— Sami- escucho una voz familiar detrás de mí.
— No me digas Sami , mi nombre es Samantha- respondo algo molesta y sigo caminando.
— Mírame - la ignoro y de pronto siento como jala mi sudadera.
— ¿Qué quieres? - me doy la vuelta y observó su alta figura frente a mí — Dilo Miriam, ¿que quieres?.
— Sami, llegó el nuevo álbum de mi banda favorita - me dice emocionada mientras me muestra el dichoso álbum.
— ¿Y? - me cruzo de brazos pero no puedo negar que se ve tan adorable— No me expliques y dime a qué hora irás a mi casa.
— ¿A tu casa? ¿Qué quieres hacer conmigo? - lamió sus labios, la ignoré y seguí caminando — Es broma, esperame- me sigue.
— ¿Puedes a las 8? - pregunte sin rodeos.
— Si mañana es lunes y no tendré clases - se mete las manos a los bolsillos.
— ¿Lunes? ¿Sin clases?.
— Raro verdad, pero si, mis maestros reprogramaron las clases de la mañana.
— Bueno, ¿8 entonces?
— Si
— Nos vemos a las 8 - dije y me dispuse a esperar al próximo bus.
— Te veo entonces, me iré en taxi - dijo y llamó a un taxi.
Pasan apenas unos minutos y luego un taxi se detuvo frente a ella
— Por cierto - llamó mi atención antes de subir al taxi — Hoy te ves muy hermosa - sonrió y subió al taxi, no puedo evitar sonrojarme ante sus palabras y una sonrisa se dibuja en mi rostro.
Pasan solo unos minutos más y el bus se detiene, subo de inmediato. Un cosquilleo recorre mi cuerpo cada vez que sus palabras se repiten en mi mente "Hoy te ves muy hermosa", ¿es que acaso esa chica se ha propuesto volverme loca?.
[...]
— Cielos esta niña siempre llega tarde, ya son las 8:36 y ella no llega - de repente un fuerte golpe en la puerta me produjo un sobresalto, me acerco lentamente a la puerta esperando poder escuchar algo.
— Sam, abre - escuchar su voz me hizo sentir aliviada.
—¿Quién eres? - pregunte incluso sabiendo que es ella.
— Sabes quien soy, abre - abrí la puerta y la observó apoyándose en el marco de la puerta con la respiración acelerada.
— Perdón - entra — Estaba haciendo un trabajo y me quedé dormida.
— No importa, siempre llegas tarde - avance dentro del departamento — En fin, ¿Qué decías que abra? - me tire en el sofá y abrí ligeramente las piernas sabiendo que ella lo entendería de inmediato.
—No me provoques, sabes que lo haría sin dudarlo ni un segundo.
—Hablas como si te dejara hacerlo - sonreí.
—¿Y? - se subió en mi piernas —Tus labios podrán decir mil veces que no, pero tu cuerpo me suplica que lo haga mío.
— Callate, no digas más - intento quitarla de encima pero no puedo, agarra mis manos y las pone por encima de mi.
— Está bien, no dire nada solo actuare - se acerca a mi oído.
— Déjame - grité y deje de sentir el peso de su cuerpo sobre el mío.
— Entonces ¿Por dónde empezamos? - dijo dirigiéndose a la mesa.
— Solo debemos terminar de agregar las conclusiones y revisar las referencias - digo levantándome de inmediato.
— Entiendo, no es mucho.
— La verdad no, avanzamos gran parte en la última reunión.
— ¿Ya cenaste? - me pregunta aun observando el proyecto.
— No, aun no.
— Yo tampoco, pidamos algo - se pone de pie y se acerca a la mochila que dejó al lado del sillón — ¿Pizza o Hamburguesa?
— Pizza
— Listo - marca el número en su celular, hace el pedido rápido y dicta la dirección — Espero lleguen pronto - dice después de colgar.
— Puedo esperar.
— Quiero preguntar algo - gira y me observa de pies a cabeza.
— Solo hazlo - dije.
— ¿Hacer que bebé? - nos miramos y sonreí - Solo bromeo, quiero decir, ¿Por que estas vestida así? - mire mi atuendo —¿Estabas con alguien antes o esperabas a otras persona? - su tono cálido cambió, y ahora podía notar un poco de enojo y celos.
Analizo mi ropa y tiene parte de razón, realmente no me di cuenta que solo traía una sudadera y bragas.
— No es algo que te incumba - se levantó y se acercó lentamente a mi acorralandome contra la pared.
— ¿No?
— Nn.. no - no podía hablar bien.
— Yo creo que sí - estaba muy cerca de mi y eso me estremecía, se acercó a mi oído — Tu eres mia y lo sabes aunque te resistas sabes que eres mía.
— Miriam - no podía evitar desear que me toque.
— Se que quieres que te toque - parece que lee mi mente, puso su mano en mi pecho — Quieres que baje mi mano - me miró a los ojos.
— No - dije un poco más segura pero ambas sabíamos que era una mentira, quería que bajara.
— No te lo pregunte - situo su mano en mi seno — Bajare mi mano lentamente hasta tu vientre, hare pequeños circulos con mis dedos en el y luego bajare a tu sexo - se acerco de nuevo a mi oido — ¿Quieres que siga?
— Si - no lo dude más — Hazlo - hizo tal como dijo, al llegar a mi vientre se detuvo me observo y sin avisar metió sus dedos en mi — Miriam - gemi, esto realmente me gusta.
Movía sus dedos dentro de mí, se sentía tan bien que no podía controlarme del todo, me beso apasionadamente para que luego sus besos bajaran a mi cuello, empezó a morder mi cuello, sus mordidas aunque eran suaves al inicio eran una mezcla maravillosa con su dedos moviéndose dentro de mi. Aun con sus dedos dentro, sus labios buscaban seguir besándome y marcar mi piel
— Quítate la sudadera - no traía nada más debajo, quizás me sentiría avergonzada y vulnerable ante ella por estar desnuda pero quería estar asi, queria que vea mi cuerpo desnudo que solo quiere ser tomado por ella.
— Lo haré - estaba a punto de quitarme la sudadera y suena el tiembre.
— Buenas noches, traigo la pizza.
— Mierda, no puedo demorarse un poco más - dijo Miriam enojada aun con sus dedos dentro de mi — Seguiremos con esto - me miró y de pronto ya no senti como se movía dentro de mí, caí al suelo despacio aun incrédula de lo que había pasado, siempre imaginé cómo sería sentir sus caricias pero sentirlas en la vida realmente no se compara ni en lo más mínimo.
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POR FAVOR, ELIGEME
RomanceA veces podemos amar tanto a alguien que estamos para ellos incluso cuando ellos no estan para nosotros, o llegamos a aceptar cosas que no nos gustan por miedo a ser dejados de lado. Aun asi, apesar de todo, de las noches que te atreviste a dejarme...
