en mi bonito, no te pienso soltar la mano, si nos caemos, nos caemos los dos –prometo y nos movemos ligeramente por el hielo hasta separarnos de la barandilla–

un rato después noto que va cogiendo algo más de seguridad y patina más fluidamente
—bien juanji –le felicito orgulloso– —espalda recta, sino hay más posibilidades de irse hacia delante –aconsejo–

nos acercamos a la barandilla de nuevo y juanjo habla agobiado —descanso un rato martin, estoy muy tenso –avisa y le suelto la mano cuando se agarra a esta–
—vale guapo, tranquilo, voy a darme un par de vueltas

me alejo de él recorriendome la pista en cuestión de segundos y patino relajado, me gusta mucho esta sensación, es como flotar

en ese instante aprovechando que hay bastante espacio delante mio y no hay nadie a quien molestar, cojo impulso y empezo a dar vueltas sobre mi mismo estirando una pierna
al ver que me sale eso, intento hacer algo que siempre he querido probar, me echo para atrás buscando carrerilla y patino rápido
a lo mejor me meto un hostion pero voy a arriesgarme

con una confianza que no se ni de donde saco, doy un pequeño salto y hago una pirueta en el aire aterrizando sobre el hielo sin problemas
—wow –susurro impresionado de que me haya salido, es la primera vez que lo intento–
la gente de mi alrededor me mira flipando y yo me acerco de nuevo a juanjo avergonzado, noto muchas miradas puestas en mi

—martin –habla sorprendido al verme llegar– —¿acabas de hacer una puta pirueta en el aire o me he vuelto loco?
—parece que la he hecho, si –sonrío tocando mis manos–
—eres impresionante, te lo juro, que barbaridad –sonríe y se tira a abrazarme– —¿hay algo que hagas mal?
—jugar a los bolos –río separandome ligeramente–
—idiota –golpea mi pecho y se anima a patinar un rato mas sin agarranse a mi mano–

hablamos tranquilos deslizandonos por la pista y en ese momento noto que se tambalea hacia atrás
agarro su cintura intentando sujetarle pero lo único que consigo es caer con él al suelo, encima suyo

—a tomar por culo –rie a carcajadas agarrando mi cintura–
me escondo en su pecho entre risas y beso su mentón antes de levantarme
—arriba tonto –le ofrezco mi mano y se levanta con mi ayuda–

patinamos un rato más y poco después salimos de la pista ya que se está haciendo tarde, empieza a hacer frío aquí y no vamos demasiado abrigados

cogemos el bus de nuevo hacia mi casa y suspiro apoyado en su hombro
estoy tan feliz y tranquilo ahora mismo, cosa que en el autobús no suele pasar, paro siento que con juanjo a mi lado, todo es más fácil

nos bajamos y tras andar un par de calles llegamos a mi portal
—no quiero despedirme jo –hace un puchero–
—mañana nos vemos bobo
—ya, pero es que llevo dos noches durmiendo contigo y ahora me toca una semana entera otra vez durmiendo solo –baja la cabeza–
—seguro que el finde llega rápido mi chico –acaricio sus brazos y él se pega a mi cuerpo–

—gracias por estos dos días, han sido maravillosos
—tu eres maravilloso juanjo, gracias a ti por invitarme a dormir a tu piso –hablo en su hombro–
—me ha encantado dormir contigo –asegura–
—el viernes que viene más y mejor –acuno su cara en mis manos y dejo un pequeño beso en su frente, parece un bebé ahora mismo– —bonito
—ay martin, no me quiero separar de ti –me abraza de nuevo, esta muy mimoso, me encanta–
—ni yo de ti juanji, pero tengo que dar señales de vida en casa, no me ven el pelo desde el viernes por la mañana –rio acariciando su espalda–

—sube ya –se separa rápidamente– —sube antes de que te obligue a volver a mi casa
—subo, hasta mañana idiota –rio alejándome de él y despidiéndome con la mano–
me meto en el ascensor totalmente feliz y sonrío como un estupido al recordar que llevo una sudadera suya puesta viéndome reflejado en el espejo

𝐚 𝐭𝐮 𝐯𝐞𝐫𝐚; 𝐦𝐚𝐫𝐭𝐢𝐧 𝐮𝐫𝐫𝐮𝐭𝐢𝐚 𝐲 𝐣𝐮𝐚𝐧𝐣𝐨 𝐛𝐨𝐧𝐚Where stories live. Discover now